Afrontando sentimiento de culpa

La culpa, por lo regular, se origina en la infancia, particularmente en lo que los padres proyectan en el niño(a). Independientemente de lo anterior, es responsabilidad del adulto buscar ayuda y sanar dicho sentimiento.

El ser humano experimenta sensaciones y sentimientos de todo tipo a través de las situaciones que vive. Algunas sensaciones son agradables, las llamamos positivas. También algunas sensaciones son incómodas y llegan a provocar malestar en las personas, a estas sensaciones las llamamos negativas y la culpa es parte de estas últimas.

La culpa tiene sus raíces en la infancia temprana y acompaña al individuo a lo largo de su vida. Toda persona la ha experimentado en algún momento de su vida y puede llegar a ser destructiva. En los primeros años de vida el niño recibe, de parte de sus padres, frases que pretenden controlar su comportamiento como: “… lo que acabas de hacer está muy mal, deberás avergonzarte y ofrecer disculpas”.

Ante un sentimiento de culpa el individuo puede adoptar dos tipos de roles: hacerse la víctima y llevar a lo largo de su vida un sentimiento de culpa o bien liberarse de esos yugos, solucionar en la medida de lo posible las consecuencias de los errores y evitar estados crónicos de angustia y resentimiento que son poco saludables.

¿Qué es la culpa y cómo actúa en el individuo?

Es importante entender que la culpa es una emoción. Algunos autores la definen como un estado negativo donde se integra también la tristeza, el dolor, la amargura y la angustia. Son dinámicas internas incómodas que a la larga llevan a estados de indefensión.  En un estudio llevado a cabo se demostró que tras la depresión, la ansiedad y el trastorno obsesivo-compulsivo incluso en los trastornos de la alimentación, en la mayoría de las ocasiones se encuentra un sentimiento de culpa.

Esta emoción surge tras un comportamiento o situación del que el individuo se cree responsable, pudiendo tener raíces en las proyecciones que sus padres dirigieron hacia él en el pasado, esto impacta en el individuo de diversos modos:

  1. Una activación psicofisiológica del sentimiento de culpa que se manifiesta con dolores en el pecho, malestar estomacal, presión en la cabeza y molestias en el cuello y espalda.
  2. Se manifiestan influencias emocionales como irritabilidad, nerviosismo e incluso se llegan a identificar sentimientos parecidos a los de la tristeza.
  3. Los procesos mentales que se activan son: autoreproches, autoacusaciones y pensamientos destructivos de la autoestima y valor del individuo.

Acepta la culpa pero no la intensifiques.

Después de un evento que produce culpa, las acciones que el individuo emprende le hacen aumentar el sentimiento de culpa. Sin darse cuenta y con frecuencia, genera un malestar tan inútil como necesario. A nadie le gusta ser su propio verdugo, sin embargo acaba siéndolo. Estas acciones mentales son las que pueden alimentar en mayor medida los sentimientos de culpa.

Cómo son y cómo actúan los mecanismos que alimentan la culpa:

  • Pensamiento extremo polarizado. Todo es blanco o negro, en raras ocasiones puede ver que existen matices y una amplia gama de posibilidades y circunstancias. Pensar que las cosas sólo pueden ser buena o malas, nos reduce la visión y deja poco espacio para maniobrar. Es una forma de rigidez propia del perfeccionismo.
  • El afrontamiento no es dejar de sentir culpa, en erradicarla o evitarla. Que aparezca es algo inevitable y aparecerá frecuentemente en nuestras vidas, y por supuesto que dolerá. Debe dejarla sentir y a continuación considerar, reflexionar, ¿por qué ha aparecido?
  • Debe ser capaz de hablar con usted mismo sin reprocharse nada. Lo ideal es preguntarse ¿por qué se siente así? ¿qué situación es la que le está provocando culpa?¿puede asumir esa culpa sin hacerla más grande ni infravalorarse por ello?

La sensación de culpa es un sistema de alarma del que no debemos huir. Lo ideal es reflexionar acerca de lo que la ha provocado, y entender por qué nos sentimos de ese modo. Es como un aprendizaje para comprender dónde tenemos que poner el foco de atención en nuestras vidas para lidiar con las vulnerabilidades.

Nuestra responsabilidad es comprendernos sin caer en la propia desvalorización, ni autocastigarse o descalificarse pensando injustamente que somos malos o egoístas y no hay nada que hacer al respecto. Esto nos lleva a un ciclo en el que perdemos el tiempo y nos autodestruimos sin solucionar nada, ni emprender las acciones que llevan a la solución externa y la de nuestros conflicto interno. Debemos aprender a gestionar la culpa de una manera efectiva, constructiva y ante todo, sanadora.

¿Necesita ayuda para manejar el sentimiento de culpa? Haga una cita enviando un correo a la cuenta: direccion@psicoterapiamp.com o envíe un mensaje al número (811) 5165494.

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