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Son frecuentes las situaciones en las que personas de nuestro entorno lo están pasando mal y nos cuesta saber cómo reaccionar para prestarles apoyo.

En estos casos existen momentos de incertidumbre, en parte, porque no sabemos si las iniciativas que estamos emprendiendo para ayudar a estas personas están dando resultado o si por el contrario suponen una carga más para quien está viviendo un mal momento.

A continuación podrás leer algunas ideas fundamentales que te servirán para orientar tus iniciativas de apoyo emocional del mejor modo posible.

1. Pregunta qué quieren de ti

Ante una persona triste, una de las primeras preguntas que deberías hacer es: ¿qué puedo hacer por ti? Es en ese momento cuando empieza el apoyo emocional de verdad, más que en la averiguación de lo que le ha pasado. Prioriza su bienestar a tu curiosidad para saber qué pudo pasarle.

2. Escucha lo que se te dice

Prestar apoyo es, entre otras cosas, saber escuchar y facilitar que la otra se pueda desahogar para liberar tensiones. Es por eso que no deberías tomar un rol tan activo como para liderar claramente la relación que tenéis la persona triste y tú. Apoyar es justamente eso: mostrarse dispuesto a ayudar a la otra persona, prestar atención a sus necesidades, y no saturarla con consejos o actividades impuestas. Por ello, lo más importante que puedes hacer es practicar la escucha activa, es decir, hablar menos que la otra persona y hacerlo para que sea ella la que, si quiere, pueda expresarse.

3. No menosprecies los silencios

No tienes por qué sentir incomodidad si el tiempo que pasas dándole compañía a la otra persona está plagado de silencios: es lo normal. Acompañando físicamente a esta persona ya la puedes estar ayudando, y las palabras son algo secundario casi siempre. Intenta, además, que la otra persona note que para ti no hay ningún problema en permanecer largos ratos sin decir nada. Así no tendrá que actuar por compromiso.

4. Llorar no es malo

5. Respeta su intimidad

Prestar apoyo emocional a alguien no significa que estemos sellando un pacto con esa persona según la cuál tú ofreces compañía a cambio de que te revele todos los motivos de su tristeza. Una cara de este sentimiento de aflicción es verbalizable, pero hay otra que irremediablemente queda en la intimidad y es subjetiva, o bien la persona prefiere no revelarla. Es importante respetar eso.

6. Fíjate en los detalles importantes

Alguien que pasa por un mal momento es capaz de pasar mucho rato cavilando sobre lo que le pasa o centrándose en sus emociones y, por ello, es capaz de olvidar cosas importantes de su día a día. Si puedes, procura estar ahí para fijarte si esta persona está pasando por alto cosas importantes tanto en su planificación del día a día como en los pequeños gestos y movimientos que pueda hacer.

7. Respeta su deseo de soledad

Hay muchas personas que prefieren estar solas cuando están tristes. Por eso, no te empeñes en estar al lado de ellas digan lo que digan y hagan lo que hagan. Dejándoles un espacio puedes estar ayudando a que se recuperen y, en todo caso, siempre puedes aclarar que pueden contar con tu compañía en cualquier momento si en algún momento les apetece.

La Filofobia es un ejemplo más de un fenómeno muy curioso: allí donde llegue la imaginación humana y nuestra capacidad de pensar en conceptos complejos, puede llegar a existir una fobia específica basado en ideas abstractas. Somos capaces de desarrollar miedos irracionales ante elementos que ni son materiales ni han ocurrido todavía: las fobias pueden nacer de la simple anticipación de un hecho que no tiene por qué ocurrirnos nunca.

¿Y cuál es el miedo que constituye el motor de la Filofobia? Nada más y nada menos que el miedo al amor, algo que puede hacer que nos aislemos y rechacemos cualquier posibilidad de conocer a nuevas personas por el terror que produce la posibilidad de establecer un lazo emocional demasiado fuerte.

¿Qué es la Filofobia?

Existen muchos tipos de fobias que la gente puede experimentar y muchos psicólogos tratan a diario con pacientes que las sufren. Como ya vimos semanas atrás, la química del amor altera los niveles hormonales y químicos del cerebro y puede producir nueve efectos secundarios sorprendentes.

Una de las fobias más curiosas es la fobia a estar enamorado, o Filofobia. Este trastorno de ansiedad puede tener un efecto en la vida social y emocional de persona que lo sufre. En casos graves, el filofóbico puede no solamente evitar amores potenciales, sino que puede dejar de relacionarse con compañeros de trabajo, vecinos, amigos y familiares.

El acto de enamorarse puede ser una de las experiencias más increíbles que podemos sentir los seres humanos, pero para un filofóbico, puede convertirse en una situación que le produce una terrible sensación de malestar y niveles altos de estrés emocional y físico. La Filofobia puede ser altamente incapacitante, y en casos severos puede conducir a una situación de aislamiento social.

Algunos ‘síntomas’ frecuentes de la Filofobia

Esto nos lleva a que hay personas que temen entregarse, enamorarse o establecer relaciones personales fuertes. Únicamente viven relaciones sin compromiso, hablan poco de sí mismas,evitan mostrarse como son, ponen una “barrera infranqueable” para no sentirse vulnerables, tienden a establecer relaciones simultáneas por el mismo miedo que tienen a ser abandonadas y sus relaciones son una montaña rusa de emociones con subidas y bajadas constantes.

A nivel físico, presentan síntomas cuando están en presencia de la persona del sexo opuesto de quién sienten atracción física y emocional. Algunos de estos síntomas serían: ataques de pánico clásicos, desórdenes gastrointestinales, latidos irregulares del corazón, sudores, falta de aire y un deseo de abandonar la situación cuanto antes, como mecanismo de defensa para evitar sentir todos estos síntomas ansiosos.

En psicología y psiquiatría existen diferentes opiniones respecto a este trastorno. Pero parece ser que lo que desencadena la Filofobia es un sentimiento intenso de un fracaso en una relación pasada que no se ha superado. Esta escuela de pensamiento sostiene que el paciente que sufre de Filofobia tiene heridas de un divorcio o un proceso de desamor doloroso que hace que evite cualquier situación potencial de ser lastimado de nuevo por un enamorado. Otros profesionales piensan que la Filofobia nace de un miedo intenso a ser rechazados.

Ninguna de estas dos teorías ha sido probada, por lo que no hay una respuesta definitiva de cuál es el motivo que lleva a ciertas personas que experimentan relaciones traumáticas a aferrarse al dolor y no superarlas.

¿Qué puedo hacer si sufro Filofobia?

Si eres una de esas personas que padeces miedo a enamorarte, has de tener en cuenta que no estás solo, que hay mucha gente a la que le ocurre lo mismo que a ti y que, si sigues una serie de consejos y pautas, es probable que logres superar la Filofobia.

A continuación te ofrezco un total de cuatro consejos y estrategias para que puedas ir superando este miedo a entablar relaciones sentimentales, aunque debes tener en cuenta que este problema solo puede remitir si pones de tu parte; ni las lecturas en Internet ni las palabras de un psicoterapeuta harán magia. Es tu responsabilidad implementar ciertos hábitos y estrategias en tu vida para hacer que la Filofobia deje de ser un problema.

1. Exponte al miedo

2. Vive el presente

Para tratar de tener cierto  control emocional se debe vivir la relación día a día, es decir, vivir el presente. Hay que procurar dejar atrás pensamientos irracionales creados por experiencias pasadas y expectativas futuras. Cada situación y persona es distinta a las demás, por ello debemos centrar nuestra atención en el momento presente sin ver mucho más allá. De esta manera, controlaremos la ansiedad asociada a esta fobia.

El Mindfulness o atención plena, es un procedimiento terapéutico que busca, ante todo, que los aspectos emocionales y otros procesos de carácter no verbal, sean aceptados y vividos en su propia condición, sin ser evitados o intentar controlarlos. Estas técnicas psicológicas basadas en la meditación oriental te ayudarán a vivir al día y a mejorar tus relaciones interpersonales. Si tienes la oportunidad de probarlo, no lo dudes.

3. Expresa tus temores

La comunicación es un factor clave en toda relación y para poder sentirnos más fuertes a la hora de afrontarlo. Debemos hacer partícipe a nuestra pareja o familiares de lo que nos sucede. Hacer conocedora de nuestros miedos a otra persona de confianza, nos ayudará a que entiendan mejor nuestras reacciones y por tanto la tensión emocional se verá reducida.

4. Concédete el tiempo necesario

Este tipo de bloqueos emocionales suelen ocurrir porque tenemos, todavía, algunos episodios dolorosos que nublan nuestra mente. No es buena idea que queramos superar nuestros temores de un día para otro. Los conflictos emocionales pueden tardar algunos días, semanas e incluso meses en ir cicatrizando. Date el tiempo necesario para enfocar correctamente tu vida, no te agobies por algo que el tiempo, poco a poco, irá solucionando.

5. Acude a un profesional

Como la Filofobia es un trastorno de ansiedad provocado por experiencias negativas anteriores, familiares o relacionales, se recomienda acudir a un profesional de la salud si no es posible superarlo solo. La terapia cognitivo-conductual, la desensibilización afectiva o la Programación Neurolingüística (PNL) han demostrado ser muy eficaces en la superación de trastornos fóbicos.

Sin embargo, el el caso de la Filofobia la intervención psicoterapéutica es más compleja, porque no es tan fácil exponerse de manera controlada a la posibilidad de enamorarse; a fin de cuentas, lo que produce miedo no es un animal o un objeto fáciles de identificar y de vigilar.

La filofobia como un miedo abstracto

Nuestros miedos más irracionales no tienen por qué estar vinculados a animales, objetos o entornos concretos, sino que pueden despertar a partir de la posibilidad de sentir ciertas emociones. ¿Y cuántas emociones existen que sean más intensas que el amor? Algo que hace de la Filofobia algo muy problemático es la imposibilidad de “aislar” la fuente del miedo, tal y como se podría hacer por ejemplo en el caso de la fobia a las arañas. En la Filofobia cualquier situación que se presienta que puede desencadenar en la consolidación de unos lazos afectivos propios del enamoramiento es rechazada totalmente de forma anticipada.

Esto último es perjudicial en dos sentidos. Por un lado, imposibilita el enamoramiento, un estado de activación emocional que tiene momentos asociados a una felicidad muy intensa. Las personas con Filofobia pueden sentir que rechazan el enamoramiento y, a la vez, desear que pudieran experimentarlo sin miedos para poder disfrutar sus cosas buenas. Por el otro lado, este miedo predispone a las personas a aislarse socialmente, algo que puede conducir a la aparición de un sentimiento de soledad y tristeza y que, además, está correlacionado con la adopción de hábitos de vida poco saludables y una menor esperanza de vida.

Así pues, la Filofobia puede llegar a convertirse en un problema incapacitante para la persona que lo sufre, siempre que su intensidad sea muy elevada. Saber detectar este problema y decidirse por abordarlo a través de la psicoterapia es el primer paso para mitigar sus síntomas y volver a abrazar una forma de vida capaz de generar felicidad.

Probablemente resulte conocido el hecho de que la emisión en los medios de determinados tipos de información facilitada que aparezca un efecto llamada, incrementando la probabilidad de la emisión de una conducta. Ello es visible por ejemplo en situaciones como la violencia, algunos crímenes o el suicidio.

Sin embargo también ocurre el fenómeno contrario: la emisión de modelos de conducta y perspectivas de vida prosociales, positivas o esperanzadoras (siempre y cuando se perciban como realistas y hagan reflexionar) suelen generar también cierto nivel de imitación que puede tener un efecto preventivo de determinadas conductas.

Esto último es lo que ocurre en el caso del llamado efecto Papageno, del que vamos a hablar a lo largo de este artículo.

Se denomina efecto Papageno al fenómeno mediante el cual la exposición a modelos de conducta y a ejemplos de personas que inicialmente han pretendido quitarse la vida pero que finalmente han renunciado a dicha idea y superado las crisis, la angustia o las dificultades que se los provocaron genere en el espectador un efecto preventivo del suicidio.

Ello se produce también cuando aunque no se haya manifestado una intención suicida, se percibe que una persona que ha sufrido grandes dificultades vitales o eventos traumáticos parecidos al propio han conseguido salir adelante y afrontar la situación con éxito y de manera positiva.

Se trata de hallar un referente, un modelo que enseñe que pese a las dificultades siempre pueden hallarse alternativas, algo mucho más profundo y entendible cuando se percibe que quien lo dice realmente ha pasado por una situación semejante a la propia y ha conseguido superarla, a veces incluso pudiendo ayudar al espectador a generar sus propias estrategias de superación o a intentar replicar la mostrada en los medios.

Si bien este fenómeno aparece ante la observación de ejemplos de situaciones semejantes, puede potenciar el efecto el hecho de que la persona que lo narre sea creíble e inspire confianza, siendo de utilidad la exposición de casos de personas que sean referentes y con quien el sujeto sienta algún tipo de identificación. En este sentido puede ser de utilidad la exposición de personajes reconocidos y queridos, ídolos e iconos para la persona en cuestión.

Ahora bien, hay que tener en cuenta que también es posible que si quién cuenta su historia es una celebridad también es posible que aparezca el pensamiento de que existen diferencias entre dicha persona y el sujeto espectador (por ejemplo la capacidad económica), pudiendo en este sentido ser más productivo la emisión de casos con los que el sujeto pueda tener una mayor identificación.

El importante papel de los medios

El hecho de que los medios de comunicación tienen un gran poder es algo que resulta ampliamente conocido, siendo esto algo que a lo largo de la historia ha sido utilizado a menudo tanto para ayudar a la sociedad (siendo una ventana abierta al mundo que nos rodea y ayudando a propagar valores una visión flexible de la realidad y prosociales) como para obtener algún tipo de beneficio o incluso para manipular a la población.

Y no es sólo el hecho de mostrar información, sino el cómo se hace o incluso el tipo de información que se emite, lo que puede influir tanto de forma directa como indirecta sobre nuestra forma de pensar.

En el caso del efecto Papageno, resulta imprescindible tener en cuenta que con tal de despertarlo no bastará con mostrar únicamente el hecho de que una persona no se ha suicidado, sino que lo que verdaderamente protege y previene el suicidio es el hecho de mostrar el cómo ha podido superar sus dificultades el sujeto. Resulta fundamental centrarse en la existencia de alternativas.

El caso inverso: el efecto Werther

Si bien los medios tienen una poderosa influencia a la hora de prevenir el suicidio, se debe tener una gran precaución con el tipo de casos que se emiten y cómo se emiten.

Y es que como comentábamos al principio del artículo también se ha observado que la emisión de casos de suicidio consumado (especialmente en el caso de personas altamente queridas por la sociedad), pueden generar una facilitación del suicidio en algunas personas. Se trata del efecto Werther.

Siempre se ha vigilar no presentar el suicidio como algo positivo o como un medio ni emplear sensacionalismos, y en caso de emitir casos de suicidios consumados limitar los detalles (evitar lo escabroso, no mostrar imágenes…), no culpabilizar y no emplear una postura moralista.

La personalidad egocéntrica y el conjunto de conductas egocéntricas suelen estar vinculadas a ciertos patrones comportamentales, como la ambición, la arrogancia o el exhibicionismo.

Ser capaz de reconocer los rasgos de personalidad y las manifestaciones conductuales de la personalidad egocéntrica te dotará de recursos para identificar a este tipo de personas.

Habitualmente, las personas egocéntricas emplean esta característica como una barrera psicológica que les impide actuar teniendo en cuenta las consecuencias de sus acciones en los demás. Frecuentemente, el origen de este rasgo puede encontrarse en su experiencia familiar, generalmente en un entorno integrado por padres de poca afectividad, que proyectan en el niño sus deseos de grandeza y omnipotencia.

Pero, ¿cómo es exactamente la personalidad egocéntrica? Los siguientes 15 rasgos son característicos de las personas egocéntricas.

Autoimagen distorsionada

1. Falsa autoconfianza

A pesar de que la imagen externa del egocéntrico puede aparentar una gran confianza en sí mismo, la realidad es otra. Las personas egocéntricas suelen ser, en realidad, inseguras. Según el psicólogo alemán Erich Fromm, esto se debe a un mecanismo de defensa (1991). Proyectan una autoconfianza artificiosa y parecen convencidos de todo lo que dicen, es por ello que pueden resultar persuasivos y ser capaces de actuar como si tuvieran una gran autoestima.

2. Exceso de autoestima

Se observa que se valoran excesivamente a sí mismos. No obstante, el investigador D.M. Svarkic sostiene que esta actitud puede indicar justo lo contrario: una autoestima frágil que intentan compensar mediante esfuerzos para ser respetados, reconocidos y admirados por las demás personas.

3. Los sentimientos de grandeza

La persona egocéntrica cree ser poseedora de grandes talentos y habilidades especiales, y piensa que sus problemas y necesidades solo pueden ser atendidos por personas con gran capacidad y prestigio. El entorno de la persona egocéntrica suele emplear algunas expresiones para referirse a esta actitud, como por ejemplo “se cree un/a divo/a”.

4. Ambición y expectativas desmedidas

A consecuencia de sus sentimientos de grandeza, las personas egocéntricas pueden estar focalizadas constantemente en sus fantasías de poder, éxito, amorsexo, etcétera. No es raro que piensen que en cualquier momento su vida profesional eclosionará y se convertirán en millonarios.

5. Distorsión de la realidad

El egocéntrico solo acepta la realidad que encaja con sus ensueños de grandiosidad. Tiende a no dar crédito o simplemente rechaza aquellos aspectos de su vida que ponen en tela de juicio su prestigio y su imagen de persona perfecta y admirable.

Poca empatía

6. No es capaz de reconocer los sentimientos de los demás

La pobre manifestación de sentimientos y gestos afectivos hacia las personas de su entorno (mostrarse sensible le haría sentirse inferior) contrasta con la necesidad del egocéntrico de ser admirado, halagado y respetado. Se muestra poco sensible ante los demás.

7. Dificultad para valorar las características personales de las persona de su entorno

Hipersensibilidad a la evaluación de los demás

8. Reacciona de forma excesiva ante las críticas que recibe

Aunque pueda no expresarlo de forma directa, el individuo con personalidad egocéntrica es muy proclive a sentirse ofendido ante cualquier crítica (Kohut, 1972). Considera que los demás no tienen suficiente nivel o autoridad para juzgarle, y que probablemente las críticas se deban a la envidia que despierta. Suelen mostrarse excesivamente susceptibles.

9. Se compara con los demás y siente envidia

Le preocupa sentirse valorado como mejor que los demás. De forma indirecta, la persona egocéntrica expresa sentimientos de envidia, ya que no es capaz de aceptar el éxito ajeno. Tampoco son capaces de aceptar la ayuda de otra persona. Este último punto es paradójico, puesto que a pesar de que necesitan recibir elogios y respeto por parte de los demás, se muestran incapaces de aceptar ninguna clase de ayuda.

Dificultades en las relaciones interpersonales

10. Exhibicionismo

La personalidad egocéntrica también se manifiesta en ciertas actitudes como la motivación por el placer de sentirse halagado y admirado. Esto suele observarse en el deseo excesivo de esperar ser recompensado con halagos por los demás, y también una necesidad permanente de acaparar la atención. Por este motivo suelen mostrar mucha tendencia a ocupar cargos de repercusión pública, a partir de las cuales puedan ser objeto de atención y admiración (Akhtar y Thompson, 1982).

11. Sentimiento de tener derecho sobre otras personas

Esto implica que la persona egocéntrica se cree con derecho a recibir un trato preferente y ciertos privilegios respecto a los demás. Esto se manifiesta en las muestras de orgullo, vanidad y en los momentos en que se exige que se le otorguen ciertos privilegios y prebendas.

12. Maquiavelismo

El Maquiavelismo se define como la tendencia a utilizar a las demás personas en beneficio propio. Este comportamiento refuerza en la persona egocéntrica fuertes sentimientos de envidia, y solo se interesa por las demás personas en la medida en que puede emplearlas para obtener algo a cambio.

13. El control sobre los otros (manipulación)

La personalidad egocéntrica precisa de una alta cuota de poder para poder compensar el sentimiento de inseguridad de fondo. El individuo egocéntrico trata de forzar a otras personas a que les ofrezcan su admiración incondicional a través del control sobre sus ideas, acciones o comportamientos; a través de la manipulación o el chantaje emocional.

14. Distorsión en la expresión verbal

Es habitual referir esta característica como “egocentrismo del lenguaje”. El objetivo fundamental del lenguaje basado en el yo es tratar de impresionar e incrementar su propia autoestima. La función comunicativa del lenguaje pasa a un segundo plano. El estilo comunicativo se caracteriza por una focalización constante en uno mismo, y por ser incapaz de escuchar al interlocutor.

15. Solitario y pesimista

La persona egocéntrica, por último, se caracteriza por sufrir sensaciones de vacío existencial y tristeza. La soledad es uno de los peajes de la personalidad egocéntrica, puesto que poco a poco van siendo rechazados por las personas próximas (amigos, familiares, compañeros).

La diferencia principal entre vidas promedio y vidas excelentes no es la ausencia de miedo. El miedo es un escalón natural. Tampoco es la confianza; el sentir seguridad en uno mismo es algo que se hace andando. Ni siquiera es el nivel de habilidad y de desempeño que tengamos en un momento dado.Nuestro cerebro es especialista en encontrar excusas para no cambiar

¿Estás comprometido ( a )  con lo que deseas de verdad?

Es un sesgo de pensamiento muy común el de que tenemos que sentirnos bien o ser suficientemente buenos para efectivamente hacer algo. Nos sucede cuando estamos buscando un trabajo que nos satisfaga más, cuando queremos apuntarnos a clases de tenis o queremos comunicar lo que sentimos a quien nos gusta.

Sentimos que nos falta algo y aquí entra la hoy día famosa palabra procastinar… que no es otra cosa que dejar para mañana lo que podríamos estar haciendo hoy.

En ocasiones esperamos la fórmula mágica que nos haga salir de esta encrucijada, como si la hubiera. A veces dejando pasar el tiempo, leyendo libros (únicamente) o yendo a la consulta del psicólogo. En este punto aprovecho para remarcar que si algo no hacemos los psicólogos es el hacer que la gente cambie per se… somos el turbo, el 3 en 1, los facilitadores… ¡pero no el mago Merlín!

Sólo la experiencia te hará ser mejor en todos los ejemplos anteriores. Únicamente con la experiencia te acabarás sintiendo más seguro o segura.

Y solamente haciendo, actuando, moviendo ficha acabarás teniendo experiencia. La palabra clave es la disciplina, el compromiso con uno mismo.

¿Hacemos de verdad… o pensamos que hacemos?

Aquí hay una salvedad importante. Se trata de hacer, no de simular que hacemos, aunque esto parezca un sinsentido. Te pongo varios ejemplos para que quede más claro. Ver partidos de tenis por la tele no nos hará jugar al tenis (aunque pueda ayudar a algunas cosas). Mandar un whatsapp a la persona que nos gusta diciendo “Hola, ¿cómo estás?” no es manifestarle lo que sentimos (aunque sea un signo de educación y de que pensamos en ella).

Por supuesto en este camino habrá idas y venidas. Pero piensa en ello como si fuera una tela de araña; para llegar al centro hay giros a la derecha, a la izquierda, adelante y atrás, no es un camino en línea recta.

Así, todo lo que puedas pensar de tu vida, de tu proceso, de tus circunstancias seguramente sea cierto. Esto no es lo más importante. Lo más importante es dónde quieres llegar… y dar el paso siguiente. Hacerlo, de todos modos, sin excusas.

¿Quieres realmente aprender a jugar a tenis (o a tocar el saxo, o a viajar a Canadá etc.) o sólo lo dices? ¿Cuál es el paso siguiente que puedes dar ya? Sigue motivándote sobre este tema con el maestro Facundo Cabral:  Este es un nuevo día.

Te invito a que veas este interesante vídeo: una charla TED de Yesid Barrera, en la cual explica cómo hacer para cambiar un hábito. ¡Ya no hay excusas válidas!

El reto de todo ser humano, es encontrar realmente lo que nos produce ese sentimiento de felicidad, satisfacción al saber que estamos haciendo lo correcto y lo que nos gusta. Una tarea que sin duda crea conflictos en el interior de muchos.

Todo es posible, siempre y cuando sepas cómo comenzar a enfocarte en las cosas buenas de la vida. Ser positivo y ser feliz  van juntos de la mano para así llegar al resultado final que te hará vivir una vida plena y sin remordimientos.

No es un camino sencillo, pero todo depende de la motivación personal que tengas para poder emprender tu aventura por la ruta hacia tu felicidad. Muchas veces llegamos a pensar que esta sólo ocurre y a veces no, como si fuera suerte más que otra cosa. Todo depende de ti para poder llegar a ser feliz, sólo debes comenzar a cambiar ciertos aspectos de tu vida y ser una persona con más actitud y determinada.

  1. Sé tú mismo

Las personas nos desgastamos al intentar ser alguien que no somos, sólo con el propósito de dar una mejor impresión a la sociedad o querer “encajar” en ella. Durante el proceso, es lógico que olvidemos lo que nos hace felices y lo que nos define como ser humano.

Todos somos diferentes, nadie es igual y si me lo preguntas, ninguno nos parecemos. Considero que el ser humano es un espécimen único independientemente de que en el mundo haya billones e incluso más de ella. Entonces, ¿por qué debes sentir vergüenza de quién eres o querer siquiera cambiar la hermosa persona que representas para la humanidad? Sé cómo quieras ser, disfruta como sólo tú sabes hacerlo y principalmente, vive a tu manera.

  1. Haz lo que te gusta

Aunque siempre habrá actividades que debemos realizar por obligación, hay otras que simplemente son nuestras distracciones y forma de tener diversión. Reír, es símbolo de felicidad.

¿Qué esperas para hacer lo que te gusta? Nunca dejes que personas que simplemente van a estar siempre para juzgar lo que decides hacer con tu vida, te detengan. A fin de cuentas, cuando seas una persona mayor tendrás historias que contar, no sentirás arrepentimientos por nunca haber hecho algo que soñabas, en cambio, si te detienes y te dejas llevar por lo que otros dirán, no necesitarás llegar a una edad avanzada para saber que dejaste de hacer cosas que te harían feliz.

  1. Sé positivo y rodéate de personas iguales a ti

Como mencionamos unos párrafos más arriba, ser positivo tiene un papel fundamental en el proceso de ser feliz, ¿o crees que ver todo de forma negativa y siempre pensar que todo va a salir mal es una forma de lograr la felicidad?

Siempre piensa en que lo que sea que hagas o quieras hacer, todo eso saldrá bien incluso si las supuestas “posibilidades” que tienes de que salgan mal son más altas de las que salga bien. Mantener una mente positiva te ayuda a liberar estrés y en dejar de tener esos pensamientos que sólo te alejan de la felicidad y afectan tu bienestar y salud mental.

A su vez, es importante que te rodees de gente positiva como tú, no necesitas a alguien que te repita por qué las cosas pueden salir mal, sólo a personas que mantengan una mente abierta y positiva cuando se trata sobre la vida.

  1. Prioriza tus sueños y metas

No dejes que las actividades u obligaciones diarias que tienes te detengan de poder lograr tus sueños. Si tienes una meta o sueño, es porque hacer eso traerá felicidad a tu vida.

Muchas veces dejamos de lado lo que realmente nos importa por la comodidad de una rutina, pero ¿realmente vale la pena llevar una vida sin emociones y que diariamente se repita el mismo proceso? No, no lo vale.

Es cierto que la rutina forma parte de prácticamente, casi toda la población mundial, pero la parte relevante es cómo harás para abandonar esa rutina en ocasiones y poner otro trozo de felicidad en tu vida.

Como dijimos, haz lo que te gusta, y para ello debes priorizar siempre tus sueños y metas sobre lo demás que consideras “fundamental” pero que en realidad es más trivial de lo que piensas.

 Como puedo ser Feliz ?

  1. Vive el ahora

No te estanques en pensar lo que pasó o puede pasar, ¿qué mejor momento para vivir el presente que el ahora?

Los recuerdos del pasado usualmente nos persiguen y nos hacen recordar en su mayoría, momentos negativos o tristes como por ejemplo, la muerte de una familiar. Con esto, no quiero decir que no debamos guardar siempre un pequeño luto con el paso del tiempo, incluso al recordar los momentos felices con esa persona, nos produce tanta tristeza como felicidad. Lo importante, es que recuerdes que hay un hoy y un mañana, y de que esa persona vivió su vida, y ahora te toca a ti.

Dejar que las posibilidades y los sucesos opaquen nuestra felicidad del ahora es un error que cometemos muchas veces al pensar que está mal sentirse feliz después de un infortunio. Todos merecemos reír, y pasar por una desgracia forma parte del hecho de volver a levantarnos más fuertes y demostrarle a la vida y a nosotros mismos, que podemos superar los obstáculos para así lograr conseguir la felicidad.

  1. Haz ejercicio

El ejercicio, es uno de los métodos más saludables y sanos para poder liberar tensiones y dejar de agobiarnos con pensamientos innecesarios o que no deberían ser lo único que tenemos presente.

Puede sonar un poco irónico, pero si te sientes cansado, el hacer ejercicio te ayudará a tener más energía. Todo depende mucho de la actividad que le das a tu cuerpo, la motivación personal y el bienestar que te brinda esta actividad física.

Otro punto a tratar en este aspecto, es lo acomplejados que usualmente nos sentimos respecto a nuestra apariencia física. Las personas gastamos tanto tiempo y neuronas pensando en el rollito demás que está a un costado y olvidamos, que no todo trata sobre el físico.

Sin embargo, la apariencia física así como puede empeorar tu estado emocional, a su vez puede mejorarlo. Siendo así, ¿quieres que te dé otro motivo para comenzar a ejercitarte? La mejor forma de mejorar esos “defectos” que ves en ti mismo, es el ejercicio, así que no, no creo que necesites otra razón para comenzar a hacerlo y sentirse más feliz con tu cuerpo.

  1. Ayuda a otros

“…cediendo algunas horas de nuestro día a otras personas,  genera la sensación, al final de la jornada, de que el tiempo fue mucho más abundante, inclusive mucho más que si hiciéramos algo para nosotros mismos durante nuestro tiempo libre”, dicho por el investigador de cómo ser feliz, Cassie Mogilner.

Está bien siempre mantenernos a nosotros como un primer plano, pero no debemos olvidar la dificultad o necesidad que otras personas están pasando y hecho de que de alguna manera, ya sea mínima, podemos ayudar.

Para mí no hay mayor satisfacción que ayudar a otros que, independientemente de que hayan caído en esa situación porque lo “merecen” o porque simplemente, la vida ha sido más dura con ellos. En mi opinión, todos merecemos ser felices y poder ayudar para que otros lo logren, forma parte de mi felicidad.

Una gran parte de los momentos de nuestras vidas se han caracterizado por la necesidad de estar rodeados de otras personas, lo cual es normal. Sin embargo, esto se empieza a convertir en un problema cuando ya perdemos el gusto por estar solos.

Este miedo puede llegar a límites extremos, incluso hasta generar autofobia, o miedo a la soledad. Tras este miedo en realidad se esconde el temor al abandono. Lo peor, es que esto nos impide pensar de manera positiva cuando más necesitemos de nosotros mismos para superar dificultades.

Desde pequeños nos han programado para estar cerca de nuestros padres y recibir sus cuidados. De igual modo, también fuimos acostumbrados a estar cerca de los compañeros de clases u otras amistades, y así fuimos creciendo, sin aprender que estar solos puede ser un verdadero instante de plenitud y felicidad.

Es extremadamente necesario controlar este miedo a la soledad antes que empiece a convertirse en un problema psicológico. Debemos reconocer que hemos venido solos al mundo, hemos conocido personas –algunas de las cuales se han convertido en especiales para nosotros-, pero aun cuando tengamos personas alrededor es un deber aprender a confiar en nuestras capacidades.

En realidad, nunca estamos solos, ni siquiera cuando no hay otras personas en nuestro entorno, porque la mejor compañía somos nosotros mismos, sólo que en algunos casos algunas personas sienten miedo a la soledad porque temen escuchar sus propios pensamientos.

Lo mejor es que existen consejos que todos podemos poner en práctica para aprender a valernos por nosotros mismos sin sentir temor cuando no hay personas cercanas.

Consejos para perder el miedo a la soledad

1-Mira tu miedo desde la racionalidad: deja a un lado la emocionalidad, intenta descifrar lo que se esconde tras tu miedo a la soledad. Si bien en la mayoría de las personas se trata de un miedo al abandono, no en todos los casos debe ser así necesariamente. Por ello, trata de indagar qué es lo que realmente te asusta. Para lograrlo, párate frente al espejo y pregúntate qué crees que podría pasar si te encuentras un momento a solas. Si es necesario, apunta en una hoja cómo ha sido tu experiencia de ese encuentro con tu propio Yo desde el otro lado del espejo, y léelo un par de veces hasta encontrar lo que realmente temes.

2-Lleva el miedo hasta el límite: piensa qué podría ocurrir si te encuentras sin nadie cerca de ti. A partir de esta pregunta podrás percatarte que en realidad no hay nada de lo cual asustarse, sino que todo está en nuestra mente. El temor es una sensación que muchas veces no se sustenta en nada, sino en creencias propias que no tienen cabida en la realidad. Si observas detenidamente, también podrás notar que todo lo que imaginas es pequeño y no hay motivos justificados para vivir en sufrimiento desde ese temor autoimpuesto.

3-Acércate al encuentro contigo mismo: para superar el miedo a la soledad debes empezar a buscar momentos en los cuales puedas encontrarte contigo, sin que estén otras personas cerca. Puedes ir a un parque, sentarte a disfrutar el viento, ver las hojas caer y observar a otras personas que pasean en el mismo sitio, pero con las cuales no tienes ningún vínculo y poder verlas desde tu posición, con lejanía, y sin necesitarlas, como por ejemplo haciendo mindfulness.

4-Apaga todos los equipos: como el radio, el teléfono, la tabla, la televisión, incluso puedes desconectar el Internet para evitar recibir mensajes de otras personas. Intenta disfrutar ese momento totalmente a solas. Puedes leer un libro, hacer una manualidad, regar plantas o cualquier otra actividad que no requiera la presencia de otras personas. Tan pronto comiences esta rutina podrás observar que poco a poco las irás disfrutando en soledad.

5-Crea lazos fuertes: con otras personas. Esto quiere decir que, quienes sienten miedo a la soledad, tienden a relacionarse con personas que ni siquiera son de su total agrado, sino que las frecuentan sólo por la compañía, así esta no sea provechosa. Quienes realmente cuentan son aquellas amistades que, aunque no siempre tengan tiempo para estar cerca, sabes que estarán cuando se presenten situaciones de emergencia. Y no descartes las aplicaciones para ligar, pueden darte muchas alegrías.

6-Desarrolla confianza en tus potencialidades: date cuenta que tú puedes salir de muchas situaciones sin necesidad de otras personas, que puedes estar solo y sobrevivir gracias a todas las capacidades que posees. Debes creer esto fervientemente y verás cómo aumenta tu confianza de manera paulatina. Todo empieza por darte un voto de confianza.

 El miedo a la soledad y algunas claves para superarlo

7-Modifica el todo lo que has aprendido: sobre el concepto de la soledad. Es momento de transformar ese concepto y darle otro sentido. Debes verlo como un momento maravilloso de reconciliación con uno mismo y que todos tenemos, pero no todos sabemos apreciarlo. En este encuentro a solas contigo también podrás conocerte mucho más, descubrir cómo puedes crecer, escuchar tu voz interior que te indica el mejor camino para ser feliz, en lugar de escuchar ruidos externos de otras personas que no te conocen lo suficiente.

8-Traza nuevos logros por alcanzar en tu vida: objetivos que te harían sentir feliz, pero que por estar cerca de muchas personas –sobre todo si estas son superficiales- no has podido lograr hasta ahora.

9-Asume la responsabilidad: de tu destino y olvida el victimismo. Sólo siendo responsables por nuestros actos estaremos en capacidad de lograr nuestros propósitos comprendiendo que su realización depende exclusivamente de nosotros. En ese momento abriremos los ojos, será como un despertar, nos percataremos que los demás sólo juegan un papel secundario y que muchas veces se convierten en tropiezos para llegar hasta el lugar que queremos. A partir de ese momento, estaremos más seguros sobre el poder de nuestras acciones, y necesitaremos cada vez menos estar obligatoriamente rodeados de personas.

10-Suelta la dependencia: la mayoría de las veces el miedo a la soledad esconde en realidad un tipo de dependencia hacia otra u otras personas. Esta dependencia quedará disuelta a medida que puedas ir disfrutando de tus momentos a solas.

Si sientes que lo has intentado todo, pero aún no puedes superar tu miedo a la soledad, entonces es mejor contactar con un especialista que te ayude a deshacerte de la dependencia y a perder el miedo a estar en soledad. Muchas veces esto se puede lograr con una serie de terapias, y sin necesidad de fármacos.

La idea de aplicar estos consejos es que puedas disfrutar esos momentos de calma que sólo podrías tener contigo mismo y sin nadie más. Asimismo, disfrutar la soledad te permitirá ver que esta es necesaria para poder reflexionar, e incluso tomar decisiones acertadas sin tener tantas voces cerca dándonos miles de opiniones que terminan por confundirnos.

Disfrutar la soledad no es lo mismo que aislarse de todas las personas y el entorno. Esto significa el poder ser lo suficientemente independientes para ir a tomar un café, ver una película, ir a l parte, entre otros, sin que tengamos que necesitar a los demás, incluso cuando estos no puedan, ya que nuestra vida quedaría paralizada.

En la medida que aprendamos a estar bien con nosotros mismos, la calidad de nuestras relaciones con amigos y familiares también mejorará, ya que no veremos a los demás como si necesitásemos de ellos, no forjaremos nuestros vínculos desde la dependencia, sino desde la libertad y el amor verdadero.

El abandono en la infancia deja secuelas imborrables

La falta de cuidados y cariño es una expresión del abandono en la infancia, por lo tanto, es considerado por muchos expertos como el origen de los problemas que se pueden presentar en los niños y posteriormente en la edad adulta. De hecho, se ha demostrado en estudios aplicados en animales que los cachorros abandonados tienen mayores problemas para socializar y adaptarse nuevamente a una manada. Son muchos los aspectos de interés que giran en torno a este tema. A continuación, podrás conocer un poco más sobre ello ¡Sigue leyendo!

Diversos estudios realizados en el Reino Unido han comparado la evolución de los niños adoptados en relación a los que nunca han sufrido ningún tipo de abandono en la infancia. Por lo general, la mayoría de los niños en proceso de adopción han experimentado abandono y una pésima calidad de vida antes de formar parte de una nueva familia.

Los niños que habían estado más de 6 meses en un orfanato, donde el abandono en la infancia está a la orden del día, presentaban un mayor índice de autismo. Además de un retraso psicomotor en edades que van desde los 6 a 15 años, este retraso tendía a desaparecer en el adulto joven. Sin embargo, se presentaban otros problemas emocionales de mayor gravedad.

Es importante destacar que, algunos niños víctimas del abandono en la infancia presentaban una buena evolución, a pesar de las circunstancias adversas que tuvieron que experimentar; lo que significa un grado de resiliencia presente en la actitud de los niños. Por lo tanto, existe una fuerte asociación entre la falta de cuidados y los efectos perjudiciales que se manifestaron a largo plazo. Los cuales, no siempre terminan de mejorar a pesar de recibir posteriormente años de buena nutrición y cuidados adecuados.

¿Qué secuelas puede dejar el abandono en la infancia en la psique de la persona?

Los problemas que se viven en la niñez dejan heridas emocionales bastante acentuadas, no solo radican en el abandono en la infancia, sino también en otros elementos que vaticinan en cómo será la calidad de vida del niño una vez sea adulto. Así que, ya sabiendo cómo afecta el abandono es momento de estudiar otros factores que influyen en el comportamiento del niño en un futuro.

Miedo al abandono:

La soledad sin lugar a duda, es el peor enemigo para aquellas personas que sufrieron abandono en la infancia.  Habrá una constante vigilancia hacia esta carencia, lo que a su vez, provocará que el niño convertido en adulto tienda a abandonar a sus parejas y proyectos de forma bastante temprana. Esto, gracias al temor de ser abandonados primero y el trauma al abandono que se genera.

 

La herida provocada por el abandono en la infancia no es fácil de curar. Por lo que, la persona tiene que ser consciente de que sus heridas tardaran en cicatrizar. El temor a la soledad puede llegar a ser muy fuerte, lo cual provocará conflictos internos que deben superarse.

  1. Miedo al rechazo:

El abandono en la infancia acarrea una serie de consecuencias negativas en la psique del niño. El rechazo es una de las heridas emocionales más profundas que resultan, puesto que, termina implicando el rechazo de su “yo” interior; haciendo referencia a las vivencias, pensamientos y sentimientos de la persona.

La persona que padece el miedo al rechazo, no solo ha sufrido abandono en la infancia, también por lo general, se ha privado de todo. Muchas veces, estas personas no se sienten merecedoras de afecto ni de comprensión, por lo que se termina aislando en un vacío interior. La manera de lidiar con esto, amerita consciencia plena de la situación; reconociendo que las situaciones vividas en el pasado no pueden determinar la vida futura

  1. Humillación:

El sentirse humillado puede ser una consecuencia del abandono en la infancia. Se trata de una herida que se genera cuando la persona siente que hay una crítica y desaprobación hacía su persona. Puede ser causal de muchos problemas cuando el niño lo experimenta. Decir que es torpe, malo o culpable por su abandono es un error. Esto, va degradando poco a poco su autoestima.

 

Aquellos que han sufrido abandono en la infancia son propensos a sentirse humillados. Lo cual, generará una personalidad dependiente. De igual forma,  adoptar una postura de tirano es muy común.  Puesto que, será una manera de sentirse protegidos y  recurrirá a humillar o agredir a otros.

  1. Miedo a confiar:

Una persona que ha experimentado abandono en la infancia, se siente traicionada. Por lo general, es un sentimiento que va dirigido a sus padres  o guardianes legales. Normalmente, por no cumplir alguna promesa. Esto, puede provocar una fuerte desconfianza que poco a poco se transformará en inseguridad y recelo. Además de otros sentimientos negativos. Ya que, la persona no se sentirá merecedora de lo prometido y no creerá en nadie.

El abandono en la infancia fundamentado en la traición,  construye a personas controladoras que desean tener todo bajo control. Estas personas se sentirán justificadas por poseer actitudes negativas. Para superar este sentimiento se debe trabajar  la paciencia, la tolerancia y el saber vivir. Aprender a estar solo y aceptarlo como algo natural es fundamental. Recordemos que, el abandono es una de las 5 heridas emocionales de la infancia que persisten cuando somos adultos

 

  1. El rol de víctima:

Un niño que experimenta abandono en la infancia puede desarrollar el rol de víctima en su personalidad. Al exponerse a cualquier situación injusta se sentirá aludido como individuo. Lo cual, determina un carácter frío y autoritario. Los sentimientos de ineficacia y de inutilidad, surgirán tanto en la niñez como en la edad adulta.

Un niño con abandono en la infancia puede convertirse en un adulto que tendrá como principio en su personalidad a la rigidez. Puede llegar a ser perfeccionista y controlador. Además de presentar inseguridad a la hora de tomar decisiones. Lo importante en estos casos es empezar a trabajar la desconfianza y permitirse apoyarse y confiar en los demás.

Las relaciones de pareja pueden aportar seguridad, compañía, deseo, favorecen la organización de objetivos compartidos, y por tanto genera también ilusiones, a veces dependencia, hace que existan planes para crear una familia, para convivir, y cuando se rompen con cierta brusquedad generan un fuerte impacto para ambas partes. No siempre cuando se llega a la ruptura es de forma conflictiva e inesperada, pero cuando esto ocurre los efectos emocionales tienden a magnificarse.

Cuando se materializa una ruptura de pareja puede plantearse de mutuo acuerdo o por deseo de sólo uno de los dos. En este caso se establecen dos posiciones muy marcadas, la del dejador y la del dejado. El que rompe suele asumir el papel del malo, de injusto y recibe frecuentemente el enfado del otro.

El abandonado por su lado se queda con la sensación de impotencia, de frustración, de engaño, de no entender muy bien por qué ha ocurrido. Muchas veces ambos viven, con síntomas de malestar intenso, sus diferentes papeles pero en esta ocasión vamos a centrarnos en los efectos sobre el abandonado.

El dejado: impotencia, frustración y engaño.

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La dificultad principal para el que ha sido dejado es la de asumir que no hay vuelta atrás. Normalmente la mayor parte del tiempo lo dedicará a buscar alternativas para volver, para encontrar dudas razonables en el otro como para que haya opciones para la reconciliación, y “ver como recuperar a mi pareja”. En esta fase inicial de la ruptura de pareja, las dudas reales del dejador, el miedo a dañar al otro y el miedo a image31 300x174 En la ruptura con tu pareja eres tu  el dejado  ?   www.psicoterapiamp.comun futuro sin el otro, son claves para valorar los efectos emocionales sobre el dejado. Si realmente la ruptura se materializa, cuanto antes se asuma antes se podrán generar medios en el abandonado para continuar con su vida, distanciarse emocionalmente, y por tanto, muy frecuentemente enfadarse con el otro y centrar su esfuerzo en crear nuevas rutinas y nuevas expectativas futuras. Si el dejador teme o duda sobre la decisión que toma, esto alargará mucho el proceso de ruptura.

En una ruptura de pareja el dejado puede vivir las siguientes etapas:

  • Búsqueda de certezas en relación a si hay vuelta atrás o no.
  • Búsqueda de causas, razones que le llevaron al otro a la decisión. En este caso el dejado puede comenzar a indagar obsesivamente en facturas de teléfono, preguntar a amigos del otro sobre hechos, fechas, etc. Si encuentra información que le dé certezas sobre la razón escondida de la ruptura, se calmará, pero de no ser así puede cronificar o cuanto menos prologar enormemente el proceso.
  • Alternancia amor/odio según momentos.
  • Aceptación de que es posible no volver, pero con la opción de que haya alguna alternativa futura, intentando dejar puertas abiertas y que no se condene del todo la relación a un final definitivo. Aquí el deseo del dejado es el de que ojala el otro se lo piense rápido y se dé cuenta de que merece la pena volver, aparece el miedo a que si sigue pasando el tiempo será demasiado tarde para la reconciliación, quizás para entonces ya haya otra persona.
  • Si llegados a este punto hubiera un acercamiento, inicialmente se vería como aliviante y tranquilizador, pero normalmente al poco tiempo el bienestar se convierte en reproche e indignación. Empieza a verse lo ocurrido como dañino y aparece una sensación fuerte de venganza o de necesidad de ser resarcido. Frecuentemente hace que sea ahora el dejado el que pone frenos a que la relación avance y continúe.
  • Enfado y decepción, y finalmente: aceptación y superación

¿Es tan importante la causa de la ruptura de pareja?

Por tanto si usted está viviendo esta situación, tenga en cuenta estas posibles fases e intente tener especial cuidado con la búsqueda de certezas sobre la causa de la ruptura. Obsesionarse puede ser peligroso y si lo piensa bien probablemente la causa no es tan importante. Lo que importa es si su pareja quiere seguir estando con usted o no.

Todos tenemos inseguridades, es algo normal, pero también es usual que estas se vayan disipando con el tiempo. Si últimamente te has sentido más inseguro que nunca, entonces va a ser imposible que crees el negocio de tus sueños, o hasta que tengas relaciones personales duraderas.

Lo cierto es que en la vida es primordial que sepas quererte a ti mismo y confiar en tus habilidades. No es fácil dejar de ser inseguro, mucho menos si es algo que ha sucedido por largo tiempo, pero el intento vale la pena si te lleva a lograr más cosas en tu vida profesional y personal. Da un paso al vacío y verás que el riesgo vale la pena.

Estas son algunas formas en que puedes dejar de ser una persona insegura y empezar a quererte más a ti mismo:

  • Deja de buscar leer la mente de los otros: usualmente las personas inseguras tienden a sentirse aún más inseguros porque suelen pensar constantemente en lo que los demás opinan o dicen de ellos. Si estás pensando en que dice la mente del otro, nunca vas a confiar realmente en lo que tú estás haciendo y te enfocas en cambio en la perspectiva del otro. La seguridad personal viene de concentrarte en ti y en tu mente, no en la de los demás. Opta por tener una actitud más enfocada en ti y no en caerle bien a los otros o impresionarlos siempre, de esta forma poco a poco vencerás tus inseguridades.
  • No te compares: esto es muy difícil de dejar de lado, pues todos solemos compararnos en algún momento u otro. Toma el reto de dejar las comparaciones atrás por un rato y verás que te sentirás mucho mejor contigo mismo. En el momento en que sabes que vas a hacer una comparación mental, cambia el pensamiento por algo bueno, como un logro personal reciente, o un evento que te haga feliz. Si nos comparamos encontraremos cosas mal con nuestras vidas siempre, pero la verdad es que todos van a un ritmo diferente y sus metas y resultados también lo son.

 Eres Inseguro ?.....Aprende a quererte a ti mismo !

La perfección no existe: las personas inseguras tienden a ser perfeccionistas también, pero la realidad es que la perfección no existe y es importante recodarlo en todas las situaciones. La próxima vez que te sientas inseguro porque no has logrado la perfección en una actividad, o una relación, o una tarea del trabajo, recuérdate a ti mismo que la perfección no es real y que lo más relevante es dar lo mejor de uno mismo.

  • Resuelve conflictos, no los crees: aquellos que sufren de inseguridad constante suelen ver un problema en todo, sea un lugar, una actividad, o una persona. Si todo es conflicto entonces nunca estarás satisfecho contigo mismo y mucho menos con tus logros o relaciones. En lugar de buscar lo que va mal en todo, busca una solución a tus conflictos personales y encuentra el por qué detrás de tu visión negativa. Ten en cuenta que parte de tener confianza en ti mismo es el poder dejar de lado un problema y resolverlo, pero también saber aceptar las debilidades propias y de los demás.
  • Repasa tus fortalezas constantemente: esta forma de reforzar tu autoestima y de sentirte mejor contigo mismo es muy importante para dejar a un lado tu inseguridad. Cuando te sientas inseguro o mal contigo mismo, repasa una lista mental—o física si la necesitas—de tus habilidades, fortalezas, y logros. Todos tenemos algo de lo que estamos orgullosos y no tiene nada de malo sentirnos bien por eso, así que date una oportunidad de ser feliz y sentirte en confianza para lograr más éxito.

Esta es solo una corta lista de las estrategias que puedes tomar en cuenta para dejar de ser una persona insegura y comenzar a quererte más a ti mismo. Recuerda siempre tener la mente abierta y confiar en que eres capaz de cualquier cosa que te propongas siempre y cuando pongas un poco de tu esfuerzo. Ha llegado la hora de conquistar tus sueños y metas sin la inseguridad de por medio.


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MIGUEL PLA PSICOTERAPUETA © DERECHOS RESERVADOS 2014