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Miguel Ángel Pla
Psicoterapeuta y coach personal y ejecutivo
direccion@miguelpla.com
Teléfono (81) 43 00 25

Suena la radio y un cantante anónimo de voz triste y suave repite sin cesar las mismas palabras: “nada tiene sentido si tú no estás”. Tantas veces hemos escuchado frases como esta que ya apenas nos damos cuenta de su verdadero significado y el peligro que encierran.

La persona codependiente piensa que no puede vivir sin su pareja, se funde con ella hasta el punto de llegar a perder su propia identidad y vive para ella en vez de vivir su propia vida.

Piensa que lo que siente es un amor inmenso, una pasión maravillosa y sin fronteras, pero no es amor eso, sino dependencia y adicción. Se enamora de repente, como en un estallido, un flechazo y, confundiendo el deseo con el amor, piensa que tiene delante a la persona ideal. No son conscientes de que darlo todo por la otra persona supone una negación de uno mismo y de los propios deseos y necesidades.

El codependiente se deja a sí mismo completamente de lado para anteponer siempre a su pareja. Y de lado ha de quedar también todo sentimiento negativo. La rabia, el dolor, el sufrimiento…; todo esto lo percibe como una amenaza terrible porque podría llevarle a perder lo que más ama, lo que es toda su vida y todo su mundo: su gran amor. Hace todo lo posible por mantener la paz y niega el conflicto y la confrontación, sin darse cuenta de que negar el conflicto supone negar la intimidad. No podemos tener una relación íntima con alguien con quien no podemos discutir un problema o algo que nos hace enfadar.

No hay manera de resolver un conflicto si una de las partes prefiere ignorarlo y la relación sólo puede darse a un nivel superficial.

El miedo al abandono es su mayor miedo

Pero no el único. También tiene miedo de su propia dependencia, de perder por completo su identidad cada vez que renuncia a sus propios valores, principios o aficiones, para adoptar los de su pareja, que son los únicos que importan.

Niega sus sentimientos del mismo modo que se niega a sí mismo, le cuesta identificar en sí mismo los sentimientos negativos. Y esta represión de sentimientos se transforma en una necesidad de sentir a través de su pareja.

Pero no puede tener nunca suficiente, pide más: más amor, más dedicación; “quiéreme como yo te quiero a ti”, le exige. Trata de controlarla, manipularla, porque ahora la vida de su pareja le pertenece a él o ella: es su propia vida, y trata de convertir a esta persona en su amor perfecto, aquél que satisfaga todas sus necesidades y llene el pozo sin fondo de un amor insaciable.

Trata de evitar que se aleje, no quiere que cambie, que crezca como persona por miedo a que despliegue sus alas y eche a volar. Tiende a crear dependencias hacia él o ella en los demás.

Miguel Ángel Pla
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Cuando se da la unión de dos personas que llegan a contraer matrimonio es porque se han convencido de que el amor es real y que se aman profundamente, por tanto desean compartir sus días. Pero ¿qué sucede con el paso del tiempo? las cosas cambian, la rutina entra como un fantasma y nada es igual, existen los problemas, las diferencias y por ello las relaciones se pueden volver frías e  incluso llegar a destruirse. A continuación, presentamos 7 puntos a tomar en cuenta para evitar el término de tu matrimonio.

 

1. Culpar a tu pareja. Culpar es un acto de defensa por algo que posiblemente tú hiciste o dejaste de hacer pero no quieres aceptar, entonces, es más fácil culpar al otro y librarse del problema que aceptar las culpas, pero esto no lleva a nada bueno, posiblemente se aceptará una vez, pero no más y termina por ocasionar un mal ambiente entre las partes.

2. La edad. Este punto puede que se crea que no afecte, pero realmente si, de acuerdo a un estudio realizado. Durante 6 años tuvieron en observación a algunas parejas y descubrieron que un hombre que es 9 años mayor que su mujer está dos veces más dispuesto a divorciarse de ella, también para aquellas personas que se casan antes de los 25 años los matrimonios suelen ser menos duraderos.

3. La crítica. Existen críticas buenas o constructivas y otras totalmente fuera de lugar, estas son las que producen el malestar en las parejas, aquellas cosas que se dicen con el afán de hacer sentir mal al otro y cuando se vuelven constantes indican que algo no va bien y el matrimonio no va por buen camino. Mucho cuidado con lo que solemos decir a nuestra pareja, puede dañar o arreglar las cosas, todo depende del tono y de la manera como lo digas.

4. Estabilidad económica. Un estudio llevado a cabo por investigadores, arrojó como resultado que el 16% de las parejas que no estudiaron estaban en una situación económica difícil y esto trajo consigo grandes problemas hasta llegar a la separación, mientras que los matrimonios que tenían una solvencia económica estable se separaban un 9%.

5. Indiferencia. Ser indiferente es como poner una muralla entre los dos, vivir bajo el mismo techo pero ser completamente apáticos de lo que le sucede al otro, no es vivir. Este tipo de conflictos ocasiona un desgaste emocional entre ambos que termina por eliminar todo tipo de sentimiento que en algún momento llegó a existir.

6. Los hijos. Aquellos matrimonios jóvenes que se casan porque un bebé viene en camino, tienen mayor posibilidad de fracasar, ya que si no existe suficiente amor, los hijos se ven no como una bendición, sino como aquella obligación para estar juntos, lo cual nunca será suficiente para mantener una relación.

7. Despreciar. El desprecio viene acompañado de otros sentimientos igual de destructivos como lo es la burla ó el odio, estos son considerados como veneno en las relaciones de pareja, ya que no se pueden resolver problemas cuando alguno de los dos muestra esta actitud, la cual sin duda acaba con el interés y buenas intenciones de quien no ha tomado la misma.

Los matrimonios en la actualidad son cada vez más frágiles, los índices de divorcios cada día son más altos, esto lo podemos notar en un estudio realizado entre los años 2001 y 2013, donde se detectó que el nivel de crecimiento de rupturas matrimoniales cada día crecía. En Latinoamérica se presentan menos divorcios, esto con relación a países europeos, revelando cifras así: en Colombia la tasa de divorcios anual es del 9%, le sigue Guatemala con un 5% y Chile con un mínimo del 3%, ahora bien en Europa los porcentajes son alarmantes, encabeza la lista Bélgica con un 71%, sigue Portugal con el 68%, República Checa con el 66 % y España 61%.

Es importante tener en cuenta que para aquellas parejas que se casaron por amor y decidieron compartir una vida juntos, existe una esperanza, la cual consiste en el trabajo continúo por sacar adelante la relación, pues la tarea no es nada fácil, pero sin duda si se desea se podrá lograr. Te sugerimos que analices estas causas antes mencionadas y te des cuenta si alguna está presente en tu relación y de esta manera trabajar para eliminarlas; es claro que si se detectan los problemas a tiempo se podrá buscar soluciones, no permitas que estos crezcan y destruyan tu matrimonio y tu vida.

Miguel Ángel Pla
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¿Cómo es que el enojo se convierte en una respuesta automática que fluye de nuestra mente subconsciente? Sucede porque aprendemos el enojo a través de la exposición repetida a determinadas experiencias en nuestro entorno.

Encuentro interesante que a pesar de que a menudo aprendemos a reprimir emociones en la infancia, este es el periodo en que nos bombardean las experiencias que despiertan emociones.

Hasta las caricaturas parecen enseñar a los niños a reaccionar ante la vida con enojo y con ira. Lo mismo vale para muchos de los programas policiales en los horarios pico. Los medios nos enseñan a reaccionar ante la vida con un fusible corto, a sacar  conclusiones inmediatas y a dar respuestas ingeniosas y súbitas.

El enojo es una respuesta condicionada. La aprendemos a través de la reiteración y por medio de pistas o cosas en nuestro entorno que nos dan pie para enojarnos.

En un estudio se demostró que se podía enseñar a los perros a salivar cuando sonara una campana. Inicialmente, cada vez que los perros recibían comida, también oían el sonido de una campana.  Salivaban ante la presencia del alimento al principio, pero con el tiempo la asociación entre el sonido de la campana y la comida era tan fuerte y estaba tan arraigada que salivaban aunque sonara la campana y no se les diera comida. Este es un ejemplo de respuesta condicionada.

De manera muy similar aprendemos a expresar ira cuando enfrentamos estrés.  Apenas se oye un grito, sacamos conclusiones apresuradas y respondemos de manera determinada aunque la persona que grita nonos esté gritando a nosotros.

Con el tiempo la persona ni siquiera se da cuenta de que es lo que hace disparar su ira, simplemente está lista, tensa para huir o pelear en todo momento. Un día quizá esté enojado y le grite al repartidor de periódicos si no lo deja en el lugar indicado. Otro día, quizá se enoje ante un vendedor incompetente. O cuando la fila parece demasiado larga en la estación de servicio, saldrá a la luz la expresión del enojo. La ira hierve de manera muy inadecuada si la persona vive mucho tiempo con ira reprimida.

Desafortunadamente las personas hostiles ni siquiera pueden darse cuenta de lo inadecuado de sus respuestas en relación a las circunstancias o situaciones que provocan sus reacciones.  La ira puede ser un suicidio silencioso y hay que aprender a reconocer porque es el enojo y buscar maneras de irlo soltando poco a poco.

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“Esta es tu vida y se acaba a cada minuto”.

Se trata de una verdad tan grande pero lo cierto es que nos negamos a aceptarla. Nos negamos a tomar conciencia de que morimos con cada día que pasa.

Dicho de esta manera puede sonar bastante dramático o incluso deprimente pero en realidad es todo lo contrario. Ser conscientes de que morimos cada día nos debe infundir nuevas fuerzas para disfrutar más de la vida y para apropiarnos de nuestro tiempo que, al fin y al cabo, es la posesión más valiosa que tenemos.

“Reivindícate a ti mismo y también al tiempo del que hasta ahora fuiste despojado, desposeído o que te fuera escamoteado: reconquístalo y presérvalo. El tiempo nos es a veces arrebatado con violencia, otras usurpado, a veces simplemente se desvanece. Ignominiosa es sin embargo tal dilución cuando acontece por pura negligencia.

  1. Comparte, no estás solo. Mucha gente compartirá tus sueños y quizás no has sabido encontrarlos.
  2. Sonríe, todos ganan. Cuando compartes tu sonrisa se abre un mundo de posibilidades a tu alrededor.
  3. Siente, muestra gratitud a la vida. Sonríe a nuevos pensamientos y emociones.
  4. Escúchate a ti mismo. Después, a tu alrededor, sin creerte todo lo que te digan.
  5. Actúa, de forma congruente con lo que dice tu interior. Con valor, decisión y sentido común.
  6. Respeta, como forma de quererte y actuar con los demás. Desde la admiración y sin envidias.
  7. Aprende, date permiso para equivocarte. Respeta los aprendizajes de la vida.
  8. Disfruta, antes de que sea tarde. Quizás mañana no estés vivo.

Miguel Ángel Pla

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Si un día cualquiera le dijeras asertivamente a tu pareja: “No te necesito, te prefiero”, es probable que ella te mirara con suspicacia y preguntara: “¿Qué significa exactamente eso que dijiste?”. Y tendrías que explicárselo con lujo de detalles, con la probabilidad de que la confusión se transformara en polémica y luego en discusión. Le podrías decir: “Significa, mi amor, que el corazón me indicó el camino hacia a ti, me hizo descubrirte y acepté transitarlo: yo, mi mente, mi decisión, mi voluntad. Significa que te amo porque quiero amarte, porque te elijo”. Y si no lo entiende, explícaselo otra vez. Pero si sigue sin comprender, huye lo más lejos posible.

Analicemos las implicaciones que tiene una afirmación como: “No te necesito, te prefiero”, en el amor de pareja.

En primer lugar: “No te necesito”. La persona que amamos contribuye a nuestra felicidad, es verdad, pero no la determina. Afirmar con el corazón en la mano, casi sangrante: “¡Dios mío, te necesito tanto!”, no es una muestra de amor, sino de carencia exacerbada. La necesidad desesperada por el otro es un arma de doble filo que termina por esclavizarte. Si la persona que amas es imprescindible para tu bienestar y autorrealización no tienes una pareja, sino un amo o una religión. ¿Qué independencia emocional puedes tener si forzosamente requieres su presencia para que tu vida tenga sentido?

En segundo lugar: “Te prefiero” significa que te elijo entre muchas opciones. No es sólo cupido quien me flecha, decide por mí y me arrastra, no es mi corazón herido o convulsionado quien te busca: también soy yo, en pleno uso de mis facultades, quien haciendo uso de la razón decide hacerle caso al sentimiento que empuja y empuja. No hablo del enamoramiento, sino del amor.

“Te prefiero, te destacas para mí sobre la mayoría, eres mi mejor predilección”. Obviamente hay un sentir, pero también un orden interior que me permite amarte sobria e inteligentemente. Si sólo estuviera contigo por lo que necesito subsanar o arreglar, ¿qué pasaría cuando estas necesidades se vieran satisfechas? Te prefiero, te deseo, no como un analgésico, sino como pura alegría, ¿Cuál alegría? La alegría de que existas.

 “No te necesito, te prefiero” se refiere en última instancia a los grados de libertad posibles que como personas podemos llegar a disponer en el amor: la posibilidad de elegir el amor y seguir siendo dueños de nosotros mismos.

Miguel Ángel Pla

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Una baja autoestima puede provenir de la niñez, donde la mayoría de los niños se crían con la idea de que no valen nada.

Su autoconfianza es nula debido a que se les vende la idea de que nunca lograrán el éxito en lo que se propongan. Casos de burlas por parte de compañeros de colegio, apodos y maltratos pueden también influir, no es extraño, que esos niños crezcan llenos de resentimientos.

Si esta fue tu experiencia, no todo está perdido, es hora de que le des fin a esa mentalidad, y que te enfoques en mejorar como persona.

Empieza a leer acerca de personas exitosas y descubrirás que ante las adversidades, los exitosos perseveran y no escuchan a quienes intentan lastimarlos. Muchos de los grandes empresarios ni siquiera terminaron sus estudios, aun así, estas personas gozan de un alto nivel de autoestima.

Muchos decidieron sobrellevar la baja autoestima y mejorar su actitud sea como fuere la situación. Estas personas luego fueron los más grandiosos hombres y mujeres que han vivido en la tierra.

La baja autoestima realmente nunca ha ayudado a nadie, y muy seguramente no te ayudará a ti tampoco. Sólo podrá traer a tu vida depresión, ira, temor y muchos otros males.

Re-programa tu pensamiento y controla tu estado mental. Debes creer que vales mucho más de lo que piensas o permanecerás siempre en la ladera de la montaña que tanto deseas escalar, por no intentarlo.

No desperdicies tu vida con sentimientos inadecuados, por el contrario, piensa en las formas mediante las cuales podrás mejorar tu autoestima y por tanto ser una mejor persona en múltiples ámbitos.

El éxito depende de ti. ¡Ve por el!

Miguel Ángel Pla

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A las personas dependientes no les molesta perder la libertad en la pareja, más bien les agrada el sometimiento afectivo (“Haz de mí lo que quieres, tú tienes el poder”) porque se sienten más seguras, protegidas o amadas.

Su premisa es categórica: “Cuanto más atados estemos, más felices seremos”. Y esa felicidad no es gratuita, tienen un motivo de fondo relacionado con el miedo de perder al otro: “Cuanto más apegado o apegada esté a ti, más difícil es que me hagas a un lado”.

La estrategia preferida para mantener el contubernio de la dependencia es la sumisión: no expresar, sentir o pensar cualquier cosa que pueda contradecir o provocar malestares en el otro. Adiós, libertad; bienvenida la esclavitud por amor.

Los gustos y actividades de las personas dependientes quedarán supeditas a la aprobación de su pareja, así como la posibilidad de tener amigos o amigas.

“Decide por mí, tu sabes mejor que yo lo que me conviene”, decía una mujer de diecisiete años a su amado de la misma edad, quien se mostraba claramente empoderado de su papel de “gurú existencial” del otro. Él iba a dirigir la vida de su pareja, y la pregunta que surge es natural: ¿y quién iba a dirigir la del joven?

Cientos de miles de personas en el mundo adoptan la dependencia emocional y la pérdida de libertad como estilo afectivo: “No te prefiero, te  necesito por encima de todo”.

Encadenados a un amor y aparentemente felices, enredados en un vínculo de dominancia/sumisión por elección propia.

Para la persona dependiente, el sujeto de su amor es imprescindible para su funcionamiento como ser humano. Su mente no concibe la vida sin el otro. De ahí creencias irracionales como “No puedo vivir sin ti” o “Lo eres todo para mí”.

Su esquema mental central es de creencia, de vacío y de una necesidad apremiante que solo la persona amada podría llenar o resolver.

La pesadilla interpersonal, la peor de todas, es no tener quien se haga cargo de ella y tener que enfrentar la vida sola y sin alguien que la quiera.

Las personas independientes son amigas de la libertad. No consideran que la pareja deba interferir de manera tajante en sus decisiones, en su manera de pensar, sentir y actuar. Defienden su libertad de expresión y no aceptan prohibiciones amparadas en el amor o en cualquier otra actitud de superioridad/dominación. Aman siendo libres. Su esquema básico es definitivamente saludable: amor y libertad no son incompatibles.

Miguel Ángel Pla

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¿Cómo podemos saber si esta relación nos hace bien? ¿Podemos darnos cuenta si la relación en la que nos embarcamos es realmente la base de una pareja sana o el comienzo de una patológica? 

Es importante decir que todo comienzo es auspicioso. No es habitual en una relación de pareja ver desde un comienzo que algo este mal. Esta “ceguera inicial” es común ya que al “enamorarnos” se produce en el cerebro la feniletilamina (compuesto orgánico), dopamina, norepinefrina y oxitocina; estos componentes ayudan a crear lazos permanentes entre los miembros de la pareja pero el período de enamoramiento no es eterno. Dura alrededor de dos años en donde finalmente la atracción bioquímica decae, y es aquí en donde podemos apreciar realmente a nuestra pareja.

El poder definir si la relación es o no patológica se vuelve difícil por lo que resulta común que sean los observadores o “terceros” quienes den la alerta de que algo no va bien.

Te presento las siguientes circunstancias en las que se conforma una buena relación. Los siguientes tips son extraídos de las investigaciones y papers realizados por el terapeuta de parejas Kevin D. Arnold además de otras investigaciones que detallaremos a continuación.

Circunstancias que efectivamente generan “buenos amores”

 1.-La pareja sana respeta a su contra parte como un “legítimo otro”

Para un (a) buen (a) compañero (a) la felicidad y satisfacción de su pareja es fundamental. Apoyar al otro en su desarrollo personal y profesional es una práctica que muestra una relación de pareja sana. En esta dinámica los celos no forman parte de la ecuación observando el crecimiento individual como un crecimiento de la pareja en su conjunto.

2.- La pareja sana arregla sus problemas conversando “en vivo”

Luego de un estudio los investigadores de la Universidad Brigham concluyeron que las parejas que se comunican en demasía por diferentes redes sociales o vía telefónica poseen mayores problemas en sus relaciones. Según los estudios quienes toman decisiones o se disculpan por medio de mensajes de texto, twitter, facebook o mails tienden a ser menormente felices en su relación que quienes se toman el tiempo de conversar con el otro.

3.- La pareja sana se alegra de que tengas tu estilo personal y fomenta tus gustos

Si la pareja desea controlar el estilo de ropa, peinado y accesorios de su contra parte se debe de tener cuidado. Una relación sana será aquella en que cada uno pueda tener su propio estilo para mostrar su personalidad, sin restricciones de ello.

4.- La pareja sana contribuye de manera equitativa en los gastos del hogar.

Según un estudio realizado por la UCLA se pudo determinar que aquellas parejas que acuerdan compartir tanto las tareas del hogar como los gastos tienden a sentirse más satisfechos en su relación de pareja. Esto demuestra unión, cariño y sobre todo valoración por el trabajo y esfuerzo del otro.

5.- La pareja sana trata con respeto y cuidado a su amado (a)

Los insultos son otra dinámica negativa muy utilizada en relaciones patológicas. Muchas parejas están acostumbradas a tratarse con palabras soeces, utilizando este comportamiento en su día a día. El amor no es agresivo.

6.- La pareja sana fomenta el sentido del humor

Eric Bressler, un importante investigador de la Universidad McMaster de Canadá, concluyó después de un estudio que un 62% de la población femenina escogen hombres que las hagan sonreír y, por su parte, el 65% de los hombres elegirían a las mujeres que aplaudieran y apreciaran su sentido del humor y chistes. La misma investigación estableció que este atributo no solamente resulta definitivo para los momentos relativos a la conquista, sino también para cimentar una relación duradera y fuerte a largo plazo.

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La mayoría de nosotros entramos al matrimonio por el camino de su experiencia de enamoramiento.

Conocemos a alguien cuyas características físicas y rasgos de la personalidad producen suficiente choque eléctrico para activar nuestro «sistema amoroso de alarma». Suena la alarma y ponemos en acción el proceso de llegar a conocer a la persona. Estamos en una búsqueda para descubrir el amor. ¿Podría este sentimiento cálido y estremecedor que hay en mi interior, ser lo que busco?

Nuestros sueños antes del matrimonio son de dicha conyugal… Es difícil creer otra cosa cuando estamos enamorados.

En su apogeo, la experiencia de «estar enamorados» es eufórica. Estamos emocionalmente obsesionados el uno con el otro. Nos acostamos pensando en el otro. Cuando nos levantamos, esa persona es el primer pensamiento en nuestras mentes. Anhelamos estar juntos; pasar el tiempo juntos es como jugar en la antesala del cielo. Cuando nos tomamos de las manos, parece que nuestra sangre fluye unida. Podríamos besarnos eternamente si no tuviéramos que ir a la escuela o al trabajo. El abrazarnos nos hace soñar en el matrimonio y en el éxtasis.

La persona que está enamorada tiene la ilusión de que su amado o amada es perfecto. Su madre puede ver las imperfecciones que tiene, pero él no. Sus amigos también pueden ver sus defectos, pero probablemente no le digan nada, a menos que él les pregunte, lo cual él no lo hará porque en su mente ella es perfecta y lo que otros piensen no le importa.

Nuestros sueños antes del matrimonio son de dicha conyugal: «Vamos a ser sumamente felices. Otras parejas pueden discutir y reñir, pero nosotros no. Nosotros nos amamos». Por supuesto, no somos tan ingenuos. Sabemos que con el tiempo habrá diferencias. Pero estamos seguros de que trataremos esas diferencias honestamente, uno de nosotros siempre tendrá que hacer concesiones y llegaremos a un acuerdo. Es difícil creer en otra cosa cuando se está enamorado. Hemos llegado a creer que si en verdad estamos enamorados, eso será para siempre, de que siempre tendremos esos maravillosos sentimientos que tenemos ahora. Nada puede interponerse jamás entre nosotros. Nada destruirá nuestro amor del uno para el otro.

Desgraciadamente, pensar que la experiencia del enamoramiento es eterna no es más que ficción, no es la realidad. Se han hecho varios estudios sobre el fenómeno del enamoramiento. Después de estudiar a muchas parejas, se concluye que el promedio de duración de la obsesión romántica es de dos años. Si es una aventura amorosa secreta puede durar un poquito más.

Sin embargo, con el tiempo todos bajaremos de las nubes y pondremos nuestros pies en la tierra otra vez. Tenemos los ojos abiertos y vemos las imperfecciones de la otra persona. Reconocemos que algunos de los rasgos de su personalidad son en verdad irritantes. Sus patrones de conducta son fastidiosos. Él ahora puede resentirse y enojarse, tal vez hasta tener palabras duras y críticas. Esos pequeños rasgos que pasamos por alto cuando estábamos enamorados, ahora son montañas gigantescas. Nos acordamos de las palabras de la madre y nos preguntamos: ¿Cómo pude haber sido tan tonto?

Bienvenidos al mundo real del matrimonio, donde siempre hay cabellos en el lavabo y pequeñas manchas blancas sobre el espejo; donde se discute por la forma en que se gasta el papel higiénico y por si la tapa del inodoro debe estar abierta o cerrada. Es un mundo en donde los zapatos no caminan solos hasta el ropero y los cajones de la cómoda no se cierran por sí mismos, donde a las chaquetas no les gusta colgarse ni las medias se meten en la lavadora cuando está funcionando. En este mundo, una mirada puede herir y una palabra puede destrozar. Los amantes íntimos se convierten en enemigos, y el matrimonio es un campo de batalla.

¿Qué pasó con la experiencia del enamoramiento? Tal vez fue una ilusión que nos engañó para que firmáramos nuestros nombres sobre el formulario matrimonial, para bien o para mal. No se sorprendan de que tantos lleguen a maldecir el matrimonio y al cónyuge que una vez amaron. Después de todo, si fuimos engañados, tenemos el derecho de enojarnos. Tuvimos realmente «lo verdadero»? Pienso que sí. El problema fue información errónea.

La mala información fue la idea de que la obsesión del enamoramiento duraría para siempre. Debíamos haber sabido mejor. Una observación fortuita nos hubiera enseñado que si las personas permanecieran obsesionadas, todos estaríamos en serias dificultades. Las ondas del impacto harían tambalear los negocios, la industria, la iglesia, la educación y el resto de la sociedad. < Por qué? Porque las personas que están enamoradas pierden interés en otros asuntos. Por eso lo llamamos «obsesión».


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