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A las personas dependientes no les molesta perder la libertad en la pareja, más bien les agrada el sometimiento afectivo (“Haz de mí lo que quieres, tú tienes el poder”) porque se sienten más seguras, protegidas o amadas.

Su premisa es categórica: “Cuanto más atados estemos, más felices seremos”. Y esa felicidad no es gratuita, tienen un motivo de fondo relacionado con el miedo de perder al otro: “Cuanto más apegado o apegada esté a ti, más difícil es que me hagas a un lado”.

La estrategia preferida para mantener el contubernio de la dependencia es la sumisión: no expresar, sentir o pensar cualquier cosa que pueda contradecir o provocar malestares en el otro. Adiós, libertad; bienvenida la esclavitud por amor.

Los gustos y actividades de las personas dependientes quedarán supeditas a la aprobación de su pareja, así como la posibilidad de tener amigos o amigas.

“Decide por mí, tu sabes mejor que yo lo que me conviene”, decía una mujer de diecisiete años a su amado de la misma edad, quien se mostraba claramente empoderado de su papel de “gurú existencial” del otro. Él iba a dirigir la vida de su pareja, y la pregunta que surge es natural: ¿y quién iba a dirigir la del joven?

Cientos de miles de personas en el mundo adoptan la dependencia emocional y la pérdida de libertad como estilo afectivo: “No te prefiero, te  necesito por encima de todo”.

Encadenados a un amor y aparentemente felices, enredados en un vínculo de dominancia/sumisión por elección propia.

Para la persona dependiente, el sujeto de su amor es imprescindible para su funcionamiento como ser humano. Su mente no concibe la vida sin el otro. De ahí creencias irracionales como “No puedo vivir sin ti” o “Lo eres todo para mí”.

Su esquema mental central es de creencia, de vacío y de una necesidad apremiante que solo la persona amada podría llenar o resolver.

La pesadilla interpersonal, la peor de todas, es no tener quien se haga cargo de ella y tener que enfrentar la vida sola y sin alguien que la quiera.

Las personas independientes son amigas de la libertad. No consideran que la pareja deba interferir de manera tajante en sus decisiones, en su manera de pensar, sentir y actuar. Defienden su libertad de expresión y no aceptan prohibiciones amparadas en el amor o en cualquier otra actitud de superioridad/dominación. Aman siendo libres. Su esquema básico es definitivamente saludable: amor y libertad no son incompatibles.

Suena la radio y un cantante anónimo de voz triste y suave repite sin cesar las mismas palabras: “nada tiene sentido si tú no estás”. Tantas veces hemos escuchado frases como esta que ya apenas nos damos cuenta de su verdadero significado y el peligro que encierran.

La persona codependiente piensa que no puede vivir sin su pareja, se funde con ella hasta el punto de llegar a perder su propia identidad y vive para ella en vez de vivir su propia vida.

Piensa que lo que siente es un amor inmenso, una pasión maravillosa y sin fronteras, pero no es amor eso, sino dependencia y adicción. Se enamora de repente, como en un estallido, un flechazo y, confundiendo el deseo con el amor, piensa que tiene delante a la persona ideal. No son conscientes de que darlo todo por la otra persona supone una negación de uno mismo y de los propios deseos y necesidades.

El codependiente se deja a sí mismo completamente de lado para anteponer siempre a su pareja. Y de lado ha de quedar también todo sentimiento negativo. La rabia, el dolor, el sufrimiento…; todo esto lo percibe como una amenaza terrible porque podría llevarle a perder lo que más ama, lo que es toda su vida y todo su mundo: su gran amor. Hace todo lo posible por mantener la paz y niega el conflicto y la confrontación, sin darse cuenta de que negar el conflicto supone negar la intimidad. No podemos tener una relación íntima con alguien con quien no podemos discutir un problema o algo que nos hace enfadar.

No hay manera de resolver un conflicto si una de las partes prefiere ignorarlo y la relación sólo puede darse a un nivel superficial.

El miedo al abandono es su mayor miedo

Pero no el único. También tiene miedo de su propia dependencia, de perder por completo su identidad cada vez que renuncia a sus propios valores, principios o aficiones, para adoptar los de su pareja, que son los únicos que importan.

Niega sus sentimientos del mismo modo que se niega a sí mismo, le cuesta identificar en sí mismo los sentimientos negativos. Y esta represión de sentimientos se transforma en una necesidad de sentir a través de su pareja.

Pero no puede tener nunca suficiente, pide más: más amor, más dedicación; “quiéreme como yo te quiero a ti”, le exige. Trata de controlarla, manipularla, porque ahora la vida de su pareja le pertenece a él o ella: es su propia vida, y trata de convertir a esta persona en su amor perfecto, aquél que satisfaga todas sus necesidades y llene el pozo sin fondo de un amor insaciable.

Trata de evitar que se aleje, no quiere que cambie, que crezca como persona por miedo a que despliegue sus alas y eche a volar. Tiende a crear dependencias hacia él o ella en los demás.

 

Una baja autoestima puede provenir de la niñez, donde la mayoría de los niños se crían con la idea de que no valen nada.

Su autoconfianza es nula debido a que se les vende la idea de que nunca lograrán el éxito en lo que se propongan. Casos de burlas por parte de compañeros de colegio, apodos y maltratos pueden también influir, no es extraño, que esos niños crezcan llenos de resentimientos.

Si esta fue tu experiencia, no todo está perdido, es hora de que le des fin a esa mentalidad, y que te enfoques en mejorar como persona.

Empieza a leer acerca de personas exitosas y descubrirás que ante las adversidades, los exitosos perseveran y no escuchan a quienes intentan lastimarlos. Muchos de los grandes empresarios ni siquiera terminaron sus estudios, aun así, estas personas gozan de un alto nivel de autoestima.

Muchos decidieron sobrellevar la baja autoestima y mejorar su actitud sea como fuere la situación. Estas personas luego fueron los más grandiosos hombres y mujeres que han vivido en la tierra.

La baja autoestima realmente nunca ha ayudado a nadie, y muy seguramente no te ayudará a ti tampoco. Sólo podrá traer a tu vida depresión, ira, temor y muchos otros males.

Re-programa tu pensamiento y controla tu estado mental. Debes creer que vales mucho más de lo que piensas o permanecerás siempre en la ladera de la montaña que tanto deseas escalar, por no intentarlo.

No desperdicies tu vida con sentimientos inadecuados, por el contrario, piensa en las formas mediante las cuales podrás mejorar tu autoestima y por tanto ser una mejor persona en múltiples ámbitos.

El éxito depende de ti. ¡Ve por el!

 

Hoy quiero hablarte de la autoestima. Un tema que muchos en ocasiones pasamos por alto, sin embargo, saber mejorar nuestra autoestima puede ayudarnos a ser mejores personas, vivir en mayor armonía y contagiar a las personas con alegría y optimismo.

Tomar la determinación de mejorar tu autoestima inmediatamente te enruta por el camino del éxito.

No dejes que una baja autoestima arruine tu vida. La manera como piensas acerca de ti mismo, determina tu interacción con los demás, determina además la imagen que otros tienen de ti, y por si fuera poco, determina la orientación de tus actos y toma de decisiones.

Si un día te levantas con la autoestima por las nubes te sentirás mejor, todo te saldrá bien y estarás orgulloso de ti mismo. Y en contraste, una baja autoestima, puede simplemente destrozar tu día.

Aspectos de baja autoestima que podrías mejorar:

  • Todo te sale mal
  • Crees que no le agradas a los demás
  • No te consideras atractivo
  • Escoges algo y resulta ser lo peor
  • No participas en conversaciones por miedo a que piensen que lo que dices no tiene sentido
  • Sientes frustración muy de seguido

Entonces… que es lo que está mal?………..Tus pensamientos

Deja de pensar que el mundo cierra sus puertas para ti. Toma la determinación de lograr tus objetivos. Nunca culpes a nadie por tus fracasos. El mundo no es tu problema, tú eres tu problema.

De ahora en adelante, empieza el proceso de mejorar tu autoestima. Piensa de la manera correcta y enfócate en lograr el éxito siempre.

Recuerda que el éxito nunca se logra de manera sencilla, y la determinación y predisposición, por tanto, te ayudarán.

En ocasiones, cuando andamos en busca de nuestras metas, nos decepcionamos por cierto resultado o hecho, y nos rendimos pronto y fácilmente.

Sin una autoestima alta, tu vida será aburrida. Cambia tu manera de pensar y empieza a verte a ti mismo en la cima del mundo!. Realiza un esfuerzo muy especial en convertirte en quien quieres ser.

Debes decidir seriamente librarte de la miseria que conlleva la baja autoestima, y por tanto, mejorar día a día la autoestima, carácter y autoimagen.

Tu espacio, mi espacio y un espacio en común; tus amigos, mis amigos, nuestros amigos; tus libros, mis libros, nuestros libros; tus gustos, mis gustos, nuestros gustos. En fin: lo tuyo, lo mío y lo nuestro. Las buenas parejas están sólo parcialmente superpuestas y dejan una zona de respiro donde puedan moverse cómodamente. El amor absorbente es destructivo.

No estoy defendiendo la indiferencia y el egoísmo interpersonal, sino una forma de relación en la que cada uno tenga claro hasta dónde es capaz de negociar su privacidad. Por ejemplo, es más fácil compartir el dinero que los pensamientos que tenemos escondidos. Es más fácil decir: “Mis bienes materiales son tuyos” que decir: “Mi mente y mi alma te pertenecen”. Una cosa es prestar la computadora y otra entregar la clave de acceso personal. Podemos dormir en el mismo lecho, pero la cosa se complica si el otro ocupa nuestro lado de la cama sin permiso. No es tan sencillo aceptar que la pareja nos “colonice” y se apropie de nuestro espacio y tiempo vital, así derroche ternura.

Los psicólogos llamamos territorialidad a la zona de reserva personal a partir de la cual nos sentimos violentados o incómodos si alguien la traspasa. Y me refiero tanto a la cantidad de espacio/tiempo ocupados como a su calidad.

Hay momentos especiales, resquicios mentales, lugares íntimos y objetos particulares que no se nos da la gana compartir y que no queremos que entren en ningún bien comunitario o ganancial.

Si eres de las personas que sostienen y defienden que “todo lo mío es tuyo, y viceversa” has perdido individualismo. Una relación totalmente superpuesta y que no respeta el territorio del otro con el tiempo suele convertirse en un infierno. Nos guste o no, hay momentos que son exclusivamente personales, que no están diseñados para dos sino para uno. Ser desprendido y generoso con la pareja no es perder identidad y sentirse invadido o despojado.

Recuerdo el caso de un paciente que vivía enfadado con su mujer porque ella no le daba la calve de su correo personal. La posición del hombre era intransigente: “Si realmente nos amamos, no debe haber secretos entre nosotros”. Puro idealismo y romanticismo rancio.

Mi paciente vivía un mundo idílico del que finalmente bajó, o debería decir: cayó sin paracaídas. Le costó mucho aceptar que prácticamente todas las parejas tienen secretos y que la gente no abre las compuertas de su mente de par en par a nadie, porque la mayoría guardamos pequeños “pecados domésticos”.

Fantasías  inconfesables, ideas locas, sueños perdidos, preferencias y gustos que no son para contar. Todos tenemos información confidencial, y tú también, lector, por si pones cara de ángel. En ese reducto individualizado, sumamente especifico, el yo se mantiene y regodea a sí mismo. Mi paciente proponía una apertura absolutamente transparente, pero ella no cedió: nunca le entregó la clave personal.

La premisa de la gente posesiva es difícil de sobrellevar: “Tú me perteneces y, por ende, la información que guardas en tu cerebro también”.

La seguridad de sí mismo no es algo que se manifiesta automáticamente. La misma se desarrolla creyendo en uno mismo, tratando de realizar logros y haciendo pequeñas cosas que gradualmente van a cambiar la actitud de las personas si son realizadas diariamente.

Algunas cosas pueden dar un aumento de la seguridad de sí mismo rápidamente, como ser por ejemplo estudiar para un examen o tratar de lograr una promoción en el trabajo.

Existen algunos ejercicios para aumentar la seguridad de sí mismo pero para lograr resultados favorables deben de ser realizados diariamente.

1.    Sonría

Es fundamental que usted sonría, esto parece un poco tonto pero pronto se dará cuenta de cómo aumenta la seguridad de sí mismo con este hábito.

Científicamente el sonreír de forma más frecuente ayuda a liberar una hormona que combate el estrés y lo hace sentir feliz. Por lo tanto trate de sonreír frecuentemente.

 2.    Reconozca lo bueno que ha logrado

Lo primero que puede hacer es decirse algo bueno todas las mañanas, todos los días. Esto lo hará sentir de una manera diferente.

La seguridad de sí mismo se desarrolla cuando sentimos que tenemos cosas útiles que ofrecer a las otras personas. Si las personas a su alrededor no reconocen sus logros, no importa, reconozca usted en sí mismo estos logros. Usted debe apreciarse a sí mismo antes de que las personas a su alrededor lo hagan.

 3.    Sea Usted mismo

Sun Tzu una vez dijo que lo más importante es conocerse a sí mismo. Usted no puede desarrollar la seguridad en sí mismo si usted no se conoce y es usted mismo, es decir no trata de imitar a alguien más.

 4.    Descubra sus fortalezas

Esto no significa que usted debe ver los defectos de los demás, significa que tiene que tener claridad de sus fortalezas. Esto le va a dar seguridad en sí mismo porque va a tener muy claro lo que puede ofrecer.

 5.    Utilice ropa adecuada

Utilice vestimenta que le sienta bien y se sienta cómodo. Cuando usted se siente muy bien con la ropa que lleva puesta se siente más seguro de sí. Esto se va a notar, en sus movimientos y forma de caminar.

 6.    Descubra su parte atractiva

Es fundamental que descubra primero que tiene una parte atractiva. Todos tenemos algo atractivo y debemos fomentarlo. De esta manera usted se sentirá seguro de sí mismo.

 7.    Practique posturas

Aprenda a caminar derecho. Mire siempre a las personas a los ojos. La postura es fundamental y la imagen que usted muestra al mundo. Una persona que camina encorvada y que no mira a los ojos no demuestra confianza en sí mismo.

 8.    Piense de manera positiva

El mantener una actitud positiva en situaciones negativas es un tanto difícil. Pero el mantenerse positivo lo va a ayudar a cambiar su estado anímico y a reducir el estrés. El sentirse positivo le va a hacer sentir certeza y la certeza da seguridad. Por lo tanto trate de no engancharse en situaciones negativas que lo van a hacer sentir inseguro y con dudas.

 9.    Póngase metas y lógrelas

Las metas que se ponga no tienen que ser muy grandes. La idea es que ponga metas que pueda lograr a corto plazo. De esta manera usted se mantendrá enfocado en sus logros, en la seguridad de que puede conseguir lo que se propone.

Si hay dependencia, adiós individualidad. Saltarás al compás del otro, de sus necesidades, caprichos o sugerencias, a costa de ti mismo o sin la menor autodeterminación: “Sólo importas tú”.

Entregarse sin recatos ni principios implica situar fuera el control de la propia vida y esclavizarse. ¿Qué otra cosa podría significar la tan sonada frase “tus deseos son órdenes para mí? Los individuos que piensan  de esta manera ponen todas sus facultades y recursos mentales al servicio de la persona amada y viven atentos a cada una de sus señales y necesidades, como si se tratara de alguna obligación ineludible.

Un joven juraba a su novia: “Haré lo que me pidas, con tal de que sigamos juntos”. Ella, ni tarda ni perezosa, se limitó a verificar la propuesta: “¿lo que te pida?”, preguntó. Vaya a saber qué habrá pasado por su mente. Mucha desesperación y muy poca autoestima de parte del joven: “Haré lo que me pidas” o lo que es lo mismo: “Haz lo que quieras de mí”.

Puro apego y necesidad imperiosa del otro sin medir consecuencias. Eso no es amor sino subordinación emocional. La gente dirá: “¡Cuánto la ama!”, y yo digo “¡Qué poco se ama a sí mismo!”

Actuar exageradamente en función del otro y “ver sólo por sus ojos” tiene, al menos, dos consecuencias negativas para la salud mental: a) dejar de tenerse en cuenta a uno mismo y ubicarse en un segundo plano en la relación y b) hacer que la pareja se acostumbre a recibir más que a dar. Cuando se rompe la reciprocidad aparecen los dictadores y los tiranos.

Es difícil estar con alguien que se comporta como un esclavo y no sentirse “amo”. ¡Es tan cómodo que la persona amada viva en función de uno!

Es sumamente complicado ser libre si sólo se vive para complacer al otro. Lo que nunca debes perder es tu punto de control interno, es decir, la capacidad de hacerte cargo de ti mismo y dirigir tu propia conducta. Estar atento de ti mismo: quererte, cuidarte, autorreforzarte. Sin autodirección serás como un barco a la deriva.

La solución está en desarrollar un pensamiento más constructivo, de ida y vuelta: “Me ocupo de ti y también de mí”. Pienso en ti y también pienso en mí “, “Te ayudo y también me ayudo”.

Si un día cualquiera le dijeras asertivamente a tu pareja: “No te necesito, te prefiero”, es probable que ella te mirara con suspicacia y preguntara: “¿Qué significa exactamente eso que dijiste?”. Y tendrías que explicárselo con lujo de detalles, con la probabilidad de que la confusión se transformara en polémica y luego en discusión. Le podrías decir: “Significa, mi amor, que el corazón me indicó el camino hacia a ti, me hizo descubrirte y acepté transitarlo: yo, mi mente, mi decisión, mi voluntad. Significa que te amo porque quiero amarte, porque te elijo”. Y si no lo entiende, explícaselo otra vez. Pero si sigue sin comprender, huye lo más lejos posible.

Analicemos las implicaciones que tiene una afirmación como: “No te necesito, te prefiero”, en el amor de pareja.

En primer lugar: “No te necesito”. La persona que amamos contribuye a nuestra felicidad, es verdad, pero no la determina. Afirmar con el corazón en la mano, casi sangrante: “¡Dios mío, te necesito tanto!”, no es una muestra de amor, sino de carencia exacerbada. La necesidad desesperada por el otro es un arma de doble filo que termina por esclavizarte. Si la persona que amas es imprescindible para tu bienestar y autorrealización no tienes una pareja, sino un amo o una religión. ¿Qué independencia emocional puedes tener si forzosamente requieres su presencia para que tu vida tenga sentido?

En segundo lugar: “Te prefiero” significa que te elijo entre muchas opciones. No es sólo cupido quien me flecha, decide por mí y me arrastra, no es mi corazón herido o convulsionado quien te busca: también soy yo, en pleno uso de mis facultades, quien haciendo uso de la razón decide hacerle caso al sentimiento que empuja y empuja. No hablo del enamoramiento, sino del amor.

“Te prefiero, te destacas para mí sobre la mayoría, eres mi mejor predilección”. Obviamente hay un sentir, pero también un orden interior que me permite amarte sobria e inteligentemente. Si sólo estuviera contigo por lo que necesito subsanar o arreglar, ¿qué pasaría cuando estas necesidades se vieran satisfechas? Te prefiero, te deseo, no como un analgésico, sino como pura alegría, ¿Cuál alegría? La alegría de que existas.

En conclusión, la frase: “No te necesito, te prefiero” se refiere en última instancia a los grados de libertad posibles que como personas podemos llegar a disponer en el amor: la posibilidad de elegir el amor y seguir siendo dueños de nosotros mismos.

¿Qué pasa con el amor después de casarse? ¿Es una experiencia normal? ¿Por qué tenemos tantos divorcios en nuestro país? No puedo creer que esto suceda. Y los que no se divorcian, ¿aprenden a vivir sin amor, o es que el amor en verdad permanece vivo en algunos matrimonios? Y si es así, ¿Cómo hacen que el amor siga vivo?

 

Estas son las preguntas que miles de personas casadas y divorciadas se hacen hoy en día. Algunos preguntan a los amigos, otros a los consejeros y a los clérigos, y otros se preguntan a sí mismos. A veces las respuestas son dadas en la jerga de la investigación psicológica, lo cual es casi incomprensible. Otras veces se expresan de manera humorística y folclórica. La mayoría de las bromas y de las frases de condolencia tienen algo de verdad, pero son como darle una aspirina a una persona que tiene cáncer.

 

EI deseo de amor romántico en el matrimonio está profundamente enraizado en nuestra estructura psicológica. Casi todas las revistas populares tienen por lo menos un artículo en cada número sobre cómo mantener vivo el amor en el matrimonio. Abundan los libros sobre el tema. Las charlas de radio y televisión tratan de eso. Mantener vivo el amor en nuestro matrimonio es un asunto muy serio.

 

Con todos los libros, revistas, y toda la ayuda disponible, ¿por qué es que tan pocas parejas parecen haber encontrado el secreto para mantener vivo el amor después de la boda? ¿Por qué es que una pareja puede asistir a un taller de comunicaciones, oír ideas maravillosas sobre cómo mejorar la comunicación, regresar a casa y encontrarse totalmente incapacitadas para poner en práctica los patrones de comunicación demostrados? ¿Cómo es que leemos el artículo de una revista sobre «Las 101 formas de expresar amor a su cónyuge», seleccionamos dos o tres de ellas que nos parecen especialmente buenas para nosotros, las probamos, y nuestro cónyuge ni siquiera reconoce nuestro esfuerzo? Renunciamos a las otras 98 formas y regresamos a la vida de costumbre.

 

Si queremos ser efectivos comunicadores de amor, debemos estar dispuestos a aprender el  lenguaje amoroso más importante de nuestro cónyuge.

 

El problema es que hemos pasado por alto una verdad fundamental:

*****  las personas hablan diferentes lenguajes de amor.

Una vez que usted identifique y aprenda a hablar el lenguaje amoroso principal de su cónyuge, creo que habrá descubierto la clave para un matrimonio duradero y lleno de amor. El amor no necesita esfumarse después de la boda, pero para mantenerlo vivo, la mayoría de nosotros tendremos que esforzarnos para aprender un segundo lenguaje amoroso. No podemos contar solamente con nuestra lengua nativa si nuestro cónyuge no la entiende. Si queremos que él o ella sientan el amor que tratamos de comunicar, debemos expresarlo en su lenguaje amoroso principal.

Cuando llega el amor (o cuando así lo creemos) nos sentimos como “en las nubes”. La vida es color de rosa y todo a nuestro alrededor parece más dulce y feliz. Sin embargo surgen inquietudes como por ejemplo preguntarnos ¿Cómo podemos saber si esta relación nos hace bien? ¿Podemos darnos cuenta si la relación en la que nos embarcamos es realmente la base de una pareja sana o el comienzo de una patológica? 

Es importante decir que todo comienzo es auspicioso. No es habitual en una relación de pareja ver desde un comienzo que algo este mal. Esta “ceguera inicial” es común ya que al “enamorarnos” se produce en el cerebro la feniletilamina (compuesto orgánico), dopamina, norepinefrina y oxitocina; estos componentes ayudan a crear lazos permanentes entre los miembros de la pareja pero el período de enamoramiento no es eterno. Dura alrededor de dos años en donde finalmente la atracción bioquímica decae, y es aquí en donde podemos apreciar realmente a nuestra pareja.

El poder definir si la relación es o no patológica se vuelve difícil por lo que resulta común que sean los observadores o “terceros” quienes den la alerta de que algo no va bien.

Te presento las siguientes circunstancias en las que se conforma una buena relación. Los siguientes tips son extraídos de las investigaciones y papers realizados por el terapeuta de parejas Kevin D. Arnold además de otras investigaciones que detallaremos a continuación.

Circunstancias que efectivamente generan “buenos amores”

 1.-La pareja sana respeta a su contra parte como un “legítimo otro”

Para un (a) buen (a) compañero (a) la felicidad y satisfacción de su pareja es fundamental. Apoyar al otro en su desarrollo personal y profesional es una práctica que muestra una relación de pareja sana. En esta dinámica los celos no forman parte de la ecuación observando el crecimiento individual como un crecimiento de la pareja en su conjunto.

2.- La pareja sana arregla sus problemas conversando “en vivo”

Luego de un estudio los investigadores de la Universidad Brigham concluyeron que las parejas que se comunican en demasía por diferentes redes sociales o vía telefónica poseen mayores problemas en sus relaciones. Según los estudios quienes toman decisiones o se disculpan por medio de mensajes de texto, twitter, facebook o mails tienden a ser menormente felices en su relación que quienes se toman el tiempo de conversar con el otro.

3.- La pareja sana se alegra de que tengas tu estilo personal y fomenta tus gustos

Si la pareja desea controlar el estilo de ropa, peinado y accesorios de su contra parte se debe de tener cuidado. Una relación sana será aquella en que cada uno pueda tener su propio estilo para mostrar su personalidad, sin restricciones de ello.

4.- La pareja sana contribuye de manera equitativa en los gastos del hogar.

Según un estudio realizado por la UCLA se pudo determinar que aquellas parejas que acuerdan compartir tanto las tareas del hogar como los gastos tienden a sentirse más satisfechos en su relación de pareja. Esto demuestra unión, cariño y sobre todo valoración por el trabajo y esfuerzo del otro.

5.- La pareja sana trata con respeto y cuidado a su amado (a)

Los insultos son otra dinámica negativa muy utilizada en relaciones patológicas. Muchas parejas están acostumbradas a tratarse con palabras soeces, utilizando este comportamiento en su día a día. El amor no es agresivo.

6.- La pareja sana fomenta el sentido del humor

Eric Bressler, un importante investigador de la Universidad McMaster de Canadá, concluyó después de un estudio que un 62% de la población femenina escogen hombres que las hagan sonreír y, por su parte, el 65% de los hombres elegirían a las mujeres que aplaudieran y apreciaran su sentido del humor y chistes. La misma investigación estableció que este atributo no solamente resulta definitivo para los momentos relativos a la conquista, sino también para cimentar una relación duradera y fuerte a largo plazo.

Estos son algunos de los ejemplos que pueden ayudar a percatarse si la relación de pareja va encausada por un camino sano de crecimiento y evolución.


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MIGUEL PLA PSICOTERAPUETA © DERECHOS RESERVADOS 2014