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Miguel Ángel Pla
Psicoterapeuta – Coach personal y ejecutivo

direccion@miguelpla.com
Teléfono: (81) 83 78 47 10

Hemos sido diseñados para vivir con confianza. De hecho, los psicólogos dicen que la confianza es la primera tarea de desarrollo que cada persona tiene que conseguir en la infancia para poder desarrollar una percepción sana de su persona y formas relaciones saludables.

En el ciclo de la confianza solo se puede completar mediante una conexión relacional, ya que solo una relación puede suplir toda la variedad de necesidades.

Desde el momento en el que entramos en el mundo, nuestra necesidad más profunda es amar y ser amados por otros seres humanos y formar parte activa de los vínculos relacionales duraderos. Nuestra capacidad de salir esta necesidad se desarrolla a medida que completamos de manera constante los círculos de confianza en nuestras interacciones con otras personas.

Un círculo de confianza se completa cuando:

  1. Tienes una necesidad
    2. Esa necesidad se expresa
    3. Hay una respuesta ante dicha necesidad
    4. La necesidad se suple

El problema es el siguiente, este ciclo de confianza se puede descomponer en cualquier momento. La confianza se daña si la gente no llega a identificar y expresar sus necesidades, si la otra persona no responde a la necesidad o si responde de forma negativa, o si la necesidad no llega a suplirse nunca.

Las experiencias dolorosas dan lugar a heridas que se infectan cuando nos ponemos de acuerdo con mentiras como:

  • Nadie me ama
  • Hay algo que no anda bien conmigo y por eso no soy digno de amor
  • Esa persona no me amaría jamás si de verdad me conociera
  • No me merezco que mis necesidades sean suplidas.

Estar de acuerdo con estas mentiras crea una expectación de que las necesidades no se suplan. Esa expectación nos lleva a más experiencias dolorosas que nos desilusionan y evita que esa herida se sane jamás.

Los supervivientes aprenden a manipular su entorno y a la gente para que algunas de sus necesidades se vean suplidas. No esperan ser amados porque después de años de abandono, negligencia y abuso, creen que no son dignos de amor.

Por supuesto, no tienen recursos emocionales con los que intentan suplir las necesidades de ningún otro, así que se quedan con lo que pueden. Y ¿Qué crees que termina pasando? Los supervivientes terminan creando una realidad en la que no son amados, las relaciones no duran y el dolor de las necesidades sin suplir sigue destruyendo sus vidas. De ahora en adelante vas a aprender a cómo volver a confiar. Vas a sr capaz de construir relaciones contigo y con los demás, relaciones en las que tu corazón estará satisfecho.

Miguel Ángel Pla

Psicoterapeuta y Coach personal y ejecutivo

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Cuando usted se proponga crear la habilidad de sintonizar consigo mismo, aproveche cualquier cosa que lo convierta en algo fácil y natural. Cuando conduzca por un camino que le sea familiar y se ponga a divagar mentalmente, observe lo fácil que ha sido saltar de una idea a otra, o soñar o reflexionar.

En momentos como ésos ya se encuentra sintonizado consigo mismo. Tómese el tiempo para constatar qué onda es. Ésta es una manera natural e inmediata de aprender y estimular el coaching interior, a saber, prestar atención a la información que se proporciona a sí mismo y cómo se la proporciona, para luego preguntarse qué le está señalando y cómo podría beneficiarse de ello.

Por lo tanto, hay dos maneras de conectar con uno mismo:

  • Puede hacerse deliberadamente, cuando se desea o cuando se necesita y permanecer alerta y sintonizado
  • Servirse de los momentos “accidentales” o que ocurren de modo espontáneo.

 

Enfócate en la conexión hacia tu persona, se producirá aquella magia y resultará algo totalmente fácil y natural.

Miguel Ángel Pla

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Uno de los factores que contribuyen a la complejidad y erosión de las relaciones de la pareja consiste en que cuando sus integrantes se van a vivir juntos, empieza a diluirse el enamoramiento hasta que, poco tiempo después, se desvanece por completo, de tal manera que a partir de ese momento, ya no les es posible mantener la sobre idealización del compañero, pues al aflorar sus respectivas carencias empiezan a caer en el victimismo.

Como ya vimos, para poder evolucionar es necesario corregir nuestras carencias a lo largo de la vida. Corregir significa enmendar lo errado. Por lo tanto, ayudar a nuestro compañero a corregir significa indicarla en dónde están sus áreas de oportunidad que no puede ver por sí mismo para que pueda continuar con su desarrollo.

A todos nos agradaría un compañero que tuviera una actitud abierta para que nos sintiéramos en libertad de expresarle aquello que nos está afectando de su comportamiento y en lo que nos parece que se está equivocando, y nos disgustaría tener al lado un necio que vive de manera permanente a la defensiva apertrechado en su búnker psicológico.

Aquí es en donde nos topamos de frente con el gran problema de que la inmensa mayoría de los integrantes de las parejas no son sabios, sino necios.

La perspectiva de la función de la pareja nos posibilita concebir la retroalimentación que nuestro compañero nos brinda, como una enseñanza o regalo valioso y no como una declaración de guerra. Por eso dicen: “Si no fuera por el matrimonio, el ser humano pasaría su vida pensando que no tiene defectos”.

La solución a las crisis de la pareja se encuentra en el ámbito de la unidad, de la integración, mientras que el conflicto está ubicado en el de la separación y la dicotomía, en el terreno de “soy esto pero no esto”; mientras que la solución me conduce a la integración de “soy esto y también esto”.

¿Aprendimos algo? Esta actitud de negación anula cualquier posibilidad de éxito en una pareja y sólo los puede conducir al resentimiento, a la desilusión y a la destrucción de su proyecto en la pareja.

Miguel Ángel Pla

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1) Niégate a todo tipo de agresión. No conviertas tu relación en un campo de batalla. Puedes crear inmunidad a la violencia en cualquiera de sus formas. Sólo necesitas usar tres NO, negarte a tres cosas pase lo que pase. Puedes escribirlo y firmar con tu pareja el compromiso. Me comprometo a:

  • NO subestimar el dolor de mi pareja (ten compasión, métete en sus zapatos, camina con sus zapatos).
  • NO agredir a mi pareja de ninguna manera, ni aprovecharme de sus debilidades (tener dulzura, delicadeza, etc.).
  • NO fomentar la indiferencia afectiva, la frialdad, la falta de contacto físico o la ausencia de caricias (expresión de afecto positivo).

2) El descuido es desamor, no importa la excusa que des. Nada disculpa el abandono afectivo de la persona que amas. Y si crees que eso te convertirá en dependiente, despreocúpate, hay una forma de cuidado que no es co-dependencia, que va más allá del apego: es el gusto de dar, de hacer el bien a quien amamos. No hablo de sobreprotección, sino de atención amorosa, de vigilancia afectiva y efectiva, para buscar el bienestar del otro. Tampoco digo que tengas que desvelarte como lo hacen los padres aprehensivos. Más bien se trata de estar dispuesto y disponible para cuando te necesite la persona que amas. Tu pareja no es tu hijo ni tu hija, es verdad, pero al amor agápico (el que da sin esperar recibir) no discrimina tan fino, cuando hay que dar se da.

3) Si sientes que los problemas de la vida diaria te alejan de tu pareja, tu relación está en peligro. En las malas épocas, las buenas relaciones se fortalecen y las disfuncionales (adictivas, peligrosas, dependientes, insanas, violentas, etc.) se acaban. El dolor compartido puede unirte, más que separarte. Si tienen problemas económicos, luchen juntos. Si los echan del lugar donde viven, busquen otro lugar, duerman en la calle, pero juntos. El sufrimiento es menor si se divide en dos. Y si hay una enfermedad en la familia, que sea motivo de unión, de trabajo en equipo. Cada vez que las dificultades afecten a tu pareja, recuérdale que no está solo o sola, que no eres un desertor o desertora y que puede contar contigo. Un amor completo no se agota en el placer del sexo, ni en la alegría de que el otro exista, necesita estar listo para el sufrimiento compartido. El amor agápico se reafirma en el dolor que la vida obliga.

¡Ocúpate en implementar en tu vida y relación estos 3 puntos que pueden ser un facilitador para tu felicidad!

Miguel Ángel Pla

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Una simple pregunta para guiarse es: ¿En qué lugar de su cuerpo siente usted las sensaciones de emoción? Para muchas personas, una manera eficaz de reconocer con claridad las sensaciones y distinguirlas entre sí es empezar por identificar en qué parte del cuerpo están localizadas.

Sentir las emociones como sensaciones corporales acaba con gran parte de la confusión o la resistencia de ponerse en contacto con ellas.

Cada emoción se localiza en alguna parte: por ejemplo una pesadez en el pecho, nudo en la garganta, peso en los hombros.

Apenas localiza uno una sensación en el tiempo y en el espacio, se le hace menos amenazadora y más accesible. Cuando describe sus emociones como sensaciones corporales, queda libre de juicios o críticas entre sí mismo o de otros.

Simplemente está informando lo que es. Las emociones se sienten así en su cuerpo, y como puede localizarlas, puede trabajar más directamente con ellas y guiar su energía.

A medida que practicamos sentir nuestras sensaciones tales como son, aumentamos no solo nuestra conciencia de nosotros mismos sino también nuestra confianza en nosotros mismos.

Reconocemos que toda sensación es real.

Miguel Ángel Pla

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¿Se conoce usted bien y se hace conocer a los demás?

¿Escucha abierta y honradamente y respeta lo que siente intuitivamente?

Toda tentativa de falsificar la honestidad nos impide practicarla,

“Ser honesto” es prestar atención a lo que su corazón le dice que es verdad. Ser honesto emocionalmente requiere escuchar los sentimientos de la verdad interna que provienen en su mayor parte de la inteligencia emocional, vinculada con la intuición y la conciencia, y reflexionar sobre ellos y actuar de conformidad.

Los sentimientos nos hacen reales

¿Con que frecuencia prefiere usted la armonía a la verdad? ¿Tengo el hábito de disimular mis sentimientos o reprimirlos “por el bien del grupo” aunque la intuición me diga que no lo haga?

Gran parte de la sabiduría creativa de cada persona existe en el núcleo de la inteligencia emocional.

Las emociones complementan la razón pero no requieren su racionalización. La emoción, no la razón es también lo que nos mueve a hacer frente a las profundas cuestiones centrales de la existencia.

En psicología y filosofía que los juicios estéticos y morales se basan en hondos sentimientos subjetivos, no en vagas especulaciones del intelecto.

La manera más corta y segura de vivir con honor en el mundo es ser en realidad lo que aparentamos.

Miguel Ángel Pla

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El pensamiento es aquello que se trae a la realidad por medio de la actividad intelectual. Por eso, puede decirse que los pensamientos son productos elaborados por la mente, que pueden aparecer por procesos racionales del intelecto o bien por abstracciones de la imaginación.

Al igual que con los sentimientos y las actitudes, debemos adueñarnos de nuestros propios pensamientos. Nuestros propios pensamientos tienen mucho peso en nuestro crecimiento emocional. No todos los problemas emocionales provienen del pensamiento, pero juega una parte vital.

Digamos que las emociones y los pensamientos se afectan unos a los otros y es por eso que debemos adueñarnos de ambos.

Nuestro pensamiento afecta cómo respondemos a las personas y a las situaciones. Al mismo tiempo, no podemos ser responsables de los pensamientos de los demás.

Si alguien piensa bien o piensa mal sobre nosotros, debemos aceptarlo. Podemos intentar influir en ellos, pero no podemos controlarlos y sería un desgaste seriamente emocional. Debemos de darle a la gente la libertad de pensar lo que quieran.

Ciertamente a veces se cruzan los límites del pensamiento cuando la gente trata de colocar sus interpretaciones en los demás, poniéndolos en prisión. Este tipo de cruce de límites puede arruinar la vida espiritual y emocional de alguien. Trataremos esto con más detalle en la sección sobre cómo hacerse a cargo de su propia vida.

¡Debemos de prestar mucha atención a lo que pensamos de nosotros mismos!

Miguel Ángel Pla

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Podemos definir a la proyección como el mecanismo psicológico a través del cual la persona, de manera inconsciente, atribuye a otros individuos o situaciones sus propias emociones, pensamientos o impulsos que le resultan inaceptables o amenazantes, para poder manejar así su angustia.

Nosotros proyectamos al exterior tanto aspectos positivos como negativos. En este caso hablaremos sobre las partes obscuras, en virtud de que son las que nos crean serios problemas e impiden nuestra evolución.

Tenemos estímulos neutros en los que la persona le encuentra algún significado, que no sería otra cosa que el reflejo de lo que habita en su mundo interior. De manera más informal, en la vida cotidiana hacemos algo parecido; ¿quién no se ha acostado en el césped a mirar las nubes para encontrar figuras que sólo uno distingue?

Con esto, podríamos decir que los demás se convierten en manchas, formaciones o nubes que nos sirven de pantalla para proyectas aspectos de nuestro mundo interior, pero de manera especial en aquello que rechazamos de nosotros mismos.

En el sentido más amplio del mecanismo de proyección podríamos señalar que las personas percibimos el exterior a partir de nuestro mundo interior. Los seres humanos captamos al mundo a partir de nuestros modelos personales, de nuestros condicionamientos sociales, de la información que recibimos a lo largo de nuestra vida y de cómo la procesamos.

“En este mundo nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”

Miguel Ángel Pla

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Si tienes la mala suerte de estar con una pareja paranoica, serás culpable hasta que no demuestres lo contrario.

Para él o ella, no importarán tu buena conducta ni las demostraciones de amor. Siempre estarás en la lista negra de los enemigos potenciales, tu proceder siempre esconderá una “segunda intención”.

La premisa del paranoico / vigilante es deshumanizante: “La gente es mala, y si bajas la guardia, te lastimarán”, familia incluida. Ser recelosos y contraatacar es su mejor forma de sobrevivir en un mundo percibido como hostil y explorador.

El amor desconfiado pone al otro bajo sospecha y lo obliga a presentar descargos que demuestren su fidelidad y lealtad. Pero el amor y desconfianza no son compatibles, no importa cuántos “certificados” presentes. No encajan bajo el mismo techo.

Estamos de acuerdo en que la desconfianza no siempre es contraproducente.

Para alguien que trabaje en una agencia de espionaje, la suspicacia será una buena herramienta de supervivencia, lo mismo pasa para un soldado en plena guerra o incluso para algunos migrantes que llegan a tierras hostiles.

El niño suele ser desconfiado ante los extraños, y eso garantiza su seguridad ante posibles depredadores. Si andas por un barrio peligroso donde podrían asaltarte, confiar en la suerte sería una estupidez. En eso estamos de acuerdo. El problema con el estilo paranoico / vigilante es que la suspicacia se generaliza irracionalmente y transforma en un modo de vida.

La inaceptable propuesta afectiva del amor desconfiado gira alrededor  de tres esquemas destructivos: “Si doy amor, te aprovecharás de mí” (inhibición defensiva), “Si no estoy vigilante, me engañarás” (focalización maladaptativa) y “El pasado te condena” (fatalismo afectivo).


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