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Miguel Ángel Pla

Psicoterapeuta – Coach personal y ejecutivo

direccion@miguelpla.com

Teléfono: (81) 43 00 25

 

Se sufre por amor, ésa es la verdad. Incluso los que se vanaglorian de estar perfectamente acoplados a su pareja, en lo más recóndito de su ser a veces albergan dudas, inseguridades o pequeños miedos, anticipatorios respecto a su futuro afectivo.

El amor es múltiple. La experiencia afectiva está conformada por un conjunto de variables que se entrelazan de manera compleja.

Se me dirá que el amor no es para “entenderlo” sino para sentirlo y disfrutarlo, y que el romanticismo no soporta ningún tipo de lógica: nada más erróneo. La actitud sentimentalista, además de ingenua, es peligrosa, ya que una de las principales causas del “mal de amores” nace precisamente las creencias irracionales y poco realistas, que hemos elaborado sobre el afecto a lo largo de nuestras vidas. Las concepciones erróneas del amor son una de las principales fuentes de sufrimiento afectivo.

Amor deseado (principio del placer) y amor pensado (principio de realidad), lo uno y lo otro, razón y emoción en cantidades adecuadas. Hay que ordenar y regular el amor para hacerlo más amigable y próximo  las neuronas.

El amor podría estudiarse mejor a partir de tres dimensiones básicas. Cuando estos elementos logran acoplarse de manera adecuada, decidimos que estamos en presencia de un amor unificado y funcional. Con base en sus raíces griegas, los nombres que reciben estos tres amores son: eros (el amor que toma y se satisface), philia (el amor que comparte y se alegra) y ágape (el amor que da y se compadece).

Un amor completo, sano y gratificante, que nos acerque más a la tranquilidad que al sufrimiento, requiere la unión ponderada de los tres factores mencionados: deseo (eros), amistad (philia) y ternura (ágape).

Entonces no hay un amor de pareja, hay al menos tres amores reunidos alrededor de dos personas, y la alteración de cualquiera de ellos hará que el equilibrio vital del efecto se pierda y el sufrimiento aflore.

El amor incompleto duele y enferma. Cuando más desintegrados estén los componentes del amor, mayor será la sensación de vacío y desamor.

Las necesidades y expectativas de los integrantes del pareja no coinciden y los componentes del amor se pierden en una maraña de confusión y malos entendidos. Si no tenemos  un esquema cognitivo (mental) para incrementar los hechos, será imposible resolverlos.

La propuesta básica es que si se enlazan los tres amores con que amamos en esquema de amor unificado, no sólo la capacidad de disfrute se incrementará notablemente, sino que el dolor psicológico tendrá menos cabida.

El amor no tiene por qué producir sufrimiento si somos capaces de eliminar las creencias irracionales que la cultura ha inculcado en nosotros.

Miguel Ángel Pla

Psicoterapeuta – Coach personal y ejecutivo

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Si un día cualquiera le dijeras asertivamente a tu pareja: “No te necesito, te prefiero”, es probable que ella te mirara con suspicacia y preguntara: “¿Qué significa exactamente eso que dijiste?”. Y tendrías que explicárselo con lujo de detalles, con la probabilidad de que la confusión se transformara en polémica y luego en discusión. Le podrías decir: “Significa, mi amor, que el corazón me indicó el camino hacia a ti, me hizo descubrirte y acepté transitarlo: yo, mi mente, mi decisión, mi voluntad. Significa que te amo porque quiero amarte, porque te elijo”. Y si no lo entiende, explícaselo otra vez. Pero si sigue sin comprender, huye lo más lejos posible.

Analicemos las implicaciones que tiene una afirmación como: “No te necesito, te prefiero”, en el amor de pareja.

En primer lugar: “No te necesito”. La persona que amamos contribuye a nuestra felicidad, es verdad, pero no la determina. Afirmar con el corazón en la mano, casi sangrante: “¡Dios mío, te necesito tanto!”, no es una muestra de amor, sino de carencia exacerbada. La necesidad desesperada por el otro es un arma de doble filo que termina por esclavizarte. Si la persona que amas es imprescindible para tu bienestar y autorrealización no tienes una pareja, sino un amo o una religión. ¿Qué independencia emocional puedes tener si forzosamente requieres su presencia para que tu vida tenga sentido?

En segundo lugar: “Te prefiero” significa que te elijo entre muchas opciones. No es sólo cupido quien me flecha, decide por mí y me arrastra, no es mi corazón herido o convulsionado quien te busca: también soy yo, en pleno uso de mis facultades, quien haciendo uso de la razón decide hacerle caso al sentimiento que empuja y empuja. No hablo del enamoramiento, sino del amor.

“Te prefiero, te destacas para mí sobre la mayoría, eres mi mejor predilección”. Obviamente hay un sentir, pero también un orden interior que me permite amarte sobria e inteligentemente. Si sólo estuviera contigo por lo que necesito subsanar o arreglar, ¿qué pasaría cuando estas necesidades se vieran satisfechas? Te prefiero, te deseo, no como un analgésico, sino como pura alegría, ¿Cuál alegría? La alegría de que existas.

 “No te necesito, te prefiero” se refiere en última instancia a los grados de libertad posibles que como personas podemos llegar a disponer en el amor: la posibilidad de elegir el amor y seguir siendo dueños de nosotros mismos.

Miguel Ángel Pla
Psicoterapeuta – Coach personal y ejecutivo
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A todos nos toca sentirnos tristes en diferentes momentos de nuestra vida, pero la depresión puede tener un enorme impacto y quedarse por mucho tiempo. Es mucho más que un ataque transitorio de tristeza o abatimiento, o que sentirse momentáneamente decaído.

Puede dejarle la sensación de estar soportando un gran peso todo el tiempo y quitarle el placer por las actividades que alguna vez le resultaron placenteras. Tiene síntomas físicos y también emocionales. Se dará cuenta de que no puede comer ni dormir, que se siente fatigado o que tiene dolores de cabeza o en otras partes del cuerpo que surgen sin causa aparente.

Si alguna vez ha tenido depresión o ha presenciado cuando alguno de sus cercanos la ha padecido, debe saber que esta enfermedad no se puede suprimir a voluntad ni por arte de magia. A un hombre que está pasando por depresión no le basta con “actuar  como hombre” para solucionar el problema. Y una mujer deprimida simplemente no puede sacudirse la pena.

A pesar de todo, muchas personas sufren en silencio con la depresión. No será usted una de ellas. Existen diversos medicamentos y tratamientos que pueden ayudarle. Un estudio reciente demostró siete de cada diez pacientes que siguieron su tratamiento superaron la depresión por completo. En muchos de los casos restantes, el tratamiento sirvió para aliviar muchos de los síntomas, e incluso todos ellos.

Un tratamiento eficaz puede mejorar su estado de ánimo, fortalecer los lazos con sus seres queridos, ayudarle a disfrutar de sus intereses y pasatiempos y a volver a sentirse como la persona que siempre fue.

Para llegar a este punto, es probable que necesite paciencia y perseverancia; algo nada sencillo cuando uno se siente deprimido. Algunas personas descubren rápidamente un medicamento o una terapia que funcione en su caso. Sin embargo, para muchas otras, el camino para encontrar el tratamiento adecuado tiene muchas curvas e incluso algunas desviaciones. Es posible que deba ajustar sus medicamentos, modificar la dosis o, incluso, buscar un nuevo terapeuta. Los efectos secundarios, los costos del tratamiento y el estigma asociado con el hecho de padecer de un problema permanente con su estado de ánimo pueden ser verdaderos obstáculos. Sin embargo, usted puede hacer un rodeo.

Con el tiempo, algunos de estos problemas podrían atenuarse gracias a los avances realizados para comprender los trastornos del estado de ánimo. Los descubrimientos científicos actuales están pavimentando el camino hacia un mejor tratamiento. No sólo se están estudiando y desarrollando nuevos medicamentos; los recientes descubrimientos de genética y la mejor comprensión de la biología de la depresión permitirán crear un tratamiento aún más dirigido y personalizado. Mientras tanto, esperamos que con este y futuros artículos le ayudemos a trabajar junto con su médico a descubrir un tratamiento que le permita recuperar su estado de ánimo y volver a traer alegría a su vida.

Miguel Ángel Pla

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La necesidad de sentirse amado por el cónyuge está en el centro de los deseos maritales. Un hombre me dijo recientemente: «¿De qué sirven la casa, los automóviles, la playa y todo lo demás si tu esposa no te ama?»

Una esposa me decía: «Me ignora todo el día y luego quiere meterse en la cama conmigo. Detesto eso.» Ella no es una esposa que odia el sexo; es una esposa que ansía desesperadamente amor.

Algo en nuestra naturaleza clama por el amor de otro. La soledad es devastadora para la psiquis humana. Es por eso que el confinamiento solitario se considera como uno de los castigos más crueles.

En el corazón de la existencia humana se encuentra el deseo de tener intimidad y de ser amado por otro. El matrimonio está diseñado para llenar esa necesidad de intimidad y amor. Por eso las antiguas Escrituras bíblicas se referían al esposo y a la esposa como «una sola carne». Eso no significaba que los individuos perderían su identidad; significaba que entrarían en la vida del otro, por lo que exhortaban tanto al esposo como a la esposa para que se amaran el uno al otro.

Desde Platón hasta Peck, los escritores han hecho énfasis en la importancia del amor en el matrimonio.

Pero si el amor es importante, también es esquivo. He escuchado a muchas parejas contar su secreto dolor. Algunas vinieron a verme porque su dolor interior se había vuelto insoportable. Otras vinieron porque habían comprendido que sus patrones de conducta o el mal comportamiento de su cónyuge estaban destruyendo el matrimonio. Algunas vinieron simplemente para decirme que ya no querían continuar casados.

Sus sueños de «vivir felices para siempre» se habían estrellado contra las duras paredes de la realidad. Una y otra vez he oído las palabras: «Nuestro amor se ha terminado, nuestra relación ha muerto. Nos sentíamos cerca pero ahora no.

Ya no disfrutamos de estar el uno con el otro. No llenamos las necesidades del uno y del otro.» Sus historias dan testimonio de que los adultos, al igual que los niños, tienen también sus «tanques de amor».

¿Podría ser que en lo más profundo de estas parejas heridas exista un invisible «tanque de amor» con su medidor señalando que está vacío? ¿Podría ser que el mal comportamiento, el alejamiento, las palabras groseras y la crítica fueran el resultado de un tanque vacío? Si pudiéramos encontrar una manera de llenarlo, ¿podría renacer el matrimonio? Con un tanque lleno, ¿podrían las parejas crear un clima emocional en el que fuera posible tratar las diferencias y resolver los conflictos? ¿Podría el tanque ser la clave que hiciera funcionar el matrimonio?

Estoy convencido de que mantener lleno el tanque del amor es tan importante para el matrimonio, como es mantener el nivel correcto del aceite para el automóvil. Manejar su matrimonio con un «tanque de amor» vacío puede ser mucho más grave que tratar de manejar su carro sin aceite. Lo que usted está leyendo tiene el potencial para salvar a miles de matrimonios y puede aún mejorar el clima emocional de un buen matrimonio. Cualquiera que sea la calidad de su matrimonio ahora, siempre puede ser mejor.

Miguel Ángel Pla
Presidente y Director General
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¡Fluye de nuestra mente subconsciente!

Sucede porque aprendemos el enojo a través de la exposición repetida a determinadas experiencias en nuestro entorno.

Encuentro interesante que a pesar de que a menudo aprendemos a reprimir emociones en la infancia, este es el periodo en que nos bombardean las experiencias que despiertan emociones.

Hasta las caricaturas parecen enseñar a los niños a reaccionar ante la vida con enojo y con ira. Lo mismo vale para muchos de los programas policiales en los horarios pico. Los medios nos enseñan a reaccionar ante la vida con un fusible corto, a sacar  conclusiones inmediatas y a dar respuestas ingeniosas y súbitas.

El enojo es una respuesta condicionada. La aprendemos a través de la reiteración y por medio de pistas o cosas en nuestro entorno que nos dan pie para enojarnos.

En un estudio se demostró que se podía enseñar a los perros a salivar cuando sonara una campana. Inicialmente, cada vez que los perros recibían comida, también oían el sonido de una campana.  Salivaban ante la presencia del alimento al principio, pero con el tiempo la asociación entre el sonido de la campana y la comida era tan fuerte y estaba tan arraigada que salivaban aunque sonara la campana y no se les diera comida. Este es un ejemplo de respuesta condicionada.

De manera muy similar aprendemos a expresar ira cuando enfrentamos estrés.  Apenas se oye un grito, sacamos conclusiones apresuradas y respondemos de manera determinada aunque la persona que grita nonos esté gritando a nosotros.

Con el tiempo la persona ni siquiera se da cuenta de que es lo que hace disparar su ira, simplemente está lista, tensa para huir o pelear en todo momento. Un día quizá esté enojado y le grite al repartidor de periódicos si no lo deja en el lugar indicado. Otro día, quizá se enoje ante un vendedor incompetente. O cuando la fila parece demasiado larga en la estación de servicio, saldrá a la luz la expresión del enojo. La ira hierve de manera muy inadecuada si la persona vive mucho tiempo con ira reprimida.

Desafortunadamente las personas hostiles ni siquiera pueden darse cuenta de lo inadecuado de sus respuestas en relación a las circunstancias o situaciones que provocan sus reacciones.

Miguel Ángel Pla

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Existe otra infidelidad además de la común que es la infidelidad emocional de la cual según este mismo instituto tres de cada 10 mujeres y cuatro de cada 10 hombres la cometen.

La infidelidad emocional pareciera ser más grave aunque la sexual porque la idea es que “nada está ocurriendo” .

Si bien ambas infidelidades son complicadas y traen consecuencias difíciles de sobrellevar. Esta es mucho más complicada ya que la persona puede establecer una relación emocional sin tener ningún tipo de contacto físico y pensar que “no está haciendo nada malo”. Estas actualmente son muy comunes desde que existe la web, los chats, las redes sociales, los mails y los msn.

La infidelidad emocional pareciera ser más grave aún que la sexual

Ser infiel emocionalmente significa que la persona quiere ausentarse temporalmente de la relación sin tener que abandonar a la pareja ni a la familia.

Al no tener ningún contacto físico el infiel piensa que lo que está haciendo no tiene consecuencias ya que no hay intercambios físicos.

El alejamiento de la pareja puede aumentar el deseo sexual, pero tener un amante a la distancia que esté siempre y cuando lo necesita puede volverse una adicción.

La emoción de intercambiar miradas cómplices y de releer los chats y los mails cuantas veces quiera es el combustible ideal para mantener una aventura que no parece riesgosa, además de la seguridad que brinda el secreto y del miedo de ser descubierto.

Tener un amante a la distancia puede volverse una adicción

Todos estos elementos hacen este tipo de relaciones se conviertan en muchos más riesgosas aún. He atendido varios casos y realmente algunos se vuelven una adicción difícil después de superar.

¿Has tenido alguna de esas experiencias?

Miguel Ángel Pla
Psicoterapeuta – Coach personal y ejecutivo
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Hay una frase  que dice  “para amar a alguien más debes amarte ti mismo“, con esta  frase damos inicio a este tema que es de suma importancia para todos los seres humanos. La palabra amar no sólo se refiriere a amor de pareja, el amor empieza desde la familia, los amigos, los hijos, los hermanos, etc.

Pero ¿Cómo amarnos sin necesitar a alguien? La creación del amor propio se inicia desde la infancia, dependiendo de la seguridad que nuestros padres ejerzan sobre nosotros, de esta manera se va creando la personalidad, si tus padres generaron un alto nivel de confianza tu autoestima será muy alta y te será más fácil amarte. En caso contrario, cuando creces con carencias emocionales es donde aparece la inseguridad y el amor propio es algo que se ve muy lejano.

Las bases de amor y autoestima se crean desde la niñez en la familia, con el paso de los años cada uno es el responsable de ir alimentándolos para que crezcan, conociendo las cualidades, defectos, fortalezas y debilidades;  tener un autoconocimiento exacto y propio es importante para saber qué partes tienes que trabajar para aumentar tu amor propio. Si no te conoces es porque no te quieres y no te interesas.

Un elemento fundamental para amarte, es aceptarte, no tienes que ser una copia de nadie, enfrenta tus problemas, toma el control de tu vida y sé tú mismo, solo tú tienes el poder de cambiar lo que sucede en tu vida, ya sea para bien o para mal.

Cuando logras establecer ese equilibrio emocional en tu vida, te puedes dar cuenta de que amarte es lo más maravilloso que te pudo haber sucedido, esto te dará un panorama diferente del mundo, los resultados serán tan notables que todos se darán cuenta, porque serás una persona feliz, positiva, segura.

Los cambios, tanto en el aspecto familiar como laboral, serán casi inmediatos, podrás convivir con todas las personas aceptándolas y queriéndolas, en tu trabajo podrás ser más productivo porque te centrarás en lo verdaderamente importante, no en el qué dirán los demás. Y en general, en todas las relaciones, tanto familiares como personales, podrás mostrarte como una persona abierta a dar y recibir.

La seguridad de quererte no te la da una tercera persona en tu vida, nadie podrá lograrlo si tú no lo haces por ti, puedes tener muchas personas que te quieran, te demuestren su afecto y estén contigo pero el amor propio solo tú podrás llevarlo a tu vida. Si te miras a un espejo es importante que te aceptes, te respetes y te ames, en este mundo eres una pieza única, por lo tanto eres valiosísima, pero si tú no conoces tu valor ¿cómo vas a hacer que los demás lo aprecien? Date cuenta que tú eres especial, comienza con amarte y terminarás por admirarte.

Ámate y siente el placer de sentirte amado, de aceptar el mundo que te rodea y de vivir simplemente feliz.

Miguel Ángel Pla
Psicoterapeuta – Coach personal y ejecutivo
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La vida se compone de momentos, de personas y experiencias variadas encadenadas como perlas.

De nosotros depende ser selectivos y dar valor a esas piezas que, gracias a su brillo intenso, nos permiten tener una existencia más hermosa a la vez que significativa. Por ello, es necesario tener claro un dato muy concreto: ser selectivo no es ser egoísta.

Tarde o temprano, uno acaba dándose cuenta de que sobran cosas, de que nuestro equipaje personal arrastra un peso excesivo donde nos será imposible facturar esa maleta para continuar nuestro viaje a la felicidad.

Madurar es por tanto aprender a aplicar filtros psicológicos y emocionales. Quien se atreve a dejar ir ciertas amistades, ciertas relaciones, costumbres y determinados entornos, no peca de soberbia, al contrario, practica un fabuloso mecanismo de supervivencia

Miguel Ángel Pla

Presidente y Director General

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La felicidad se puede definir como una combinación entre la satisfacción que una persona tiene con su vida personal (familiar, de pareja, trabajo) y el bienestar que se siente en el día a día.

Ser feliz significa encontrarse en un estado mental de bienestar compuesto de  emociones positivas, desde la alegría hasta el placer. El concepto de la felicidad es difuso y su significado puede variar para distintas personas y culturas. Términos relacionados son bienestar, calidad de vida, satisfacción y plenitud.

Nuestras necesidades individuales varían en función de nuestra genética, la forma en que fuimos criados, y nuestras experiencias de vida. Esa combinación compleja es lo que hace que cada uno de nosotros seamos únicos, tanto en nuestras necesidades exactas, y en todos los demás aspectos que forma  la persona que a día de hoy somos.

Cada uno de nosotros podemos llegar a ser muy complejos, pero todos somos humanos y esto proporciona la base sobre la que podemos descubrir nuestras necesidades humanas esenciales.

Decide y haz lo que te haga feliz

 

¿Qué es lo que  nos impide escuchar el cuerpo?
Entre las distintas razones podríamos decir, en primer lugar, que tiene que ver con la falta de sensibilidad. Esta falta de sensibilidad está relacionada por un lado con un incesante parloteo mental que genera un estado de embotamiento.

El parloteo mental es producto de la falta de meditación, entendida ésta como una posibilidad de conocimiento propio, es decir darse el tiempo y el espacio para quedarse con uno y entender todos esos pensamientos que responden a situaciones no terminadas, no comprendidas y también darse cuenta de la mecanicidad de la mente.
También el miedo en todas sus formas es responsable de la falta de sensibilidad, éste miedo a su vez endurece, encierra y esto quita capacidad de sentir, éste se manifiesta por ejemplo, cuando tenemos un malestar físico y creemos que esto nos puede llevar a una enfermedad terminal, y esto a su vez se ve exacerbado por la actitud que tiene la medicina convencional de funcionar a través de generar temor en las personas.

Empezar a escuchar el cuerpo sería estar atento y perceptivo al síntoma, descubrir el miedo que hay atrás de toda sensación de malestar, con lo cual probablemente más del 50% de los síntomas desaparecerían. Tomar medicamentos para eliminar el síntoma significa eliminar la posibilidad de entender, comprender todas las motivaciones subyacentes que hay detrás de toda manifestación física.

Es importante no derivar a otro la responsabilidad sobre nuestros problemas físicos y psicológicos, es decir poner interés en aprender y dar posibilidad de ir siendo uno mismo su propio curador pero basándote en alguien que pueda guiarte y ayudar a interpretar lo que te sucede. 


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