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Miguel Ángel Pla

Psicoterapeuta – Coach Personal y Ejecutivo

Teléfono: (81) 83 78 47 10

 

Amor es la palabra más importante en el idioma español y la más confusa.

La necesidad de sentirse amado es una de las principales necesidades emocionales del ser humano. Por amor, cruzamos mares y soportaremos dificultades inerrables. Sin amor, las montañas son imposibles de escalar.

La palabra amor satura la sociedad humana, también debemos estar de acuerdo en que es la palabra más confusa. La usamos de miles de formas “amo los pájaros”

Amamos los animales, la naturaleza, las personas. Si todo eso no es bastante confuso, también usamos la palabra amor para explicar la conducta: “Lo hice por amor”.

El propósito de esto es enfocarnos en esa clase de amor que es esencial para nuestra salud mental y emocional.

La necesidad emocional es la más básica que la de amor y afecto, la necesidad de sentir que tiene un sitio y que le aman.

La necesidad de amor, no es solo un fenómeno de la niñez. Esa necesidad continua en la adultez y en el matrimonio. La experiencia de estar enamorado llena por un tiempo esa necesidad, pero es inevitable que sea una solución momentánea ya que tiene una duración limitada y previsible.

Esto es fundamental para nuestra naturaleza…

Algo en nuestra naturaleza clama por el amor de otro. La soledad es devastadora.

Es importante mantener lleno el tanque del amor ya que es importante también para el matrimonio para mantener el nivel. Cualquier que sea la calidad de su matrimonio ahora, siempre puede ser mejor.

Las personas se comportan en forma diferente cuando tienen llenos sus tanques de amor.

Comienza por llenar el tuyo y llenar el de los demás.

Miguel Ángel Pla

Psicoterapeuta

Coach Personal y Ejecutivo

Citas al: (81) 83784710

 

Todos debemos aceptar la realidad de que el mundo en el que vivimos está lleno de cosas que verdaderamente asustan y de gente que es peligrosa para nuestra salud y relaciones.

Ninguno de nosotros pasará por la vida sin encontrarse con sus amenazas y ataques.

Nada inferior a nuestro destino eterno está en juego al aprender a luchar por nuestras conexiones, a gestionar nuestros niveles de intimidad y a establecer límites saludables alrededor de nuestras vidas y relaciones. Así que dejemos a un lado la búsqueda infructuosa y empecemos a ir tras el estimulante viaje de aprendizaje estableciendo nuestros propios límites y enfrentándonos a nuestros propios problemas.

Tu vida es un regalo, tiene un valor infinito. La vida te manda mensajes a diario de que te ama y que quiere lo mejor para ti, si sientes que ya no recibes esos mensajes tal vez hayas dejado de abrir tu correo.

Haz lo que tengas que hacer para poder recibir el amor, cuida de ti mismo.

La falta de poder, la irresponsabilidad y la falta de límites están todos arraigados en no valorar tu vida como debieras. Por el contrario, honrar el valor que tiene tu vida te llevará a ser responsable a la hora de protegerla y cultivarla.

Las relaciones saludables crecen entre personas que han abrazado su responsabilidad individual de cuidar de sus propios huertos. Sí, ambos vienen a la relación con necesidades y participan a la hora de suplir la necesidad del otro. Pero es un sencillo principio económico el hecho de que cada uno de ellos debe estar saludable y ser fructífero para poder seguir ofreciendo recursos al otro para así poder suplir sus necesidades. Tienes que cuidar de ti mismo antes de poder cuidar a otra persona.

Comunica a los demás lo que tú vas a hacer en vez de decirles lo que tienen que hacer.

Si de verdad quieres ser amoroso y no egoísta, tienes que tomarte el tiempo y el esfuerzo para que tu huerto produzca el mejor fruto posible y así poder ofrecer algo de valor a los demás. A medida que compartes tu vida con otros, estarás haciendo lo necesario para proteger y sostener la productividad de tu jardín para que tu salud y la salud de tus relaciones no se vean amenazadas.

Si no puedes establecer límites con los consumidores, te van a explotar.

El hecho de verse explotado no es bonito. Todos hemos tenido diferentes experiencias en las que los consumidores se han aprovechado de nosotros. Pero lo que de verdad importa es cómo respondemos ante estas experiencias. ¿Perdonaremos la ofensa y nos convertiremos en personas poderosas que pueden proteger y compartir sus recursos de manera más eficiente?

Las personas normalmente terminan totalmente devastadas cuando se ofenden, amargan y resienten con los consumidores.

Las personas que se responsabilizan de las vidas de otras personas, intentan convertirse en sus monos particulares. Están consumiendo de forma egoísta la vida de otras personas y evitando que estas se conviertan en personas completas, poderosas y responsables en esa relación. Así es la codependencia.

El establecer límite con alguien de tu círculo íntimo que está rompiendo tu corazón con sus decisiones puede ser una de las cosas más difíciles. Pero si quieres proteger tu relación con esa persona, deber ser lo suficientemente poderoso como para seguir adelante con tu compromiso de ir tras el estándar de respeto en tus relaciones.

  • “Esa tarde la tengo comprometida con mi esposa”
  • “Ese día me voy a ir de caminata con mis hijos”

Todas estas son frases que establecen límites y envían el mensaje, “Estoy apuntando mis recursos en esta dirección” Te amo, pero no te puedo dar lo que me estas pidiendo ahora mismo porque tengo otras prioridades.

Como persona poderosa que eres, siempre quieres estar centrado en aquello en lo que tienes poder de controlar, a ti mismo.

Cuando empiezas a decir a la gente que vas a hacer y que no vas a hacer y hacer lo que dices, la gente terminará creyendo lo que dices. Tus palabras tienen peso.

Recuerda; cuanto más se den cuenta los demás de que honramos los límites que hemos establecido para nuestras vidas, más sabrán que pueden confiar en nosotros con sus vidas. Establecer límites honorables es algo esencial para crear una cultura relacional de respeto, honor, confianza y amor en nuestras conexiones con las personas.

 

Miguel Ángel Pla

Psicoterapeuta – Coach ejecutivo

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Tal vez esto te sorprenda, pero no todo el mundo debería tener el mismo acceso a ti.

Eres responsable de administrar diferentes niveles de intimidad, responsabilidad, influencia y confianza con las personas de tu vida. De la misma forma, eres responsable de honrar a los diferentes niveles de acceso e influencia que los demás permiten que tengas en sus vidas.

Estos niveles son absolutamente justos, saludables, normales y buenos. Se supone que debería ser así. Tiene que ser así. Cuando esperamos tener el mismo acceso los unos a los otros, estamos preparándonos para transgredir y ser transgredidos.

El próximo nivel de intimidad es tu relación humana más íntima, tu vínculo anímico más profundo. Solo una persona va a encajar en ese hueco. Si estás casado, debería ser tu cónyuge. Si no lo estás, esta persona podría ser un amigo, un padre, un hermano o hasta un socio del negocio.

Cuando te casas, te enfrentas a una transición delicada al pasar de una persona que ha estado en ese nivel a otro círculo y permitir que tu cónyuge tome este lugar como propio. Tal vez sea incómodo, pero se debe hacer.

A veces la gente nos daña o asusta. Si eso ocurre, debemos sacarles a un lugar de acceso que puedan cuidar bien. Solo una persona se merece el lugar más íntimo en tu vida.

Cuánto más fuera están los círculos de la intimidad, más personas caben en dichos círculos. El próximo círculo contiene a personar como tus hijos, nietos, seguidos de tus mejores amigos. Saliendo aún más para fuera, tienes buenos amigos, compañeros de trabajo y después conocidos.

Si sigues encontrarás a personas que están en el mismo área geográfica y finalmente al resto de la raza humana.

El nivel de intimidad que tiene una persona en mi vida determina cuánto de mí le ofreceré cuando empiecen a tirar de la relación.

¿Intenta la gente demandar más de mí de lo que decidí ofrecer en su nivel de intimidad? Por supuesto. Ahí es donde tengo que honrar mis límites y asegurarme de que no empiezo a tratar a alguien del círculo exterior como trato a uno de los míos.

Así es cómo funcionan los límites. Dices “sí” a algo, qu obligatoriamente significa decir “no” a todo lo demás. Al principio, puede parecer un desafío aferrarte pero si de manera constante estableces un límite firme alrededor de tus respuestas, con el tiempo las cosas a las que dijiste que “no” no se presentarán como opciones viables. Vivir dentro de tus límites se convierte en un estilo de vida.

Miguel Ángel Pla

Psicoterapeuta – Coach Personal y Ejecutivo

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Cuando hay dos personas escogen caminar juntas en una relación, nunca hay duda de si experimentarán o no conflicto. Créeme, lo experimentarán. La cuestión es si sabrán lo que está en juego cuando aparezca el conflicto. La “cosa” que está en juego, si tienes curiosidad, es la salud de la conexión relacional.

El conflicto es para la relación lo que la enfermedad o la herida es para el cuerpo. Al igual que con la salud física, la meta en la relación debería ser prevenir dentro de lo posible el conflicto.

El hecho de pasar por las llamas del conflicto de una forma saludable y productiva puede fortalecer la conexión relacional. Es posible salir al otro lado del conflicto como individuos más poderosos, más libres para ser ellos mismos, más confiados en el amor que tienen los unos por los otros y más esperanzados sobre su capacidad de suplir las necesidades del otro.

¿Vas a permitir que el conflicto destroce tu conexión? O ¿Vas a luchar a favor de tu conexión en medio del conflicto?

¿Qué tan fuerte quieres que sea tu cordón, tu conexión? ¿Para qué nivel de dificultad quieres preparar tu relación? ¿Cuáles son algunas pruebas que tendrás que enfrentar? Responder esto te ayudará a permanecer centrado y consciente a medida que mantienes tu relación “en forma”.

No relajes el entrenamiento de fuerza de una comunicación valiente. Si puedes pasar la prueba de priorizar tu conexión cuando las aguas están calmadas, entonces estarás listo para pasar la prueba en la tormenta. No tendrás que preocuparte de que es ese cordón se vuelva tan frágil que se rompa bajo la más mínima presión.

El conflicto se pone peligrosamente feo cuando reaccionamos a causa del temor y del dolor. El temor alimenta al conflicto porque se opone a la conexión de toda manera posible. Cuando puedes llegar a reconocer lo que ocurre mientras tus defensas naturales saltan por una amenaza real, puedes implementar un plan de ataque para controlar el temor y minimizar el daño que pueda infringir a tu conexión.

Si quieres evitar lo feo, debes tener un plan de cómo vas a responder cuando alguien aprieta el enorme botón rojo de tu pecho y te invita a una pelea. Hay una gran posibilidad de que la persona apretó ese botón ya esté bajo la influencia del temor, dolor y enfado y no estén listos para controlarse a sí mismos bien en una conversación.

Solo una conversación respetuosa va a ser productiva a la hora de resolver el conflicto. Recuerda, es tu responsabilidad establecer un límite en la cantidad de intercambios respetuosos, improductivos y dañinos que vas a soportar. En el momento en el que agarras la espada de la pelea, eres igual de culpable de la sangre que se derrame.

Una conversación respetuosa tiene una meta, y tiene un proceso para conseguir esa meta. Si la otra persona se niega a estar de acuerdo en esa meta y a comprometerse en ese proceso, la conversación fracasará en la categoría de “respetuosa”.

La meta de todo esto es fortalecer tu conexión relacional al descubrir lo que necesita una persona y cómo puedes suplir esa necesidad.

Empieza con tu plan para mantener tu conexión relacional en forma. Salte del sillón y empieza a fortalecer las cuerdas de la conexión. Comienza conversaciones respetuosas aclarando que las necesidades de la otra persona te preocupan profundamente. Después, emite y recibe mensajes claros. No participes en una conversación con alguien que no quiere ser respetuoso también.

Escoge mantener tu amor encendido…

 

Miguel Ángel Pla

Psicoterapeuta – Coach Personal y Ejecutivo

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Hemos sido diseñados para vivir con confianza. De hecho, los psicólogos dicen que la confianza es la primera tarea de desarrollo que cada persona tiene que conseguir en la infancia para poder desarrollar una percepción sana de su persona y formas relaciones saludables.

En el ciclo de la confianza solo se puede completar mediante una conexión relacional, ya que solo una relación puede suplir toda la variedad de necesidades.

Desde el momento en el que entramos en el mundo, nuestra necesidad más profunda es amar y ser amados por otros seres humanos y formar parte activa de los vínculos relacionales duraderos. Nuestra capacidad de salir esta necesidad se desarrolla a medida que completamos de manera constante los círculos de confianza en nuestras interacciones con otras personas.

Un círculo de confianza se completa cuando:

  1. Tienes una necesidad
  2. Esa necesidad se expresa
  3. Hay una respuesta ante dicha necesidad
  4. La necesidad se suple

El problema es el siguiente, este ciclo de confianza se puede descomponer en cualquier momento. La confianza se daña si la gente no llega a identificar y expresar sus necesidades, si la otra persona no responde a la necesidad o si responde de forma negativa, o si la necesidad no llega a suplirse nunca.

Las experiencias dolorosas dan lugar a heridas que se infectan cuando nos ponemos de acuerdo con mentiras como:

  • Nadie me ama
  • Hay algo que no anda bien conmigo y por eso no soy digno de amor
  • Esa persona no me amaría jamás si de verdad me conociera
  • No me merezco que mis necesidades sean suplidas.

Estar de acuerdo con estas mentiras crea una expectación de que las necesidades no se suplan. Esa expectación nos lleva a más experiencias dolorosas que nos desilusionan y evita que esa herida se sane jamás.

Los supervivientes aprenden a manipular su entorno y a la gente para que algunas de sus necesidades se vean suplidas. No esperan ser amados porque después de años de abandono, negligencia y abuso, creen que no son dignos de amor.

Por supuesto, no tienen recursos emocionales con los que intentan suplir las necesidades de ningún otro, así que se quedan con lo que pueden.

Y ¿Qué crees que termina pasando? Los supervivientes terminan creando una realidad en la que no son amados, las relaciones no duran y el dolor de las necesidades sin suplir sigue destruyendo sus vidas.

De ahora en adelante vas a aprender a cómo volver a confiar. Vas a sr capaz de construir relaciones contigo y con los demás, relaciones en las que tu corazón estará satisfecho.

Miguel Ángel Pla

Psicoterapeuta – Coach Personal y Ejecutivo

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El fundamento del amor y la aceptación incondicionales determina la longevidad y resistencia de una conexión relacional. Este fundamento apoya constantemente los demás elementos que configuran una relación sana, elementos que yo he denominado los “Siete Pilares”.

  • El pilar del amor:

El amor es una palabra con muchos significados. La utilizamos para hablar de nuestros deportes, comidas, hobbys y películas.

El pilar del amor está compuesto de un comp0romiso, una acción y un resultado. El compromiso es el siguiente: “Me importas y te valoro, a ti por completo. Me importa tu alma, espíritu, cuerpo, relaciones, sueños y destino. Si tu amor no está produciendo cosas como: seguridad, paz y confianza, seguramente no se debería de llamar amor.

  • El pilar del honor:

Cuando se espera el honor o cuando se demanda, se convierte en otra palabra para entregar el control, el poder y el valor a una de las personas en la relación. Una relación en la que solo una persona tiene todo el poder, es una relación de deshonor, no de honor.

El pilar del honor es fuerte en una relación cuando puedes mirar a la otra persona y decir, “Eres muy diferente a mí. Me entristece cuando te veo tomar esa decisión. Pero te amo. Te valoro y creo en ti y estoy aquí para ti en esta relación”.

  • El pilar del dominio propio:

Es central para ser una persona poderosa. Significa que te puedes decir a ti mismo lo que vas a hacer y puedes obligarte a hacerlo. Suena muy sencillo, pero decirte lo que puedes hacer y obedecerte puede ser toda una proeza.

Cuando practico el dominio propio en la relación, me responsabilizo por completo de la gestión de mi amor y mi búsqueda de la conexión.

  • El pilar de la responsabilidad:

Respons-habilidad es la capacidad de enfrentar cualquier situación y tomar decisiones poderosas que son congruentes con quien dices que eres.

Cuando eres plenamente responsable de tu vida, obtienes la confianza y el impulso para tomar buenas decisiones.

  • El pilar de la verdad:

Tenemos que ser capaces de confiar en las personas aun cuando hacen cosas que no haríamos ya que, de no ser así, terminaremos muy aislados.

Necesitamos este pilar en las relaciones que haga sitio para eso, el pilar de la verdad sostiene la confianza en una relación.

  • El pilar de la fe:

Tenemos una necesidad muy profunda de tener intimidad, amor y consuelo. Pero si miramos a las cosas que no están diseñadas para suplir estas necesidades y las elevamos por encima de todo lo demás, haciendo idlos de ellas, entonces el resultado siempre es esclavitud y destrucción.

El pilar de la fe se construye en una relación cuando las dos personas se comprometen a que ambas personas son capaces de gobernarse a sí mismas y de acceder a un pozo inagotable de recursos espirituales (sabiduría, fuerza, amor, esperanza) que los mantiene en movimiento hacia sus metas relacionales.

  • El pilar de la visión:

Nadie más puede cumplir tu potencial. Te has embarcado en tu propia búsqueda para descubrir por qué estás en este planeta, qué hace que te levantes cada mañana y qué contribución única haces en este mundo.

Junto con la visión personal, la pareja necesita una visión compartida si es que van a tener una relación saludable.

Una de las señales de las personas poderosas es que establecen prácticas proactivas y construyen relaciones que ayudan a renovar su visión y a recordarles quiénes son.

¿Quieres el nivel más alto de la calidad en tus conexiones con los demás? Empieza a practicar con conciencia estos siete pilares.

Miguel Angel Pla – Psicoterapeuta

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“Estaré a tu lado siempre y cuando me sienta amada/o, pueda llevar mis proyectos de vida y no vulneres mis principios y valores, si no es así debo decirte que el amor deberá entrar en cuarentena”.

Lo que te hace evolucionar es un regalo, lo que te hace involucionar es un estorbo

Aquí te mencionamos 3 posibles situaciones en las que puede saber si el amor ya perdió su sentido vital:

  1. “Cuando sabes que no te quieren”

No hay dudas, si no te aman alguien tiene que irse. Esperar a que te quieran puede ser una de las experiencias más humillantes y tristes, mendigar amor es la peor de las indigencias porque lo que está en juego es tu persona. La persona que tiene el poder en una relación no es la que es más fuerte sino la persona que necesite menos del otro. Si crees que eres una persona que necesita totalmente del otro hay que equilibrar la cuestión. Si no te quieren no es negociable. ¿Qué vas a negociar si no hay sentimiento, ni ganas, ni deseo?

 

 

  1. “Cuando tu realización personal se ve obstaculizada”

Lo que un hombre puede ser, debe serlo. En psicología el desarrollo de las propias capacidades y fortalezas es necesario para la salud mental. Todo, absolutamente todo lo que nos haga crecer como persona mientras no sea destructivo para otros debe llevarse a cabo si no queremos sentirnos incompletos. Si hay algo que forme parte de tus necesidades básicas, no lo descartes.

 

 

  1. “Cuando tus principios se vuelven vulnerables”

Hay cosas en las que no podemos ni debemos de ceder, simplemente porque si lo hacemos, nos traicionaríamos a nosotros mismos. El límite de lo negociable es la dignidad personal, es decir ser valorado, honrado y respetado. Los seres humanos actuamos también para nosotros, por eso nuestros comportamientos tienen un significado en sí y para sí.

 

En fin, si el amor ya perdió su signo vital es totalmente sencillo para quien se auto-observa. El ser humano debe ser siempre tratado como un fin en sí mismo y no como un medio. Un ser humano no sólo es valioso en sí sino para sí.

Miguel Ángel Pla

Psicoterapeuta – Coach Personal y Ejecutivo

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La comunicación expone lo que está pasando dentro del corazón humano.

Si tu corazón, tu realidad interna, está gobernando por el temor, entonces vas a telegrafiar eso a través de tu lenguaje corporal, expresiones faciales, palabras y tono. Por el contrario si tu corazón está gobernado por la fe, la esperanza y el amor, liberarás esta realidad a través de lo que dices y de cómo lo dices.

Si tu corazón está gobernado por el temor, entonces gran parte de lo que comunicas va estar diseñado, de hecho, para esconder lo que verdaderamente está pasando por dentro. Te retraes, pretendes que algo no te hace daño, o actúas como si estuvieras feliz aun cuando tu corazón se está rompiendo en el intento de evitar el dolor que puede infringir ser “auténtico”.

También es posible que a ti jamás te enseñasen cómo interpretar y traducir el lenguaje de tus pensamientos, emociones y deseos en palabras y mucho menos comunicárselo a los demás.

Hazte 2 preguntas:

  • Si nunca llegaste a aprender a valorar y entender lo que está pasando en tu interior, ¿cómo puedes valorar y entender lo que está pasando en el interior de otra persona?
  • Si no te conoces a ti mismo, ¿cómo puedes llegar a conocer a otra persona, alguien que tiene una experiencia y perspectiva completamente diferente, y valorar la verdad de lo que es?

La respuesta a ambas es sencilla, No puedes.

Los comunicadores pasivos intentan convencer al mundo de que todos los demás son más importantes que ellos. Su creencia central es, “Tu importas y yo no”. Cuando te enfrentas a una decisión conjunta en una relación, la persona pasiva insiste en que los pensamientos, sentimientos y necesidades de la otra persona importan más.

Las personas pasivas justifican el hecho de devaluarse definiéndose como siervos pacientes y sufridores que mantienen la paz y jamás crean problema alguno. Piensan que está bien no tener necesidades ni requisitos.

Si soy un comunicador pasivo, mentiré porque tengo miedo de lo que harás si te enteras de que tengo necesidades.

El comunicador agresivo. Su creencia central es “Yo importo pero tú no”. Los comunicadores agresivos saben cómo conseguir lo que quieren.

El estilo de comunicación pasivo-agresivo es el más sofisticado, así como el más escurridizo de los estilos de comunicación basados en el temor. Es lo peor del pasivo y lo peor del agresivo.

Manipulan y controlan a los demás a través de un engaño activo y formas de castigo sutiles pero mortíferas.

La comunicación asertiva es “Tu importas y yo también”

Los comunicadores asertivos se niegan a tener relaciones o conversaciones en las que ambas personas no tengan un valor alto e igual. Este proceso realza su capacidad de valorar y entender lo que les comunica la otra persona sobre su propio corazón.

No tienen miedo a ser poderosos ni de permitir que otras personas sean poderosas dentro de una relación o conversación.

Pueden establecer límites consistentes alrededor de la conversación para que ésta siga siendo respetuosa y requieren que ambas partes participen en iguales términos.

Cuando te comprometes a convertirte en el mejor comunicador que puedes llegar a ser, te comprometes con la conexión y a ser una persona verdaderamente poderosa. No solo cambiará tu relación con tu corazón para mejor, sino que tus relaciones con los demás se verán transformadas.

Recuerde algo: Hablar no es comunicarse

 

Miguel Ángel Pla

Psicoterapeuta

Coach Ejecutivo

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El Fundamento: Amor y Aceptación Incondicional

Las relaciones sanas realmente son las más valiosas, significativas y satisfactorias de las experiencias humanas. Pero ¿Cuáles son las cualidades que conforman una conexión relacional sana? Si no lo sabes, no podrás evaluar si tus prácticas relacionales te están ayudando a construir y fortalecer una conexión.

El fundamento de una relación saludable es un acuerdo para poner en práctica el amor y la aceptación incondicionales.

La aceptación incondicional dice, “Tú no eres yo y yo no soy tú”. Tú puedes ser tú y yo puedo ser yo en esta relación”, Esto no significa que vas a aceptar de forma incondicional el comportamiento del otro. Más bien, significa que no controlas al otro.

Soy la única persona que permite la entrada a las personas a mi casa. Esto no es controlar a los demás, esto es controlarme.

Al comprometernos con el amor incondicional, nos comprometemos a seguir moviéndonos hacia la otra persona aun cuando estamos asustados.

Por otra parte, cuando nos comprometemos a tener amor y aceptación incondicionales, protegemos la libertad los unos de los otros. Cada cosa que ofrecemos a la relación procede libremente de nuestros corazones y no lo hacemos bajo coerción.

Si mantener tu amor encendido hacia alguien percibido como una amenaza te hace sentir vulnerable y asustado, no puedes garantizar qué va a hacer esa persona. Pero puedes garantizar tu propia decisión. Y puedes escoger siempre la conexión.

El pilar del amor está compuesto de un compromiso, una acción y un resultado. El compromiso es el siguiente: “Me importas y te valoro, a ti por completo. Me importa tu alma, espíritu, cuerpo, relaciones, sueños y destino.

Si tu amor no está produciendo cosas como la seguridad, la paz y la confianza en tu relación, seguramente no se debería llamar amor.

Dos personas que van por la vida juntos, siempre acabarán conociéndose hasta cierto punto. La vida no es estática ni está contenida.  Siempre habrá misterio, circunstancias inesperadas que enfrentar y épocas nuevas de crecimiento. Así que necesitamos un pilar en nuestras relaciones que haga sitio para eso, el pilar de la verdad. El pilar de la verdad sostiene la confianza en una relación.

¿Quieres el nivel más alto de calidad en tus conexiones con los demás?

Examina tu pensamiento y comportamiento actual en cada una de estas áreas. Pregúntate: ¿Pueden mi pareja y amigos ser ellos mismos cuando están conmigo? ¿Me estoy dirigiendo hacia las personas que amo sin importar lo que me pase? ¿Les estoy mostrando la verdad de mi corazón? ¡Puedo responder correctamente en cada situación o reacciono y culpo a fuerzas externas de mis decisiones?

Recuerda, nadie puede gestionar tu amor aparte de ti. Nadie puede gestionar tu honor a parte de ti. Nadie puede gestionar tu verdad aparte de ti. Nadie puede gestionar tu dominio propio ni responsabilidad aparte de ti. Y nadie puede gestionar tu visión ni tu fe aparte de ti.

La calidad de lo que estás construyendo al final depende de ti…

Miguel Ángel Pla

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¿Decide la gente un día dejar de amarse?

La respuesta, tristemente, es que sí. Pero normalmente no es una decisión consciente. En la mayoría de los casos es una reacción ante el dolor o el temor al dolor.

Los seres humanos normalmente desarrollan tres relaciones, clásicas ante la amenaza del dolor: lucha, huida o quedarse paralizado. Todas estas reacciones tienen la misma meta: la distancia.

Queremos apartarnos de las cosas que nos asustan y que nos pueden hacer daño.

La pregunta clave es cómo reaccionarás ante el dolor que experimentarás en las relaciones. Si recaes en las relaciones clásicas impulsadas por el temor, por necesidad tendrás que tratar a las personas como si fueran serpientes de cascabel. Una de dos, o huirás o intentarás controlar a la gente para que no te haga daño. El problema es que ninguna de estas dos opciones te ayudará a perseguir ni proteger la meta de la conexión en una relación.

Hay una gran mentira que sueles creerte: la mentira de que puedes y debes controlar a los demás. No puedes controlar a los demás, la única persona a la que puedes controlar, en un buen día, es a ti mismo.

¿Quieres ganarla batalla entre el temor y el amor en tus relaciones?

Puedes empezar comprometiéndote con estas 2 cosas fundamentales:

  • Es mi tarea controlarme. No tengo la opción de controlar a los demás.
  • Mi meta principal y mi prioridad en las relaciones es construir y proteger la conexión.

Recuerda que el amor perfecto hacia nosotros y hacia los demás es sin temor.

“No te ha sido dado espíritu de temor, sino de poder, amor y dominio propio”.


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