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El autoestima es la base para la superación personal y el éxito de cualquier persona. En este artículo te voy a explicar cómo tú puedes aprovechar la relación entre estos 2 conceptos, para mejorar tu autoestima. Si sigues leyendo, aprenderás a superar la falta de confianza y seguridad en ti mismo, aceptarte y valorarte tal como eres, ser independiente y exitoso, para vivir plenamente.

Desde que era niño, me encantaba soñar. Siempre me imaginaba cómo sería tener una bonita casa que fuera mía, deseaba conducir mi propio carro y volar aviones, siempre quise también viajar por el mundo y conocer los lugares más bonitos. Esos eran mis sueños más importantes, y algo dentro de mí, me decía que era posible hacerlos realidad. Varios factores fueron los que dañaron mi autoestima cuando era niño, y eso me afectó hasta la adolescencia.

Pero mis sueños estaban ahí, todavía vivos esperando a hacerse realidad. Eso fue lo que me motivó a cambiar mi actitud, a dejar de sentirme la víctima de todo, y comenzar a hacer algo para hacerlos realidad. Después de investigar un poco, aprendí las técnicas de programación mental y las puse en práctica. Empecé a aplicarlas todos los días, sin falta. Luego descubrí el gran poder del agradecimiento para sentirme pleno y disfrutar de todas esas pequeñas cosas que la vida nos ofrece.

A partir de entonces mi vida cambió completamente. Seguía soñando más y más, pero esta vez, haciendo algo para hacer realidad mis sueños. Lo más importante es que mi actitud había cambiado, mi autoestima estaba sanando impresionantemente, y todo esto, gracias a la motivación de realizar mis sueños.

Por eso es que hoy quiero compartir contigo esto, para que también utilices esa fuerza de motivación por ser mejor. Ese deseo de superación personal te ayudará a mejorar tu autoestima, y una autoestima fuerte, te permitirá realizar todos tus sueños y alcanzar todas tus metas.

A continuación quiero que hagas un pequeño ejercicio de superación personal que te permitirá realmente mejorar tu autoestima. Sólo sigue los siguientes pasos:

  1. Decide lo que quieres. Muchas veces vagamos por la vida sin saber realmente lo que estamos buscando. Vuélvete un soñador, piensa y decide todo aquello que realmente quieras lograr en tu vida, porque si no sabes exactamente lo que quieres, difícilmente lo conseguirás. Luego escríbelo en una hoja de papel para que nunca se te olvide.
  2. Motivarte constantemente. La motivación se va a generar desde tu interior, no esperes que venga desde afuera. Encuentra y anota todas esas razones que tienes para superarte, esto incluye tus más grandes sueños y todo lo que te motive. Pregúntate: ¿Qué es lo que me motiva a levantarme cada mañana y luchar por ser mejor? Si no encuentras la respuesta a esta pregunta, repite el primer paso de este ejercicio. Esta motivación pos sí sola, te ayudará a mejorar tu autoestima, porque cambiará tu forma de pensar y tu actitud. Pero cuando hayas logrado eso que decidiste, entonces tu autoestima será INQUEBRANTABLE.
  3. Establece metas. Las metas no son más que sueños acompañados de un fecha para cumplirse. Haz un plan y ponte en marcha para logar cada meta que te propongas. Escribe tus metas en una hoja de papel, junto con el plan a seguir, y decide que nunca te vas a rendir. Busca un mentor, un guía, alguien que ya lo haya logrado y te permita seguir sus pasos en todo aquello que quieras conseguir en tu vida. Y si te comprometes de verdad, tendrás el éxito asegurado.

Haz este ejercicio hoy mismo. Si lo dejas para después, tal vez nunca lo harás. Si sigues estos pasos tal cual y terminas este día con tus sueños y metas plasmadas en esas dos hojas de papel, te sentirás lleno de energía y entusiasmo, y ese es el primer paso para mejorar tu autoestima. Con el tiempo, podrás sentirte más valorado, aceptado, exitoso y auto-realizado.

No olvides repasar estas hojas de papel donde has escrito todos tus sueños y tus metas, especialmente cuando tu ánimo esté bajo. Si las escribiste detalladamente, te ayudarán a levantarte y seguir adelante lleno de motivación.

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Cuando alguien te ignora y, a su vez, tú no tiene ningún tipo de interés en esa persona, entonces, no existe conflicto emocional porque los intereses de ambos son totalmente compatibles. Sin embargo, cuando alguien te interesa de algún modo, sin embargo, recibes la respuesta de la indiferencia, entonces, surge el dolor.

En una situación de este tipo es probable que la persona reflexione en torno a cómo no merece recibir esta indiferencia, sin embargo, es más adecuado llevar la atención a la objetividad de los hechos para aceptar y asumir cuanto antes esta situación. ¿Qué hacer cuando alguien te ignora? En Psicología-Online, te orientamos en torno a esta cuestión.

Cuando alguien te ignora: explicación de la psicología

Tú no puedes mandar en los intereses de la otra persona y, por muy injusto que te parezca, esta situación es la que es. Cuando una persona te ignora no una, sino muchas veces, te ha dejado claro cuál es su mensaje. Y, desde esta perspectiva, es recomendable que alimentes tu amor propio tomando la decisión de distanciarte. La insistencia, en este tipo de situación, solo va a generar el efecto contrario de aquel que quieres conseguir.
Si alguien te ignora y tú insistes en llamar su atención, es probable que no le guste la idea.

¿Qué hacer cuando te ignora una persona que te interesa?

Asúmelo con deportividad, sabiendo que estas cosas pasan. Es imposible caer bien a todo el mundo. Acepta esta situación, haz el duelo de tu decepción y continúa con tu camino en compañía de todas aquellas personas que te aprecian.

Qué hacer cuando te ignora un compañero de trabajo

En ocasiones, esta circunstancia puede darse en el entorno profesional cuando no existe afinidad entre dos personas del equipo. En muchos casos, esta falta de simpatía no es una cuestión de ambas partes sino solo de una. ¿Qué hacer cuando te ignora un compañero de trabajo?

En primer lugar, es conveniente que reduzcas el contacto con esa persona a lo estrictamente necesario por motivos laborales. Sin embargo, en este caso, la mejor decisión no es que tú le ignores, sencillamente, porque formáis parte de un equipo y, por tanto, estáis obligados a entenderos. Aunque te cueste ser amable con una persona que actúa con indiferencia hacia ti, es recomendable que seas un ejemplo de buena educación, y no tanto por esa persona, sino por ti mismo y porque quieres mostrar tu profesionalidad.

Si estás pasando por una situación de este tipo en el trabajo, puedes tomar la iniciativa de proponer planes de formación en inteligencia emocional al departamento de recursos humanos puesto que estos procesos son muy beneficiosos para construir equipo.

En algunos casos, la indiferencia se convierte en una forma de castigo para privar al otro del afecto. Aprender a esperar puede ser una fórmula para confiar en que la situación cambie y, en ese momento, mantener esa conversación pendiente. También puede ser recomendable que consultes el caso con un psicólogo para que te oriente sobre cómo actuar en una situación de este tipo atendiendo a las particularidades del caso (el tipo de vínculo, la edad de la persona y sus circunstancias).

Mi familia me ignora después de una discusión: ¿qué hago?

En ocasiones, esta aparente indiferencia es el resultado de un enfado que no ha sido resuelto entre dos personas y que, en algunos casos, deriva en la falta de contacto entre quienes forman parte de una misma familia. La frialdad se prolonga al alimentar la propia indiferencia porque ninguno de los dos da el primer paso de la reconciliación.

La indiferencia se traduce en gestos tan sencillos como no saludar a la otra persona al verle por la calle o no responder a sus llamadas de teléfono y mensajes. Si estás pasando por una situación de este tipo, toma la iniciativa del contacto, sin cuestionarte tanto quién tiene razón respecto de lo que ha pasado. Incluso aunque estés cargado de motivos, existe algo más importante: la armonía familiar. Y, en la mayoría de las ocasiones, el perdón del reencuentro es la mejor fórmula frente a la indiferencia.

En una situación de este tipo, el castigo de la indiferencia puede dolerte especialmente. Por esta razón, es recomendable que encuentres el equilibrio entre ocuparte de este asunto (en relación con aquellas acciones que dependen de ti) y continuar con tu camino centrando tu atención en aquellas personas que te ofrecen su refuerzo y compañía.

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

 

direccion@miguelpla.com // Teléfono: (81) 43 00 25

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El amor no impide las crisis, pero sí puede convertirse en el principal elemento de apoyo, para buscarles una solución. Del modo en que se superen los problemas dependerá que una pareja, refiriéndose a una etapa conflictiva, hable de una crisis más o la perciba como lo que fue el principio del fin. La manera en que cada miembro de la pareja afronta ese periodo de problemas obedece a factores como la madurez emocional, la habilidad para gestionar los conflictos, la duración de la relación, las redes de que disponga o el momento personal en que se encuentre.

Miedo al cambio

No hay criterios fijos a los que recurrir determinar si una relación toca ya su fin. Además, cuanto más duradera haya sido esa unión y cuando la ruptura afecte a más personas -los hijos son el argumento que muchas personas esgrimen para seguir conviviendo, a pesar de la crisis-, más difícil se hará tomar la decisión de romper. Podría decirse que el momento en el que una relación deja de aportar a los miembros de la pareja ese conjunto de elementos que la propició -afectividad y emoción, seguridad, disfrute sexual…-, se alcanza el punto de inflexión en el que se debe producir el cambio.

Reconocer si se está atravesando una época con dificultades graves o si estamos ante el principio del fin de la relación, deviene una tarea ardua para los miembros de la pareja, ya que inmersos en un sinfín de emociones, sentimientos y sensaciones, resulta difícil serenarse lo suficiente para hacer una reflexión tranquila que los conduzca a esclarecer en qué punto de la relación se encuentran. No es extraño que se produzcan autoengaños, más o menos conscientes, que surgen como resistencia al cambio, bien sea para replantearse la pareja y seguir adelante con cambios, bien para iniciar definitivamente una separación.

¿Simple crisis o separación?

En función del modo en que se afronte una crisis, de cómo se comporten los miembros de la pareja ante esa etapa, la unión saldrá reforzada o será la primera fase del fin. Es decir, ante una fase conflictiva de la pareja la pregunta no es “¿es esto el fin?”, sino “¿quiero que sea el fin?, ¿me interesa seguir con el compromiso que supone esta relación?”. En definitiva, una mala racha será sólo una crisis si es superada, pero se convertirá en una separación si la unión acaba. La respuesta a algunas preguntas puede brindarnos pistas que nos ayudarán a tomar una decisión en esa difícil coyuntura: ¿Le amo? ¿Miramos juntos en la misma dirección, tenemos la misma meta? ¿Siento profundo interés por la otra persona? ¿La deseo? ¿Tengo confianza total en el otro? ¿y en la propia relación? ¿Reflexiono y me comprometo para ver qué puedo aportar a la otra persona y a nuestra relación para mejorarla?

En fase de crisis nuestro estado emocional se altera; por ello, tengamos presente el alcance de las decisiones, sobre todo si se opta por terminar con la relación. No se separan dos personas, sino a veces una familia con hijos, todo un entramado de relaciones y amigos, de dependencias económicas, por lo que si la pareja se encuentra con frenos que impiden que la reflexión prospere, es conveniente acudir a un o una especialista en temas de pareja, que desbloquee la situación y habilite espacios para que la reflexión reúna las garantías deseables. Introducirá equilibrio y establecerá un protocolo para ayudar a la pareja a decidir mejor.

Para fortalecer la pareja

Debemos utilizar o desarrollar estas habilidades:

  • Aceptar que nuestra vida es enteramente responsabilidad nuestra. No esperemos que el otro miembro de la pareja nos haga feliz. Nuestra felicidad depende, sobre todo, de nosotros mismos. No nos engañemos.
  • Saber que no tenemos que resolver la vida de la otra persona, buscándole soluciones, dándole consejos y marcándole las pautas de cómo debe vivir su vida.
  • Aprender a escuchar. Para ello debemos dejar lo que estamos haciendo, vaciarnos de otros pensamientos que distraigan nuestra atención e intentar colocarnos en su lugar para entender cómo se siente.
  • Aprender a dialogar. Nuestra opinión, forma de entender y de aprehender la realidad no son la verdad absoluta, sino sólo la nuestra.
  • Aprender a consensuar. Lo mío y lo tuyo han de ser tenidos en cuenta y debatidos para poder llegar a definir “lo nuestro”.
  • Aprender a compartir. Darse el uno al otro: preguntar cómo se encuentra, qué le incomoda, qué quiere y desea.
  • Aprender a pedir. Mostrar nuestra vulnerabilidad es la mejor muestra de amor, ya que no se la enseñamos a cualquiera.
  • Dedicar tiempo específico para la pareja.
  • Compartir hobbies, tiempos lúdicos, fantasías e ilusiones, al igual que acompañar en los momentos tristes, duros y penosos.
  • Compartir la economía. Forma parte de la relación de pareja.
  • Aprender a utilizar los conflictos y las crisis, para aprender más de nosotros mismos, ver qué necesitamos y cuál es el dolor que suscitamos en nuestra pareja. Que sean trampolín de desarrollo y no de estancamiento que no lleva a ninguna parte. Hablemos cuanto sea necesario, para que el problema no quede enquistado. No hay mayor desastre que el silencio.
  • Mimar con orgullo a la pareja. El sexo, las caricias y el “te quiero” han de decirse, hay que explicitarlos. No valen los sobreentendidos.

 

Te compartimos el testimonio de uno de nuestros pacientes:
 
“Recomiendo ampliamente a Miguel Angel Pla como Psicoterapeuta por su honestidad y responsabilidad en su labor profesional. Ético, discreto, objetivo, práctico, capaz y con alta calidad moral”
 
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  1. Sé el mejor amigo posible.Algunas amistades son pasajeras y otras duran toda la vida. Ayudar a un amigo en su lucha contra una adicción a las drogas es una manera de fortalecer una amistad. A medida que se desarrollan las relaciones, tiendes a preocuparte más por la persona. Cuando se produzca una crisis, naturalmente querrás ayudar a esa persona.
    • Acude a él cuando te necesite y escucha lo que tenga que decir. Existen razones por la que está persona consume drogas, por lo que escucharla podría permitirle expresar sus pensamientos y sentimientos que a la larga le ayudarán tanto a ella como a ti a entender la causa original de la adicción.[1]
    • Sé respetuoso, leal y confiable. Expresar los sentimientos es algo valiente y también puede parecer riesgoso. Puedes reconocer este hecho al decir “Sé que podría ser difícil para ti y me siento honrado de que compartas esta información. Te respeto por hacerlo. Estoy aquí en caso de que quieras hablar”.
    • Ayudar a la persona con su adicción a las drogas puede ser la actividad más difícil y prolongada de tu vida, pero también la más gratificante.

 

2  Muestra empatía. Ser escuchado y comprendido son los componentes principales que conllevan al desarrollo personal.[2] La experiencia emocional de lidiar con una adicción a las drogas le obligará a la persona a crecer, lo que puede ser difícil. Puedes ayudar a aliviar su dolor al escucharla activamente.

  • Ponte en el lugar de la persona. Aprende a ser compasivo y tolerante en lugar de juzgarla.[3]Podría ser difícil de entender, pero siempre puedes hacer el intento.
  • Trata a la persona de la manera en que te gustaría que te traten. Probablemente hayas tenido momentos difíciles en tu vida y sabes qué te fue de utilidad y qué no.

 

3  Expresa tu preocupación. Es difícil ver a alguien sufrir o tomar malas decisiones que afecten su vida de forma negativa. En algún punto, tendrás que decirle a la persona que te preocupa su bienestar. Tal vez quiera escuchar lo que tienes que decir, pero tal vez no sea así. Esto es normal porque eres sincero y le demuestras que te importa.

  • Pídele permiso para involucrarte. Si una persona pasa por las penurias de una adicción, es posible que no se dé cuenta de que necesita ayuda, pero podría estar abierta a ella. Puedes decir algo como “Parece que tienes problemas con esta droga. Estoy aquí para apoyarte en caso de que necesites ayuda. ¿Estarías de acuerdo con eso?”.
  • No tengas miedo de hacer preguntas difíciles. Confrontar un tema difícil que pueda poner en peligro una relación es todo un desafío. Necesitarás hacer preguntas directas y honestas como “¿Crees que eres adicto a esta droga?” y “Sé que puede ser difícil hablar de eso, pero debo saber si estás dispuesto a arruinar tu salud y tus relaciones por culpa de esa droga”.

 

Comprender la drogodependencia

 

1  Observa el comportamiento de la persona. Presta atención a los signos y los síntomas de la drogodependencia.[4] Un cambio radical en la personalidad podría ser un indicio de que una persona consume drogas. Los cambios en la personalidad son un signo común de todos los tipos de adicción a las drogas, entre ellos el alcoholismo, una dependencia a los medicamentos recetados y el abuso de opiáceos.

  • Signos de una adicción a los opiáceos: las marcas de agujas pueden ser evidentes en los brazos de alguien que consume opiáceos, aunque muchos adictos se han vuelto expertos en ocultar la evidencia del uso de drogas intravenosas al inyectarlas en partes no visibles como entre los dedos. Una persona que consume opiáceos también podría parecer inusualmente sedienta o sudorosa y sus pupilas podrían ser puntos pequeños.
  • Signos de alcoholismo: la persona puede oler a alcohol frecuentemente, exhibir un comportamiento irritable, articular mal al hablar, tener los ojos inusualmente brillosos o vidriosos además de una dificultad para expresar sus pensamientos e ideas de una manera lógica. Los alcohólicosa menudo tratan de ocultar la evidencia física de su adicción, incluso las botellas y latas vacías.
  • Signos de un abuso de medicamentos recetados: las personas que sufren una dependencia a los medicamentos recetadospueden exhibir signos de intoxicación, entre ellos torpeza, dificultad para articular las palabras y ojos caídos.

 

Lleva un registro de las fechas y las horas de los conflictos además de otros momentos en que las drogas son un problema. Si un problema ocurre más de un par de veces, probablemente verás el desarrollo de un patrón. Es difícil predecir si el patrón se intensificará y profundizará la gravedad del problema. Deberás estar preparado.

  • Quizás esa persona consume cantidades excesivas de una sustancia y continuamente pierde el conocimiento en las fiestas. ¿Ha recibido una citación por conducir bajo la influencia de sustancias o tiene cargos de vandalismo impulsado por alguna sustancia? ¿Se ha involucrado en peleas impulsado por los efectos de una sustancia?

 

Identifica la droga o drogas que consume la persona. Lo más común es que una persona que sufre una adicción consuma varios tipos de drogas.[5] Esto podría ser algo obvio o difícil de determinar. Si una persona consume drogas en secreto, quizás solo veas los signos y los síntomas del abuso. En caso de duda, siempre puedes preguntar. Entre las drogas que se consumen están (aunque no solo son ellas) las siguientes: las anfetaminas, los esteroides anabólicos, las drogas de diseño, la cocaína, la heroína, los inhalantes, la marihuana y los medicamentos recetados.[6]

  • Las diferentes drogas pueden afectar a una persona de formas diferentes.
  • Puede haber múltiples drogas en el organismo de una persona, así que será difícil de determinar.
  • En caso de una sobredosis o de una emergencia médica, podrías ser el único que deba decirle al personal médico el tipo de droga o drogas consumidas para poder proporcionar el tratamiento adecuado.[7]

 

4   Determina el nivel de adicción de la persona. El objetivo sería no esperar hasta que el comportamiento de la persona se haya salido fuera de control hasta el punto en que las relaciones y las situaciones no tengan arreglo. Lo ideal sería que la persona deba buscar ayuda para su adicción antes de que surjan las consecuencias, tales como la pérdida de un empleo, el abuso y el rechazo de los seres queridos, así como la ruina financiera.

  • Pregúntale lo siguiente: “¿Qué intentos has hecho para detener tu consumo? ¿Por qué crees que no tuviste éxito?”.
  • ¿La persona parece y suena motivada a cambiar, pero le cuesta en repetidas ocasiones aferrarse a su plan? ¿Las drogas la controlan?
  • Si es tu compañero de universidad o amigo, comunícate con su familia para decirle cuándo las cosas se han salido fuera de control. No enfrentes el problema solo.

Adoptar medidas

 

1  Deja en claro si la persona quiere ayuda. Los derechos humanos básicos le permiten a una persona pedir y aceptar ayuda. Esos mismos derechos le permiten a una persona rechazar la ayuda que podría necesitar. Esto genera fricciones entre todos los involucrados y, mientras más se deteriore la situación, más desesperación podrías sentir.

  • ¿Qué tanto quieres involucrarte en el proceso? Si estás leyendo esto en este momento, probablemente estés decidido a hacer la diferencia en la vida de una persona.
  • Muchas personas se rehúsan a ayudar a alguien adicto a las drogas, así que es genial que quieras involucrarte.

 

2  Discute y establece límites. Es necesario discutir los límites saludables enfocándote en lo que es más útil para la persona que sufre una adicción sin permitir que la situación empeore. Los comportamientos que fomentan la adicción de una persona incluyen (aunque no son los únicos) los siguientes: cuando ignoras el comportamiento indeseable, le prestas dinero a la persona para que compre drogas y no tenga que robar, sacrificas tus necesidades y deseos para ayudar constantemente a la persona con una adicción, expresas tus propias emociones con dificultad, mientes para cubrir a la persona que sufre la adicción, sigues ayudándola sin que lo aprecie o lo reconozca.[8]

  • Dile a la persona adicta que la ayudarás y apoyarás en sus esfuerzos por controlar su adicción, pero que no te involucrarás en algo que fomente su consumo continuo de la sustancia adictiva.

 

3 Persuade a la persona para que busque ayuda. Todas las señales indican que necesita ayuda. Ahora es momento de que le demuestres la realidad de la situación. En ocasiones, necesitas obligar compasivamente a una persona para que considere las consecuencias de no recibir ayuda.

  • Si sabes que necesita ayuda pero la rechaza, puedes llamar a la policía para sorprender a la persona y hacer que se dé cuenta de que necesita ayuda. No es necesario que sepa que fuiste tú quien llamó a las autoridades.
  • Adviértele a la persona al decir algo como “La cárcel es un lugar horrible, peligroso y desagradable donde a nadie le importas. No querrás estar ahí. Te perderás y quizás nunca te recuperes”.
  • Enséñale a la persona estadísticas y videos acerca de las sobredosis y las muertes por accidentes de tránsito que ocasionan las personas que conducen bajo los efectos de las sustancias.
  • No tires las drogas por el inodoro porque contaminará el sistema de agua con sustancias peligrosas que terminarán en el suministro de alimentos.
  • Comunícate con el organismo que ayuda a personas drogadictas en tu país, en la sección Recursos adicionalespodrás encontrar más información y vías de contacto

 

Oculta las llaves de las personas para que no pueda conducir. Conducir con una persona que está en posesión de una sustancia controlada dará lugar a que todos en el auto reciban una citación y probablemente sean arrestados. Este es un ejemplo perfecto del momento en que la adicción de la persona transgrede la vida de los demás.

 

Realiza una intervención. La ayuda viene en muchas formas y, en ocasiones, debe ser a la fuerza. Es una decisión difícil de tomar, pero una necesaria en caso de que la adicción se haya salido fuera de control y la vida de la persona corra peligro.[9] Si bien una intervención probablemente sea abrumadora para la persona, la intención es no ponerla a la defensiva. Deberás elegir con cuidado a aquellos que participen en ella. Los seres queridos de la persona pueden describir la manera en que el abuso de drogas les afecta.

  • Antes de la intervención, desarrolla un plan de tratamientoque le puedas ofrecer a la persona. Organiza todo con anticipación en caso de que la persona vaya a ser escoltada hacia el centro de rehabilitación directamente de la intervención. La intervención significará muy poco si la persona en cuestión no sabe cómo obtener ayuda y no tiene el apoyo de sus seres queridos.
  • Probablemente tengas que engañarla para que vaya hacia el centro donde se supone que se llevará a cabo la intervención.
  • Prepárate para indicar las consecuencias específicas en caso de que la persona se rehúse a buscar tratamiento. Estas consecuencias no deben ser amenazas vacías, de modo que los seres queridos de la persona deben tener en cuenta aquellas que se impondrán en caso de que no busque tratamiento ni esté dispuesta a seguir adelante.
  • Una intervencióntambién podría incluir a los colegas y representantes religiosos (si es conveniente) de la persona.
  • Los participantes deben preparar ejemplos específicos de cómo el abuso de las drogas de su ser querido ha dañado la relación. A menudo, los que realizan una intervención eligen escribirle cartas a la persona. Una persona que sufre una adicción podría no preocuparse por sus comportamientos autodestructivos, pero ver el dolor que sus acciones causan a los demás puede ser un gran motivador para buscar ayuda.

 

Sugiere un programa de rehabilitación de drogas. Comunícate con varias clínicas de rehabilitación y pregunta sobre sus servicios.[10] No tengas miedo de hacer preguntas específicas acerca de sus programas diarios y de la manera en que manejan las recaídas. Si no es necesario realizar una intervención, ayuda a la persona a buscar planes de tratamiento para la adicción y los recomendados. Apóyala y permite que se sienta en control de la rehabilitación inminente.

  • Haz un recorrido por los programas sugeridos y ten en cuenta que mientras más receptiva sea la persona adicta con relación al plan de tratamiento, mejores serán las posibilidades de superar la adicción.

 

Visita a la persona cuando sea apropiado. Si la persona es admitida en un programa de tratamiento hospitalario, habrá reglas para la vista que deberán ser aclaradas. Ten en cuenta que necesitas permitirle a la persona participar por cuenta propia sin la influencia de nadie en el exterior. El personal de rehabilitación te informará cuándo deberás realizar las visitas y lo más probable es que sean muy apreciadas.

 

 

 

Continuar con la ayuda

 

1 Vuelve a aceptar a la persona en tu vida. Una persona que ha superado una adicción a las drogas necesitará una estructura en su vida. Puedes ayudar en gran medida a que esto suceda. Una actitud acogedora podría ser exactamente lo que la persona necesita. Todos tienen la necesidad de tener un sentido de pertenencia y tú puedes fomentar ese sentimiento en la persona.[11]

  • Fomenta y sugiere las libertades potenciales de tener un estilo de vida nuevo y más saludable. Invita a la persona a que te acompañe a aventuras nuevas. Procura no hacer las cosas que podrían aumentar las ansias de consumir drogas.
  • El objetivo es ayudar a la persona a no sentirse sola y asegurarle que puede acudir a ti y a los demás siempre que sea necesario. Estará nerviosa, temerosa e insegura de su capacidad para permanecer sobria.

 

2 Pregúntale a la persona sobre su progreso. Deja en claro que estás auténticamente preocupado por la persona y que quieres que tenga éxito. Es importante que asista a terapia o a las reuniones de los grupos de apoyo. Lo más probable es que estas actividades sean un requisito de cualquier programa de rehabilitación.

  • Ayúdale a la persona a hacerse responsable por su programa. Pregúntale si hay algo que puedes hacer para ayudarla a mantenerse comprometida con la asistencia. No permitas que holgazanee.
  • Ofrécete a asistir a las reuniones con esa persona si ambos se sienten cómodos con la idea.
  • Siempre celebra los logros. Si una persona está sobria por uno o mil días, cada día amerita una celebración.[12]

 

3 Sé ingenioso si la persona necesita tu ayuda en el futuro. La adicción a las drogas es una enfermedad crónica, así que puede ser controlada, mas no curada. Lo más probable es que las recaídas sucedan y todos los involucrados no deben considerarlas como un fracaso. No obstante, será necesario realizar un tratamiento después de cada recaída.

  • Una vez que pases por el proceso de ayudar a una persona con una adicción, tendrás los conocimientos y la información necesarios para ofrecer tu ayuda. Los psicólogos y psiquiatras están disponibles en tu área local
  • Apoya a la persona (envíale mensajes de texto, llámala, reúnete con ella, realicen actividades divertidas, practiquen deportes, pasen tiempo juntas y apoya sus pasatiempos e intereses). Ayuda a la persona a vencer la tentación de consumir drogas en caso de que surja una situación particularmente difícil.

 

Mantente positivo en tus interacciones con la persona, pero sé directo, honesto y serio cuando sea necesario. Ella necesita saber que habrá personas que la apoyarán durante su recuperación y que tú estás entre ellas.

Recursos adicionales

Consejos

  • La adicción es una enfermedad física, mental y espiritual. Es necesario prestar atención a los tres aspectos (en ese orden) mientras se supera o se enfrenta la enfermedad en cuestión.
  • No dejes de ayudar a la persona. Lo más probable es que la persona que sufre la adicción sienta que sus seres queridos la abandonan y que está sola en el mundo.
  • Demuéstrale a esta persona que no irás a ningún lado, incluso cuando sufra una recaída.
  • Sigue expresando tu amor y preocupación por la persona y los beneficios de un futuro limpio.

Advertencias

  • Una adicción grave a las drogas puede hacer que una persona cometa delitos con la finalidad de conseguir el dinero que facilite su consumo. Tú podrías ser la víctima.
  • Si sospechas que la persona ha sufrido una sobredosis, llama al servicio de emergencias para que reciba ayuda urgentemente.
  • Podría haber momentos en que no puedas ayudar a una persona a superar su adicción a las drogas.
  • Es posible que una persona parezca desempeñarse normalmente durante años aun cuando tenga una adicción a las drogas. Con el tiempo, la afectará, ya sea física o emocionalmente, o en perjuicio de sus relaciones.
  • Si surge la violencia, aléjate de la situación y llama a las autoridades.
  • En caso de una sobredosis, prepárate para brindar información sobre las drogas que consumió la persona afectada.

Cómo saber si tengo depresión o ansiedad

Si te estás haciendo esta pregunta “¿cómo saber si tengo depresión o ansiedad?” probablemente es porque sientes que algo no anda bien en tu vida y que no puedes alcanzar ese bienestar emocional que tanto deseas. Es importante mantenernos informados acerca de este tipo de padecimientos ya que al conocerlos con mayor profundidad podemos darnos cuenta si realmente es lo que nos está ocurriendo a nosotros y finalmente buscar la ayuda adecuada para tratarlos.

Voy a darte a conocer con detalle en que consiste cada una de estas patologías y finalmente brindarte algunos consejos para que puedas saber que hacer cuando tienes ansiedad y depresión.

¿Cómo saber si padezco depresión o ansiedad?

La ansiedad es el trastorno mental más frecuente en la población en general, seguido de la depresión  la cual lamentablemente va cada vez más en aumento. Ambos tipos de trastornos pueden aparecer de manera simultánea y/o también es frecuente que uno sea el desencadenante del otro, es decir, una persona que padece ansiedad es más propensa a que comience a tener depresión debido al grado de insatisfacción que le genera su problema. Por lo que es importante que una vez hemos identificado alguno de ellos, comencemos a tratarlo para que no tengamos riesgos de padecer del otro también.

Para que puedas saber si padeces de alguno de estos trastornos, es necesario que prestes atención a los principales síntomas que caracterizan a cada uno de ellos.

Síntomas de ansiedad

  • Experimentar en determinados momentos, a veces sin causa aparente taquicardia, opresión o dolor en el pecho (esto no se tiene que deber a algún padecimiento médico)
  • Sudoración excesiva cuando la persona se encuentra ante una situación que le genere ansiedad
  • Dolor estomacal que es acompañado algunas veces con nauseas e incluso vómitos.
  • Rigidez muscular
  • Mareos
  • Inquietud
  • Temor debido a que se tiene constantemente una sensación de peligro

Síntomas de la depresión

  • Cansancio extremo
  • Sensación de inutilidad
  • Falta de concentración y dificultad para aprender alguna habilidad nueva
  • Falta de interés por realizar actividades que antes resultaban placenteras
  • Problemas de sueño
  • Irritabilidad
  • Sensación de vacío emocional y desesperanza
  • Sentir tristeza la mayor parte del día

 

¿Qué hacer cuando tienes ansiedad y depresión?

Después de haberte informado acerca de cuales son los síntomas de la ansiedad y la depresión, lo primero que debes hacer es analizar y reflexionar sobre los síntomas que estás experimentando en estos momentos y determinar si te identificas más con unos o con otros. Una vez que ya lo hayas identificado, es necesario acudas con un profesional para que pueda ofrecerte el tratamiento que mas se adecue a tus necesidades específicas. A continuación voy a mencionarte en que consiste el tratamiento psicológico que más se utiliza en terapia para resolver este problema.

Tratamiento psicológico para la ansiedad y depresión

La psicoterapia es esencial para la cura de ambos trastornos, ya sea que la persona tenga solamente uno de ellos o los dos, siempre va a ser necesario acudir con un profesional para resolverlo.

El tratamiento psicológico que va a ser utilizado en estos casos tiene como objetivo aliviar todos los molestos síntomas que presentan ambos trastornos y que están impidiendo a la persona llevar la vida que tanto desea. Antes que nada se va a analizar la situación del paciente y se le va a hacer un diagnóstico certero de su padecimiento. Después de haber determinado el diagnóstico, se le explica al paciente, por medio de la psicoeducación de qué manera se va a trabajar según su caso en particular, cuál es su diagnóstico y en que consiste, es decir, cuales son las causas, síntomas, consecuencias y el tratamiento más efectivo.

Normalmente, se trabaja también con técnicas de relajación, respiración e incluso con la meditación. Por otro lado, se debaten con el paciente las ideas y creencias irracionales que no le permiten tener una mejor perspectiva de la vida y se logra modificarlas para que pueda pensar de manera más asertiva, objetiva y sobre todo positiva. Se trabaja de manera gradual con el paciente para que poco a poco vaya logrando sus metas y objetivos personales que no podían llevar a cabo por la enfermedad mediante la activación física y la realización de actividades placenteras, etc. Finalmente, el paciente termina por encontrarse mejor debido a que ha conseguido un mayor equilibrio entre lo que piensa, lo que siente y lo que hace.

Cómo curar la ansiedad y la depresión

Si apenas estás comenzando a experimentar síntomas de ansiedad y/o depresión o incluso si ya estás llevando a cabo un tratamiento y te gustaría reforzarlo y ayudarte más, a continuación te presento una serie de consejos que te serán de gran utilidad.

  • Aunque es difícil decidirse a hacerlo y sobre todo comenzar, es recomendable hacer ejercicio. El ejercicio libera algunas hormonas de la felicidad como son la serotonina y dopamina que ayudan a que te sientas mucho mejor después de haberlo hecho.
  • Trata de hacer cosas distintas y deja a un lado la rutina.
  • Practica la meditación.
  • Cada vez que te sorprendas teniendo pensamientos negativos, trata de modificarlos y volverlos más constructivos y positivos.
  • Rodéate de amigos, familia y/o personas cercanas y significativas para ti. Invítalos a casa o sal a dar un paseo con ellos, trata de no aislarte y convivir.
  • Lleva a cabo actividades que te parezcan relajantes y que sean de tu agrado.
  • Recuerda que no vas a sentirte así toda la vida, todo tiene solución y mientras más rápido busques ayuda, te sentirás mejor en menos tiempo.
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Desde un enfoque psicobiológico, la aceptación del hecho traumático es un fenómeno mental por el que se alcanza el convencimiento pleno sobre la realidad del suceso percibido, su significado y sus consecuencias. Pero esto no implica la conformidad con el mismo, ya que por definición, el suceso traumático es perjudicial y no deseado.

Aprender a aceptar un suceso traumático implica reconocer que un hecho concreto ha destruido el estado de equilibrio y armonía que teníamos, que se ha producido un cambio nocivo en la percepción de uno mismo y/o del entorno vital y, muy probablemente, una alteración en las relaciones que manteníamos en el ámbito familiar, social o laboral, provocando todo ello un sentimiento de dolor y sufrimiento. También implica asumir que no podemos volver atrás en el tiempo, por tanto, no deberíamos seguir esforzándonos en que las cosas sean como eran antes y resistirse al hecho evidente e irremediable.

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