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Miguel Ángel Pla

Psicoterapeuta – Coach Personal y Ejecutivo

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En muchas ocasiones el comportamiento de los integrantes en las relaciones es semejante al de algunos entrenadores de fútbol: ven únicamente lo que les conviene y omiten, niegan o disminuyen, lo que va en contra de sus intereses. Dicen que lo importante es el respeto, el afecto y lo justo; exigen ser tratados con decoro, pero no se dan cuenta de sus malas maneras hacia el otro.

¿Cómo nos podemos percatar si ninguno en la relación se pregunta si su propio proceder estará relacionado con el comportamiento violeto del cónyuge?

Nos resulta fácil asumir y mantenernos en la actitud auto-crítica porque la inseguridad que padecemos la mayoría nos dificulta el enfrentamiento contra nuestros dragones. Somos tan frágiles que no soportaríamos confrontarnos con nuestra parte oscura.  Para evitar el dolor y las consecuencias de lo que sobrevendría si se cumplieran nuestras fantasías catastróficas, desarrollamos hábiles mecanismos como el que se hace patente en esta sorprendente frase:

“No entiendo por qué la gente no reconoce sus defectos, si yo los tuviera los reconocería”

¿Adictos al amor?

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Suena la radio y un cantante anónimo de voz triste y suave repite sin cesar las mismas palabras: “nada tiene sentido si tú no estás”. Tantas veces hemos escuchado frases como esta que ya apenas nos damos cuenta de su verdadero significado y el peligro que encierran.

La persona codependiente piensa que no puede vivir sin su pareja, se funde con ella hasta el punto de llegar a perder su propia identidad y vive para ella en vez de vivir su propia vida.

Piensa que lo que siente es un amor inmenso, una pasión maravillosa y sin fronteras, pero no es amor eso, sino dependencia y adicción. Se enamora de repente, como en un estallido, un flechazo y, confundiendo el deseo con el amor, piensa que tiene delante a la persona ideal. No son conscientes de que darlo todo por la otra persona supone una negación de uno mismo y de los propios deseos y necesidades.

El codependiente se deja a sí mismo completamente de lado para anteponer siempre a su pareja. Y de lado ha de quedar también todo sentimiento negativo. La rabia, el dolor, el sufrimiento…; todo esto lo percibe como una amenaza terrible porque podría llevarle a perder lo que más ama, lo que es toda su vida y todo su mundo: su gran amor. Hace todo lo posible por mantener la paz y niega el conflicto y la confrontación, sin darse cuenta de que negar el conflicto supone negar la intimidad. No podemos tener una relación íntima con alguien con quien no podemos discutir un problema o algo que nos hace enfadar.

No hay manera de resolver un conflicto si una de las partes prefiere ignorarlo y la relación sólo puede darse a un nivel superficial.

El miedo al abandono es su mayor miedo

Pero no el único. También tiene miedo de su propia dependencia, de perder por completo su identidad cada vez que renuncia a sus propios valores, principios o aficiones, para adoptar los de su pareja, que son los únicos que importan.

Niega sus sentimientos del mismo modo que se niega a sí mismo, le cuesta identificar en sí mismo los sentimientos negativos. Y esta represión de sentimientos se transforma en una necesidad de sentir a través de su pareja.

Pero no puede tener nunca suficiente, pide más: más amor, más dedicación; “quiéreme como yo te quiero a ti”, le exige. Trata de controlarla, manipularla, porque ahora la vida de su pareja le pertenece a él o ella: es su propia vida, y trata de convertir a esta persona en su amor perfecto, aquél que satisfaga todas sus necesidades y llene el pozo sin fondo de un amor insaciable.

Trata de evitar que se aleje, no quiere que cambie, que crezca como persona por miedo a que despliegue sus alas y eche a volar. Tiende a crear dependencias hacia él o ella en los demás.

Miguel Ángel Pla

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La respuesta, tristemente, es que sí. Pero normalmente no es una decisión consciente. En la mayoría de los casos es una reacción ante el dolor o el temor al dolor.

Los seres humanos normalmente desarrollan tres relaciones, clásicas ante la amenaza del dolor: lucha, huida o quedarse paralizado. Todas estas reacciones tienen la misma meta: la distancia.

Queremos apartarnos de las cosas que nos asustan y que nos pueden hacer daño.

La pregunta clave es cómo reaccionarás ante el dolor que experimentarás en las relaciones. Si recaes en las relaciones clásicas impulsadas por el temor, por necesidad tendrás que tratar a las personas como si fueran serpientes de cascabel. Una de dos, o huirás o intentarás controlar a la gente para que no te haga daño. El problema es que ninguna de estas dos opciones te ayudará a perseguir ni proteger la meta de la conexión en una relación.

Hay una gran mentira que sueles creerte: la mentira de que puedes y debes controlar a los demás. No puedes controlar a los demás, la única persona a la que puedes controlar, en un buen día, es a ti mismo.

¿Quieres ganarla batalla entre el temor y el amor en tus relaciones?

Puedes empezar comprometiéndote con estas 2 cosas fundamentales:

  • Es mi tarea controlarme. No tengo la opción de controlar a los demás.
  • Mi meta principal y mi prioridad en las relaciones es construir y proteger la conexión.

Recuerda que el amor perfecto hacia nosotros y hacia los demás es sin temor.

“No te ha sido dado espíritu de temor, sino de poder, amor y dominio propio”.

Miguel Ángel Pla

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Relaciones tóxicas son aquellas en las que de una manera u otra, una o ambas personas involucradas terminan lastimadas físicas, emocional o psicológicamente.

Como saber si estás en una relación tóxica

  • Te da miedo o preocupación expresarte libremente. Te cohíbes.
  • Si lo pudieras poner en una balanza, pasas más tiempo sintiendo ansiedad o tristeza que felicidad y paz.
  • Desconfías de tu pareja.
  • Tus estados de ánimo dependen de cómo esté tu relación.
  • Tienes momentos de inmensa rabia o desesperación.
  • Eres abusado-a verbal, sexual o físicamente.
  • Sientes que das más de lo que recibes.
  • Te sientes controlado – no te sientes libre de actuar o hablar por temor al reproche.

Entendiendo las relaciones tóxicas

Primero que nada, a ningún nivel y bajo ninguna circunstancia es sano quedarse en una relación tóxica. Si eres infeliz, debes tomar acción.

Por otro lado, es importante entender el por qué nos encontramos con este tipo de relaciones, especialmente si tendemos a repetir el patrón.

Como todo lo que vivimos, nuestras relaciones tienen un propósito superior. Este propósito incluye afectar a otro ser, ser afectados por ese otro ser y aprender lecciones sobre nosotros mismos y lo que vinimos a hacer en este plano. En este sentido, las relaciones pasan de ser una interacción entre dos personas, a ser un instrumento para el autoconocimiento y la superación espiritual.

Existen varias versiones metafísicas de por qué caemos en relaciones tóxicas. Algunos creen que son almas gemelas o contratos kármicos que tenemos con otras almas y que venimos a sellar o cancelar.

Hay quienes piensan que antes de encarnar en estos cuerpos, nosotros mismos (o nuestra alma) escoge vivir ciertas situaciones difíciles para aprender las lecciones que nos van a impulsar en el proceso espiritual que todos debemos recorrer. Y otros creen que dependiendo de nuestra evolución espiritual, se nos presentan más o menos oportunidades de superar obstáculos. Si ganamos la prueba, avanzamos y si no, nos estancamos. Las relaciones con otros son una de las pruebas más efectivas.

NOTA: Si usted se siente en peligro de ser lastimado al intentar dejar una relación, busque ayuda y apoyo. No es necesario que corra riesgos. Existen recursos que lo protegen.

Aprendiendo de las relaciones tóxicas

Lo primero es observar nuestra relación honestamente y ser sinceros sobre la calidad de esta y lo que nos aporta.

Si vemos la vida en perspectiva – no desde el dolor o ansiedad que sentimos en este instante, sino desde una escalera donde avanzamos paso a paso – cualquier cosa que estemos viviendo en este momento tiene una razón de ser superior a nuestra experiencia terrenal.

¿Si estuviéramos completamente seguros de que lo que estamos viviendo es sólo una prueba que, si superada, nos llevará a momentos y lugares mejores, cómo viviríamos el presente?

¿Si entendiéramos que el dolor o problema que enfrentamos hoy es sólo un punto diminuto en un universo de posibilidades, le otorgaríamos la misma importancia? ¿Nos aferraríamos a él?

El dolor es parte de nuestro camino. Es inevitable. Es parte de la experiencia humana. Sin embargo, viene y va. Pasa. Y esa es la primera cosa que debemos recordar cuando nos enfrentamos a una situación dolorosa. Esto también pasará.

Segundo, el control es nuestro. ¡Imaginemos ese poder! Todo lo que queremos, lo podemos tener. Pero tenemos que explorar a fondo primero nuestras opciones y no dejarnos llevar por caprichos del corazón o de la mente. Si ya estamos en una relación tóxica, es nuestra decisión – solo nuestra – aprender de ella y superarla.

¿Qué podemos aprender de una relación tóxica? Depende de nuestro camino y propósito. Puede ser el amarnos a nosotros mismos, el perdonar, el manejar la rabia y la frustración, el evitar la tentación, el encontrar la conexión cósmica en toda relación terrenal… En fin, ¡muchísimas cosas! Pero sólo nosotros podemos encontrar la respuesta a nuestra situación.

Lo importante es sin embargo entender que no tenemos por qué quedarnos en este tipo de relación y que estaremos bien cuando la terminemos. Siempre y cuando veamos las cosas desde la perspectiva espiritual – como prueba y aprendizaje – el dolor momentáneo de la separación pasará a un segundo plano, y la fuerza y sabiduría que ganaremos será lo principal.

Herramientas para superar la separación

  • Establecer qué quiere realmente de una relación. ¿Cuál es su anhelo en términos de amor y relaciones? Comparado con su relación actual, ¿obtiene lo que anhela? Si trabajara en su relación, ¿obtendría lo que anhela o no es ni siquiera una posibilidad? (No desde su ilusión sino de los hechos concretos y lo que la otra persona es o no es). ¿Se está conformando con menos de lo que desea y necesita? ¿Por qué?
  • Identificar las razones concretas por las cuales esta relación no debe seguir. Identificar y reafirmar las razones concretas por las que se merece una mejor y más armoniosa relación.
  • Preguntarse a quién más afecta su relación tóxica. Muchos se quedan en relaciones no sanas “por los niños” pero estudio tras estudio demuestra que en el caso de relaciones tóxicas, esta opción es la menos recomendable para los menores. ¿Existen niños de por medio? ¿Es este el modelo de relación que quiere dejarles de herencia? ¿Si fueran ellos quienes estuvieran en este tipo de relación, qué querría usted para ellos? ¿Honestamente cree usted que sus hijos están bien viéndole pelear y ser infeliz?
  • Identificar las lecciones sobre su propósito de vida y sobre usted mismo que debe aprender a partir de esta relación. Aprenda la lección y podrá superarla y seguir a cosas nuevas y mejores.
  • Practicar visualizaciones de separación física y energética para disipar energías negativas y dañinas.
  • Purificar cuerpo y energía para reducir la ansiedad, el estrés y la enfermedad que viene a partir de las relaciones tóxicas.
  • Construir afirmaciones que ratifiquen su amor propio, que se merece amor verdadero y que la relación perfecta para usted ya existe – solo tiene que limpiar el camino para que llegue a usted.
  • Mapa de tesoro para trazar el camino hacia sus nuevas metas. Plan de acción.

 

Miguel Ángel Pla

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Vivir pacífica y felizmente en el presente es tan sencillo que cuando nos damos cuenta de ello por primera vez, no podemos dar crédito de todo por lo que pasamos antes.

Es increíblemente sencillo olvidar el pasado y el futuro y estar contentos con el presente. ¿Qué hacemos para hacerlo tan difícil?

Agregaremos 3 complicaciones innecesarias a nuestras vidas, junto con sugerencias para regresar a la sencillez y a la paz:

  • Si tememos al mundo nunca haremos nada sin considerar primero todas las consecuencias. Ya que es imposible mover incluso una silla sin tener diferentes opciones, la ansiedad acompaña hasta los acontecimientos más pequeños de cada día. Es sencillo reconocer que no estamos en posición de ver el resultado de nada y que todas las preocupaciones del mundo no pueden controlar el futuro. Qué sencillo es ver que solamente podemos ser felices ahora y que nunca habrá un tiempo que no sea el presente. Complicamos nuestras vidas sin fin cuando nos centramos en los resultados. Sólo podemos controlar nuestro esfuerzo.

El éxito se basa en los intentos que hagamos y no en nuestra evaluación o en la de los demás sobre el resultado. Si tomamos la mitad del tiempo que pasamos preocupándonos por las opciones y lo usamos en acciones directas, nada importante sale mal. La simplicidad se basa en esforzarse antes de los resultados.

  • Cuando un bebé lucha por aprender a caminar, nunca se detiene a analizar por qué se cayó al piso. Con cada caída automáticamente realiza un ajuste. Por instinto, el bebé sabe que le están enseñando y nunca trata de enseñarse a sí mismo lecciones que no entiende. Por otro lado, los adultos pasan una gran parte de sus vidas repasando una y otra vez cada error, intentando categorizar en vano algo que ya fue asimilado internamente. Qué fácil puede ser renunciar a nuestros propios maestros. Así como alejarse del pasado ya que es en el presente en donde se realiza nuestra vida.

Miguel Ángel Pla

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Dentro de cada uno de nosotros hay dos personas…

Una dice: “Llegaré a ser todo aquello para lo cual Dios me ha creado”

La otra dice: “Nunca saldré de la deuda”

Una quiere estirarse, y la otra quiere quedarse. Puede usted escoger qué persona será. Demasiadas personas deciden quedarse.

No, no cometa el error de conformarse con lo “bastante bueno”. Lo bastante bueno no es su destino; usted tiene semillas de grandeza en su interior. Si quiere ver la plenitud tiene que tener la actitud correcta. “No voy a permitir que lo bastante bueno sea lo suficientemente bueno” Sé que fui creado para sobresalir.

Voy a estirarme, suelto las cosas que no funcionaron y me extiendo hacia las cosas nuevas que la vida me tiene preparadas.

Ha aceptado el hecho de que su visión para su vida probablemente no sucederá. Se ha vuelto cómodo con lo bastante bueno pero usted ya ha habitado el tiempo suficiente en este monte, es tiempo de avanzar.

¿Se ha conformado usted con mucho o menos de lo que sabe que la vida le ha puesto en su interior? ¿Ha renunciado a un sueño, o ha soltado una promesa solo porque no se produjo la primera vez?

No se quede estancado en una rutina pensando que ha llegado a sus límites. Estire su fe y busque oportunidades dando pasos para mejorar.

¿Se ha dado cuenta que siempre empezamos bien cuando tenemos un gran sueño y a lo largo del camino nos enfrentamos con oposición y surge la adversidad?

Recuerde que usted no es débil, no está derrotado ni le falta nada. Ha sido armado con fortaleza. Póngase firme y diga: “Estoy en esto para ganar”

Realice todo el camino para llegar a su tierra prometida, si quiere ser victorioso tiene que tener una mente decidida.

Miguel Ángel Pla

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Cuando hay dos personas escogen caminar juntas en una relación, nunca hay duda de si experimentarán o no conflicto. Créeme, lo experimentarán. La cuestión es si sabrán lo que está en juego cuando aparezca el conflicto. La “cosa” que está en juego, si tienes curiosidad, es la salud de la conexión relacional.

El conflicto es para la relación lo que la enfermedad o la herida es para el cuerpo. Al igual que con la salud física, la meta en la relación debería ser prevenir dentro de lo posible el conflicto.

El hecho de pasar por las llamas del conflicto de una forma saludable y productiva puede fortalecer la conexión relacional. Es posible salir al otro lado del conflicto como individuos más poderosos, más libres para ser ellos mismos, más confiados en el amor que tienen los unos por los otros y más esperanzados sobre su capacidad de suplir las necesidades del otro.

¿Vas a permitir que el conflicto destroce tu conexión? O ¿Vas a luchar a favor de tu conexión en medio del conflicto?

¿Qué tan fuerte quieres que sea tu cordón, tu conexión? ¿Para qué nivel de dificultad quieres preparar tu relación? ¿Cuáles son algunas pruebas que tendrás que enfrentar? Responder esto te ayudará a permanecer centrado y consciente a medida que mantienes tu relación “en forma”.

No relajes el entrenamiento de fuerza de una comunicación valiente. Si puedes pasar la prueba de priorizar tu conexión cuando las aguas están calmadas, entonces estarás listo para pasar la prueba en la tormenta. No tendrás que preocuparte de que es ese cordón se vuelva tan frágil que se rompa bajo la más mínima presión.

El conflicto se pone peligrosamente feo cuando reaccionamos a causa del temor y del dolor. El temor alimenta al conflicto porque se opone a la conexión de toda manera posible. Cuando puedes llegar a reconocer lo que ocurre mientras tus defensas naturales saltan por una amenaza real, puedes implementar un plan de ataque para controlar el temor y minimizar el daño que pueda infringir a tu conexión.

Si quieres evitar lo feo, debes tener un plan de cómo vas a responder cuando alguien aprieta el enorme botón rojo de tu pecho y te invita a una pelea. Hay una gran posibilidad de que la persona apretó ese botón ya esté bajo la influencia del temor, dolor y enfado y no estén listos para controlarse a sí mismos bien en una conversación.

Solo una conversación respetuosa va a ser productiva a la hora de resolver el conflicto. Recuerda, es tu responsabilidad establecer un límite en la cantidad de intercambios respetuosos, improductivos y dañinos que vas a soportar. En el momento en el que agarras la espada de la pelea, eres igual de culpable de la sangre que se derrame.

Una conversación respetuosa tiene una meta, y tiene un proceso para conseguir esa meta. Si la otra persona se niega a estar de acuerdo en esa meta y a comprometerse en ese proceso, la conversación fracasará en la categoría de “respetuosa”.

La meta de todo esto es fortalecer tu conexión relacional al descubrir lo que necesita una persona y cómo puedes suplir esa necesidad.

Empieza con tu plan para mantener tu conexión relacional en forma. Salte del sillón y empieza a fortalecer las cuerdas de la conexión. Comienza conversaciones respetuosas aclarando que las necesidades de la otra persona te preocupan profundamente. Después, emite y recibe mensajes claros. No participes en una conversación con alguien que no quiere ser respetuoso también.

Miguel Ángel Pla

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No hay un comportamiento correcto o incorrecto, pero sí hay un comportamiento motivado incorrectamente. La única elección importante es entre el temor y el amor.

La mayoría de las decisiones las tomamos motivados por el temor, lo que nos induce a “juzgar” y a consultar el pasado buscando lo que debemos cambiar y cómo debe cambiarse.

Siempre es la situación o las personas dentro de ellas, las que parecen necesitar corrección. Es obvio que si continuamos siguiendo estrictamente las líneas que dicta nuestro pasado, no nos renovaremos.

Al negarse a juzgar, es decir, al elegir no aplicar medidas fundamentadas exclusivamente en el pasado. Podemos ver directamente qué está sucediendo y volvernos a esta otra realidad separada de nuestras experiencias pasadas; y es así que recibiremos una imagen fresca de nosotros mismos.

La paz consistente no es lo mismo que el comportamiento reglamentado. Nuestro comportamiento debe seguir nuestra paz mental, así como una estela sigue los movimientos de un barco.

Si la paz es nuestro único objetivo, siempre sabremos qué hacer porque haremos lo que sea para proteger y profundizar nuestra paz.

Nuestro ego siempre quiere salir librado antes de actuar. Prefiere el conflicto mental y no la acción. Prefiere detenerse y pausarse a moverse hacia adelante y, por lo tanto, usa su táctica de retraso favorita: la pregunta de correcto e incorrecto.

Todos queremos ser morales y buenos, por lo menos en nuestros propios términos, y el ego usa este deseo de enfocar nuestra atención y lo desvía hacia un cálculo interminable de consecuencias.

Debemos simplemente comenzar a hacer lo que indica nuestro sentido de la paz, aun sin saber el resultado. Claro que antes nunca supimos el resultado, pero teníamos un cierto sentido de seguridad al pensar que lo habíamos adivinado.

Ahora admitimos que una preferencia de amor es una base más confiable para una decisión que todas las adivinanzas sobe las consecuencias futuras.

Nuestro propósito no es buscar la paz para tomar decisiones rígidas o establecernos reglas a largo plazo, sino tomar las decisiones que nos regresarán la paz en ese instante. Sólo cuando estamos en paz podemos realmente ser amables.

Miguel Ángel Pla

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La negación consiste en sacar de nuestra conciencia aquello que consideramos amenzante y reprobable. Es la invalidación de aspaectos con los que nos costaría trabajo lidiar. Rechazamos o ignoramos hechos incuestionables, que demuestran que lo negado existe. Otra de sus modalidades consiste en minimizar la importancia de lo que está sucediendo.

Se resisten de manera rabiosa a aceptar su condición hasta que “tocan fondo”. Tienen que perder a sus familias, su patrimonio, sus trabajos, o que su salud llegue a estar tan deteriorada, que si toman un poco más inexorablemente morirían.

Queremos que te des cuenta de manera espléndida que cuando incurrimos en la negación, se cierran las puertas del crecimiento personal, en cambio cuando aceptas tu realidad, se abren de par en par.

Aunque con frecuencia ésta nos resulta muy útil para nuestros propósitos de evasión, dado que en nuestro mundo interno, intuimos que están alojados nuestros dragones o bichos, la mayor parte de las veces tenemos que recurrir a la proyección, para tratar de convencernos de que habitan fuera de nosotros, ya sea en otras personas o en ciertas situaciones.


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MIGUEL PLA PSICOTERAPUETA © DERECHOS RESERVADOS 2014