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Si te estás haciendo esta pregunta “¿cómo saber si tengo depresión o ansiedad?” probablemente es porque sientes que algo no anda bien en tu vida y que no puedes alcanzar ese bienestar emocional que tanto deseas. Es importante mantenernos informados acerca de este tipo de padecimientos ya que al conocerlos con mayor profundidad podemos darnos cuenta si realmente es lo que nos está ocurriendo a nosotros y finalmente buscar la ayuda adecuada para tratarlos.

Es por ello que en este artículo de voy a darte a conocer con detalle en que consiste cada una de estas patologías y finalmente brindarte algunos consejos para que puedas saber que hacer cuando tienes ansiedad y depresión.

Para que puedas saber si padeces de alguno de estos trastornos, es necesario que prestes atención a los principales síntomas que caracterizan a cada uno de ellos.

Síntomas de ansiedad
Experimentar en determinados momentos, a veces sin causa aparente taquicardia, opresión o dolor en el pecho (esto no se tiene que deber a algún padecimiento médico)
Sudoración excesiva cuando la persona se encuentra ante una situación que le genere ansiedad
Dolor estomacal que es acompañado algunas veces con nauseas e incluso vómitos.
Rigidez muscular
Mareos
Inquietud
Temor debido a que se tiene constantemente una sensación de peligro
Síntomas de la depresión
Cansancio extremo
Sensación de inutilidad
Falta de concentración y dificultad para aprender alguna habilidad nueva
Falta de interés por realizar actividades que antes resultaban placenteras
Problemas de sueño
Irritabilidad
Sensación de vacío emocional y desesperanza
Sentir tristeza la mayor parte del día
Cómo saber si tengo depresión o ansiedad – ¿Cómo saber si padezco depresión o ansiedad?

¿Qué hacer cuando tienes ansiedad y depresión?
Después de haberte informado acerca de cuales son los síntomas de la ansiedad y la depresión, lo primero que debes hacer es analizar y reflexionar sobre los síntomas que estás experimentando en estos momentos y determinar si te identificas más con unos o con otros. Una vez que ya lo hayas identificado, es necesario acudas con un profesional para que pueda ofrecerte el tratamiento que mas se adecue a tus necesidades específicas. A continuación voy a mencionarte en que consiste el tratamiento psicológico que más se utiliza en terapia para resolver este problema.

Tratamiento psicológico para la ansiedad y depresión
La psicoterapia es esencial para la cura de ambos trastornos, ya sea que la persona tenga solamente uno de ellos o los dos, siempre va a ser necesario acudir con un profesional para resolverlo.

El tratamiento psicológico que va a ser utilizado en estos casos tiene como objetivo aliviar todos los molestos síntomas que presentan ambos trastornos y que están impidiendo a la persona llevar la vida que tanto desea. Antes que nada se va a analizar la situación del paciente y se le va a hacer un diagnóstico certero de su padecimiento. Después de haber determinado el diagnóstico, se le explica al paciente, por medio de la psicoeducación de qué manera se va a trabajar según su caso en particular, cuál es su diagnóstico y en que consiste, es decir, cuales son las causas, síntomas, consecuencias y el tratamiento más efectivo.

Normalmente, se trabaja también con técnicas de relajación, respiración e incluso con la meditación. Por otro lado, se debaten con el paciente las ideas y creencias irracionales que no le permiten tener una mejor perspectiva de la vida y se logra modificarlas para que pueda pensar de manera más asertiva, objetiva y sobre todo positiva. Se trabaja de manera gradual con el paciente para que poco a poco vaya logrando sus metas y objetivos personales que no podían llevar a cabo por la enfermedad mediante la activación física y la realización de actividades placenteras, etc. Finalmente, el paciente termina por encontrarse mejor debido a que ha conseguido un mayor equilibrio entre lo que piensa, lo que siente y lo que hace.

Cómo saber si tengo depresión o ansiedad – ¿Qué hacer cuando tienes ansiedad y depresión?

Cómo curar la ansiedad y la depresión
Si apenas estás comenzando a experimentar síntomas de ansiedad y/o depresión o incluso si ya estás llevando a cabo un tratamiento y te gustaría reforzarlo y ayudarte más, a continuación te presento una serie de consejos que te serán de gran utilidad.

Aunque es difícil decidirse a hacerlo y sobre todo comenzar, es recomendable hacer ejercicio. El ejercicio libera algunas hormonas de la felicidad como son la serotonina y dopamina que ayudan a que te sientas mucho mejor después de haberlo hecho.
Trata de hacer cosas distintas y deja a un lado la rutina.
Practica la meditación.
Cada vez que te sorprendas teniendo pensamientos negativos, trata de modificarlos y volverlos más constructivos y positivos.
Rodéate de amigos, familia y/o personas cercanas y significativas para ti. Invítalos a casa o sal a dar un paseo con ellos, trata de no aislarte y convivir.
Lleva a cabo actividades que te parezcan relajantes y que sean de tu agrado.
Recuerda que no vas a sentirte así toda la vida, todo tiene solución y mientras más rápido busques ayuda, te sentirás mejor en menos tiempo

El ser humano no funciona de manera automática en lo que se refiere a los afectos. Pensar en alguien es un reflejo de que esa persona tiene un significado para ti. Sin embargo, puede ocurrir que dejar de pensar en ella en el modo en que lo haces, sea lo más conveniente. Por ejemplo, cuando estás enamorado de alguien que no te corresponde.

Por tanto, no se trata tanto de dejar de pensar en el alguien sino de cambiar el foco de esta experiencia emocional.

1. Intenta tener tu mente ocupada en otros asuntos
Por ejemplo, puedes aprender un nuevo idioma, asistir a clases de un curso que te guste, acudir al gimnasio, centrarte en las ocupaciones inmediatas del trabajo, elaborar un plan de mejora de empleo, sorprender a amigos con detalles especiales… ¿Significa eso que ya no vas a recordar a esa persona? No, pero cuando actúas de este modo, lideras tu atención por medio de la programación de una agenda que requiere de tu implicación personal.

2. No hagas cosas que te perjudican
Por ejemplo, cuando consultas las redes sociales de esa persona, alimentas su recuerdo en lugar del olvido. Para marcar distancia respecto a esta persona es recomendable que evites aquellas situaciones que te llevan a reforzar la imagen de ese alguien en tu mente. Por ejemplo, evita ver fotografías.

¿Y qué ocurre si en algún momento no puedes evitarlo? Sé amable contigo y continúa con tu camino.

3. Céntrate en sus defectos
En lugar de alimentar la idealización, enfócate en aquellos aspectos que no te gustan. También puedes recordar comportamientos que no te parecen admirables. Puedes potenciar el proceso del olvido al fijarte conscientemente en esta perspectiva. Descubre aquí cómo dejar de idealizar a alguien.

4. Comparte tu propósito de olvidarle
Haz partícipes a otras personas de tu máxima confianza de tu compromiso de olvidar a esa persona. Cuando verbalizas tu deseo ante amigos esenciales, incrementas tu implicación en esta meta. Además, ellos también serán un apoyo para ti al poder comentar detalles de esta evolución. Para olvidarte de alguien necesitas tiempo, pero el tiempo no lo hace todo por sí mismo.

5. Queda con otras personas
Cuando sientes que alguien es inolvidable corres el riesgo de encerrarte en ese pensamiento. Sin embargo, cuando en lugar de aislarte, intentas activar tus relaciones sociales para nutrir tu bienestar emocional con conversaciones y encuentros, estás ampliando tu mapa en este momento de tu vida.

Sin embargo, más allá de estos consejos, la clave definitiva del cambio reside en la clara convicción de que olvidarle es lo mejor que te puede pasar.

Cómo dejar de pensar en alguien – Cómo dejar de pensar en alguien que te gusta

¿Cuándo dejar de pensar en alguien? Cuatro situaciones
¿En qué casos puedes plantearte dejar de pensar en alguien? En Psicología-Online enumeramos un catálogo de situaciones posibles:

1. Deja de pensar en tu ex
Una ruptura de pareja no se materializa completamente hasta que esa persona también ha interiorizado esa información en su mente y en su corazón. Es entonces cuando el adiós adquiere un significado profundo. Para dejar de pensar en tu ex, tienes que hacer un proceso de duelo necesario.

2. Deja de pensar en alguien cuyo recuerdo te hace sufrir
Cuando el recuerdo de una persona es sinónimo de dolor para ti, necesitas avanzar más allá de este hecho para sanar las emociones que sientes en torno a esta vivencia. El ser humano es tan complejo que puede sufrir por un recuerdo muy lejano del pasado. Por ejemplo, puede ocurrir que, en relación con este punto, te haga sufrir aquello que pudo ser y no fue. O la eterna pregunta de no saber qué hubiese pasado en caso de tomar una decisión diferente en la vida. Nadie puede ser adivino del ayer, la realidad es la que fue. ¡Concéntrate en tu presente!

3. Das mucho y recibes poco
La cuenta bancaria emocional de las relaciones personales está en un buen momento cuando existe un equilibrio entre el dar y el recibir. Sin embargo, cuando tienes el dolor repetitivo de implicarte con una persona que te responde con indiferencia habitualmente y esto te afecta en forma de sufrimiento, es recomendable que dejes de pensar en ese alguien como una prioridad para ti.

4. Cuando el recuerdo te roba más de lo que te aporta
El pensamiento forma parte de la vida, al igual que el recuerdo. Cuando pensar en alguien se torna un peso que te aleja del estado deseado de ilusión, alegría y bienestar, es positivo hacer algo al respecto. Por ejemplo, cuando este pensamiento se convierte en una forma de rumiación mental.

Cómo dejar de pensar en alguien – ¿Cuándo dejar de pensar en alguien? Cuatro situaciones
4 razones para dejar de pensar en alguien que no te conviene
Esa persona pudo tener su momento en tu vida, sin embargo, por determinadas circunstancias, debe quedar en el ayer. Es importante olvidar el pasado y vivir el presente.
Para olvidar a alguien no solo tienes que sacarle de tu mente sino también de tu pensamiento.
Cuando dedicas tanto tiempo en tu vida a pensar en alguien que debe estar en tu pasado, no dejas espacio a lo nuevo.
Tal vez, pensar en ese alguien es tu única forma de mantener el vínculo anímico a través de las emociones que experimentas en tu interior. Sin embargo, tienes que dejar ir este recuerdo para aceptar la realidad.

5 consejos para dejar de pensar en alguien según la psicología
Finalmente, para lograr olvidar a alguien, debemos seguir algunos consejos que nos ofrece la psicología:

Concluye cuál es el motivo por el que has tomado esta decisión y actúa de forma coherente con esta motivación inicial.
Concreta un plan. ¿Qué vas a hacer para dejar de pensar tanto en esa persona? Elabora una lista de acciones que puedes realizar para lograr este fin.
Márcate objetivos que puedas cumplir para reforzar tu nivel de autoconfianza. No te marques promesas imposibles. No aceleres el proceso del olvido a través de la prisa. Tómate el tiempo que necesites pero avanza en tu camino.
Lee cada día una frase de inspiración de un autor célebre. Y conecta con el mensaje de la jornada como un mantra de plenitud. Si una cita no te ayuda especialmente, cámbiala por otra.
Escribe una carta de despedida en la que expreses un mensaje de olvido. Escribirlo y verbalizarlo te ayudará a dar el primer paso.
¿Cómo dejar de pensar en alguien? Empezando a pensar en ti.

Como sabemos, uno de los pilares fundamentales que debe de tener una relación de pareja es el amor y la confianza. Cuando uno de estos dos componentes esenciales falla, esto genera un desequilibrio y la relación se vuelve inestable. Por lo que si te estás preguntando: cómo recuperar la confianza en tu pareja, es porque de algún momento a la fecha has roto con ese pacto de confianza que existía entre ambos, ya sea porque le hayas ocultado una información importante a tu pareja, hayas hecho o dicho algo en su contra o hayas cometido algún tipo de infidelidad.

No pretendas ganarte la confianza de tu pareja de la noche a la mañana. Recuerda que para que tu pareja comenzara a confiar en ti y tu en ella, tuvo que pasar algún tiempo a partir de que se conocieron y comenzaron a salir juntos. La confianza se construye con el tiempo, con las experiencias y los momentos juntos, por lo que cuando se rompe y se quiere volver a recuperar, se tiene que ser paciente y aprender a darle tiempo al tiempo.
Asegúrate de no cometer la misma acción nuevamente. Por ejemplo, si tu pareja dejó de confiar en ti porque le fuiste infiel con otra persona, tienes que estar consciente de que si vuelves a romper nuevamente con su confianza y a hacer lo mismo, probablemente en la siguiente ocasión te sea imposible recuperarla.

¿Qué tan buena era su relación? Es una cuestión que debe de reflexionarse ya que cuando no se tenía una buena relación desde antes de que tu pareja perdiera la confianza en ti y existían ya muchos problemas, es más difícil reconstruir la confianza. Descubre si sois compatibles en el siguiente test de compatibilidad de pareja.
Cómo recuperar la confianza en tu pareja – Cómo recuperar la confianza de tu pareja: cuestiones a tomar en cuenta

Cómo recuperar la confianza después de una mentira
Ahora te gustaría que tu pareja te volviera a tener esa confianza que te tuvo en algún momento ya que percibes en ella su falta de confianza hacia ti, ha cambiado su forma de ser contigo y no te estés sintiendo a gusto en tu relación. Muchas parejas logran recuperar esa confianza que se tenían entre ambos, sin embargo es necesario saber que en la mayoría de las ocasiones, dependiendo de la situación individual requiere de tiempo y esfuerzo. A continuación, te mostramos cómo recuperar esa confianza después de una mentira:

Asume tu responsabilidad. No trates de culpar a otras personas de lo que hiciste y como adulto responsabilizate de tus acciones. Esto es algo que aunque a simple vista no lo parezca, tu pareja lo va a tomar de manera más positiva que si intentas culpar a otros de tus propios hechos.

Mejora tu actitud. Si quieres que tu pareja confíe en ti después de una mentira, date cuenta que aspectos de tu manera de actuar no están ayudando a que tu pareja vuelva a recuperar la confianza en ti y mejorarlos o cambiarlos. Por ejemplo, si una de las actitudes que tomas en el día a día es que sigues comportándote exactamente igual y actúas como si nada pasara, puedes modificarlo y hacer cosas en tu vida cotidiana que demuestren mas atenciones hacia tu pareja, que te impliques más en la relación, etc.

Demuéstrale que puede confiar en ti. Demuéstrale con hechos y no únicamente con palabras que puede confiar en ti nuevamente y que no vas a volver a traicionar su confianza. Dependiendo de la situación y del tipo de relación que tengas, realiza acciones que hagan que tu pareja se sienta segura y confiada a tu lado.

No restes importancia a lo que haz hecho. Si por ejemplo, en el caso de la infidelidad, tu pareja te hace saber cuanto le duele el que le hayas sido infiel, evita decir cosas como: “vamos a olvidarlo y a hacer como si no hubiera pasado”, “ya no lo menciones porque no tiene importancia”, etc. y reconoce lo que hiciste y los sentimientos de tu pareja.
Cómo recuperar la confianza en tu pareja – Cómo recuperar la confianza después de una mentira

Qué hacer cuando pierdes la confianza en la pareja
Si necesitas más consejos para poder recuperar la confianza o superar una infidelidad y seguir con tu pareja, puedes tomar nota de estas claves finales:

No te pongas a la defensiva. Evita ponerte a la defensiva cuando tu pareja te reclame acerca de lo sucedido, ya que eso provocará que la discusión se haga más larga y no solucionarán nada.
No exijas que tu pareja vuelva a confiar en ti. Como te mencionaba anteriormente, la confianza requiere de tiempo y paciencia. Lo peor que puedes hacer es desesperarte y comenzar a exigirle a tu pareja que vuelva a confiar en ti echándole en cara todo lo que haces por ella. Recuerda cada vez que pretendas hacer esto, que más que ayudarte, únicamente va a hacer que esos avances que has tenido, vayan otra vez en retroceso.

Mejora la comunicación con tu pareja. Si ahora mismo o desde antes del suceso, la comunicación ha sido deficiente, va a ser más difícil que te ganes nuevamente su confianza. Por lo que ambos deben de estar abiertos al diálogo y expresarse con respeto y sinceridad sus sentimientos en todo momento. También es importante no dar pie a malos entendidos y aclarar cada situación por la que estén atravesando.

Cuando se está en una relación e incluso cuando todavía no se tiene la relación como tal con la otra persona, en ocasiones podemos llegar a confundir dos sentimientos que aunque muy similares, son totalmente opuestos como lo es el amor y la obsesión. El amor es un sentimiento bastante profundo e intenso que incluso nos cambia la química de nuestro cerebro. Por todo esto es fácil que una persona que está enamorada no logre identificar hasta que punto el amor que siente se está convirtiendo o se ha convertido ya en una obsesión.

En este artículo te voy a decir cómo saber si tienes una obsesión por una persona, voy a darte a conocer algunas de las señales de que lo que sientes se trata de una obsesión y no de un enamoramiento.

A continuación te vamos a mostrar cuales son los síntomas principales de una persona que está experimentando una obsesión y no amor. ¿Enamorado o enganchado psicológicamente? Presta atención a esta serie de síntomas ya que si te sientes identificado con uno o con la mayoría de ellos, es un gran indicador de que estás obsesionado por esa persona.

TODO el tiempo estás pensando en esa persona
Te la pasas todo el tiempo pensando en esa persona, al grado de que te estás empezando a olvidar de ti mismo(a), de tus intereses e incluso de algunas de tus necesidades. Te has dado cuenta de que te cuesta concentrarte en tu trabajo, en la escuela y en prácticamente todo lo que haces.

Olvidas con frecuencia cosas importantes que tienes pendientes de hacer porque esa persona ocupa todos y cada uno de tus pensamientos. Tus pensamientos hacia esa persona se basan principalmente en la preocupación que te genera el imaginar que en algún momento el(ella) pueda conocer a otra persona y dejarte de querer, en planear minuciosamente el siguiente encuentro, pensar que podría estar haciendo en estos momentos sin ti, como se estará sintiendo contigo, temes que no te quiera tanto como lo deseas, entre muchos otros pensamientos más que únicamente te producen tensión y estrés.

Estas al pendiente de todo lo que hace
Te la vives al pendiente de el(ella) y pasas todo el tiempo espiandolo(a) por todos los medios posibles. Por lo que haces uso de las redes sociales para darte cuenta o por lo menos tener pistas acerca de donde estará en estos momentos, con quien estará, qué es lo que estará haciendo, entre otras cosas. También estás al pendiente de que si ha conocido nuevas personas y si es así, te pones a investigar quienes son, de donde las ha conocido, etc. Es decir, te vuelves un detective privado cuya única prioridad es estar informado(a) en todo momento de cada movimiento que hace la otra persona. Incluso, tiendes a revisarle su móvil, (en caso de que puedas tener acceso a el) leyendo uno a uno sus mensajes, averiguando acerca de todos sus contactos, revisando todas sus fotos, etc. En resumen, no dejas de planear nuevas estrategias para mantenerte al tanto a detalle de esa persona.

Obsesión por una persona: síntomas

Insomio
El sueño es otro de los aspectos que están relacionados con el enamoramiento. Las personas enamoradas, generalmente, tienden a dormir menos debido al grado de excitación que les provoca el estar pensando en la persona amada. Por ejemplo, pueden acostarse imaginando como y cuando será su próximo encuentro, lo bien que se la pasan con esa persona, creando historias relacionadas con los siguientes encuentros o imaginando como sería su vida juntos, entre otras cosas.

Esto, hasta cierto punto, es algo normal y típico en esta etapa en la que una persona está sumamente enamorada, sobre todo al principio de la relación o cuando apenas se están conociendo. Sin embargo, podemos decir que esto se ha empezado a convertir en una obsesión cuando, pasan los días, las semanas y los meses y se continúa sin poder dormir bien, las preocupaciones no te dejan dormir y cada vez se duerme menos horas, los pensamientos que antes eran más positivos y relacionados con la historia de amor perfecta, ahora se han vuelto sumamente negativos y catastróficos ya que a la vez que se imagina con la relación perfecta, aparece siempre el miedo espantoso de pensar que la otra persona podría abandonarte. Pasas una larga temporada encontrándote la mayor parte del tiempo mal física y emocionalmente debido a la falta de sueño, tienes sueños y/o pesadillas a menudo con esa persona, notas que cada vez te encuentras peor y más agotado.

Inseguridad con uno mismo
Notas que con el paso del tiempo, probablemente desde que conociste a esa persona, la seguridad que antes tenías en ti mismo(a) ha ido disminuyendo considerablemente. Antes te considerabas una persona con una autoestima más alta, más independiente, más alegre, sentías que tu felicidad no dependía de nada ni de nadie y ahora te encuentras con que te está sucediendo todo lo contrario.

Ahora mismo sientes que sin esa persona la vida para ti no tendría mucho sentido, te sientes bien estando únicamente a su lado, te sientes muy intraquilo(a) cuando están separados y tienes la constante sensación de que en cualquier momento podría abandonarte. Al enfocarte única y exclusivamente en esa persona, has comenzado a dejar de lado todo lo que te gustaba hacer, ya no disfrutas de estar con tu amigos y familia como antes, te sientes más vulnerable y dependiente del otro(a). Puede ser también que ya no te atrevas a comenzar proyectos nuevos o plantearte nuevos objetivos ya que te sientes incapaz de poder lograrlos. En pocas palabras, el estar con esa persona, más que ayudarte a ser cada vez mejor y a sentirte más alegre y seguro, notas que cada día que pasa te sientes peor contigo mismo y más aferrado(a) a el(ella).

Cómo saber si tengo obsesión por una persona – Inseguridad con uno mismo

Obsesión por una persona: tu mundo se centra en ella
Te has dado cuenta de que has llegado a un punto en el que ya no hablas y mucho menos visitas a tus amigos e incluso a tu familia ya que dedicas todo tu tiempo libre a pasarlo con esa persona. Sientes que no te preocupa nada ni nadie más, ya sean las demás personas o las circunstancias por las que estés atravesando, lo más importante para ti es esa persona. Lo único que te preocupa es estar bien con el(ella) porque en este momento es la única razón que tienes para estar feliz y en caso de que algo marchara mal entre ustedes, estás seguro(a) que tu mundo se vendría abajo.

También se puede dar el caso de que si eras una persona a la que le gustaba mucho conocer gente nueva y relacionarse con los demás, ahora te estés escondiendo de todo el mundo y ese interés tan grande que antes tenías parece como si se hubiera esfumado de un día para otro. Todos tus planes, tus objetivos vitales, tu día a día está enfocado en esa persona y en ti, en nadie más.

Silenciosa y sin esfuerzo poco a poco la persona codependiente deja de vivir su vida por proteger a los que la lastiman.

Una mujer que vivió y protegió muchos años a su marido alcohólico y drogadicto, termino con su matrimonio después de 20 años de casados. El divorcio no ha sido nada fácil, ya que negociar con una persona que no tiene límites, ni conoce de razones es prácticamente imposible. Sin embargo uno de sus problemas mayores hoy en día, no es la lucha con los abogados ni con su ex marido. La lucha más difícil que tiene, es con ella misma y con la relación que lleva con sus hijas.

Muchos años vivieron en un hogar disfuncional, aterradas por la agresión y el maltrato del padre cuando él estaba intoxicado. Mil y una veces la mujer, ponía excusas y sobreprotegía la enfermedad de su marido. Ya sea por vergüenza de que nadie lo viera en sus condiciones deplorables. Por proteger la imagen de la familia, por cuidar a sus hijas, por no confrontar sus problemas o simplemente por miedo a que su marido de desquitara con ella.

Además, también tenían los momentos de lucidez, de amor y de seducción, donde el marido manipulaba a todos en la casa, donde él les prometía el oro, el sol y las estrellas. Donde él era un encanto y sin querer… ellas le creían, teniendo fe de que él iba a cambiar. Todas tenían la gran esperanza de que su padre, sería el proveedor y protector adorado que les iba a dar una muy buena calidad de vida.

Así pasaron 20 años, entre miedo, esperanza y dolor. Tiempo que solo ayudo para fincar un nuevo problema la codependencia familiar. Por un lado, no era sano para nadie vivir con el padre intoxicado, pero por el otro la culpa de abandonarlo y la esperanza de sanarlo, permito que ellas aprendieran a vivir con él.

Ahora después de tantos años de vivir en un hogar enfermo, la madre ha decidido tomar valor y finalmente dejar a su marido. La cuestión es que ahora, las hijas ya mayores tienen problemas con el tipo de hombres que ellas se están relacionando. Ellas quieren proteger, ayudar y tomar la responsabilidad de sacar adelante a hombres que aunque no toman, ni consumen drogas, tampoco trabajan, ni se quiere superar.

La madre que se siente culpable por haberse permitido vivir con su marido hundido en las adicciones, ahora sobreprotege a sus hijas y las apoya en todas sus acciones. No importa que ellas estén imitando el ejemplo de su madre, justifican a sus novios y amigas. Se dejan dominar y sienten que es su responsabilidad cuidar y ayudar a sanar a una persona que ni siquiera tienen la mínima intensión de tomar conciencia y vivir mejor.

Tristemente, la codependencia y el miedo a confrontar la realidad, terminaron intoxicando a toda la familia. Esta es una enfermedad real que se debe de tratar con la misma seriedad que cualquier otra enfermedad.

La codependencia adormece los sentimientos, mata las emociones y evita que la persona pueda vivir con paz y felicidad. Esta es una enfermedad muy desgastante que hace que las personas vivan con miedo y angustia continua. Esta se inicia por la necesidad de protegerse a uno mismo y satisfacer las necesidades personales. Todo esto se hace con el fin de sobrevivir, mental, emocionalmente y en algunos casos físicamente.

La codependencia trata de enfrentar el mundo disfuncional y doloroso de la mejor manera que pueda. El ser codependiente no es un crimen, ni un privilegio, es simplemente una forma equivocada para sobrevivir.

¿Cuáles son los síntomas de la Codependencia?

1.- Dificultad para establecer y mantener relaciones íntimas sanas

2.- Congelamiento emocional

3.- Perfeccionismo

4.- Necesidad obsesiva de controlar la conducta de otros

5.- Conductas compulsivas

6.- Sentirse sobre responsables por las conductas de otros

7.- Profundos sentimientos de incapacidad

8.- Vergüenza

9.- Autoimagen negativa

10.- Dependencia de la aprobación externa

11.- Dolores de cabeza y espalda crónicos

12.– Gastritis y diarrea crónicas

13.- Depresión

La codependencia se puede curar. Hay recursos abundantes y personas profesionales que pueden ayudar a que esta enfermedad tenga un fin. Es importante pedir ayuda y estar consiente que todo lo que es aprendido se puede redirigir. Existen técnicas especializadas y muchos tratamientos así como lecturas que apoyan a mejorar esta condición.

Lo más importante es estar consiente, estar decidido a cambiar y querer tener una mejor vida.

Busca ayuda profesional
Miguel Angel Pla
Psicoterapeuta
Tel 811 277 0969

Llega la navidad y las ciudades se iluminan con luces navideñas, música o villancicos que se escuchan en cada rincón y se respira un ambiente de felicidad. Además, miles de personas llenan las calles cargados con bolsas de comida y regalos para las fechas.

Todo esto se da ya que se suele relacionar la Navidad con la alegría, las compras, salir a la calle, comidas de navidad entre amigos, pasar tiempo en familia… Pero mucha gente (más de la que pensamos) se siente obligada a sentir esta felicidad, provocando malestar, presión, obligación o incremento del estrés y depresión en Navidad.

En muchas situaciones, hay gente que empieza a sufrir el estrés en Navidad, el llamado estrés navideño. Este es provocado por el agobio y la presión de realizar y organizar comidas familiares o con amigos, la compra de regalos, las colas interminables en tiendas y supermercados, el aumento de precios,…

RECHAZO A LA FIESTA DE NAVIDAD
fobia social

Muchas son las personas que no disfrutan de estas fiestas, a otras les parece indiferente o incluso se dan personas que odian fechas como la navidad. Esto puede darse por diversos motivos: mal recuerdo, la falta de un familiar, pasar por una mala racha como una ruptura, enfermedad propia o de un familiar, estar en situación de paro…

Es por ello que las personas que sufren estrés, en Navidad pueden verse perjudicados y aumentar el estrés pudiendo llegar a ansiedad. Al igual pasa con las depresiones o fobias de varios tipos.

Muchas veces hablamos de Fobias a la Navidad, pero realmente no existe como tal. Podemos referirnos a diferentes fobias como las sociales u otro tipos de fobias, que se ven incrementadas en épocas como puede ser la navidad.

Podemos encontrarnos en situación de estrés o depresión por diversos motivos como puede ser por la situación laboral, familiar, económica… y con la llegada de fechas concretas como la Navidad, los niveles del estrés o la depresión pueden aumentar debido a los factores externos.

CAMBIA EL PLANTEAMIENTO DE LA NAVIDAD
Nadie te debe obligar a celebrar nada, ni presionarte a hacer nada. Puedes vivir las fiestas al ritmo que tu quieras y adaptandote a lo que desees. En definitiva, no te adaptes a la fiesta ni a la manera de vivirla, adapta la fiesta a tus sentimientos.

Es importante, que dependiendo del motivo por el que no se deseé celebrar o formar parte de la Navidad, os aconsejamos diferentes maneras de afrontarla y como combatir o superar el estrés:

Si sientes la falta de alguien, de un familiar, amigo querido, aprovecha estas fechas para recordarlo de la mejor manera y hazlo a modo homenaje.
No te gustan las reuniones familiares acude a las que puedas o a las que creas que debes ir y aprovecha el tiempo restante para hacer lo que te apetezca como salir con los amigos…
Si estás pasando por una mala época, aprovecha para sincerarte y apoyarte en alguna persona o familiar cercano. Quizás pueda ayudarte más de lo que piensas.

NAVIDAD CON ESTRÉS O DEPRESIÓN
A lo largo de este post hemos hablado del incremento del nivel de estrés y depresión en Navidad de muchas de las personas que lo sufren. Hay personas que directamente las fiestas de la navidad les da añoranza, pena, no les gusta… lo que puede provocar este incremento que hemos comentado.

Estrés en Navidad niños

Otra situación es la de los más jóvenes o niños. Hay casos en los que falta un familiar cercano o los padres están separados. Estas situaciones suelen afectar a los más pequeños cada día. El estrés por estas situaciones puede verse incrementado en la fecha de navidad, llegando a provocar ansiedad o ver síntomas de ansiedad. Para ello hay que hablar con ellos y hacerles sentir lo mejor posible para que no se vea incrementado su estrés, malestar o cualquier otro trastorno.

Todo esto son casos reales, hay gente que se ve obligada a ser feliz a pesar de no querer, otros simplemente no les gusta esta festividad, otros están pasando por un mal momento, también puede ser por motivo de soledad o falta de alguna persona querida… Todo esto y mucho más hace que no todo el mundo viva igual la Navidad.

Para terminar, destacar que no existe como tal una Fobia a la Navidad dentro de la psicología. Sería más adecuado hablar de depresión o estrés incrementado por la Navidad o un rechazo a los encuentros sociales u otro tipo de fobia incrementada por las fechas.

Consigue la ayuda que necesitas para afrontar el estrés y depresión en Navidad .

La sociedad en la que vivimos nos muestra una concepción del amor que no es real y favorecen una serie de creencias que no ayudan a que una relación sea saludable. Hablo de ciertas canciones, de películas infantiles conocidas, novelas románticas…

Ha llegado el momento de que te olvides un poco del amor ideal y empieces a construir una relación de pareja más sincera, ¡menos idílica y más sana! Sigue leyendo el artículo y conocerás los pilares fundamentales para tener una buena relación de pareja como también algunos hábitos y consejos que pueden ayudarte a saber cómo ser mejor pareja.

1. Respeto
No pretendas ni quieras cambiar a tu pareja. ¡Eso es la clave de una relación! Acepta a tu pareja tal como es con todas sus particularidades. La aceptación incondicional te ayudará a tener una relación más sana.

Es natural que en una pareja surjan conflictos, no se trata de no enfadarse, o de no decir lo que nos molesta. Se trata de hablar siempre con respeto hacia la otra persona. Es importante saber gestionar nuestras emociones para que la rabia no nos domine. ¿Cómo? Puede funcionarte tomarte un tiempo antes de responder o posponer la discusión a otro momento para no decir cosas que luego puedas arrepentirte.

2. Afecto y ternura
A todos nos gusta que sean amables y cariñosos con nosotros. Tenemos que favorecer la cercanía emocional con nuestra pareja. Un mensaje bonito, algún piropo sincero de vez en cuando, muestras de ternura, un detalle… nunca dejes de sorprender a tu pareja.

3. Confianza y seguridad
Cultiva la confianza mutua, gestiona los conflictos para mantener viva y sana la relación. Si algo te incomoda, exprésalo y háblalo con tu pareja. Y sobre todo: ante la duda, pregunta y no invadas su área privada (mirar el whatsapp, correo electrónico, espiar conversaciones…) No alimentes la desconfianza y los celos.

4. Buena comunicación
Es importante manifestar de forma asertiva lo que nos gusta y lo que no, expresar nuestra opiniones, poder hablar de nuestras inquietudes y sentimientos… una comunicación adecuada puede hacer que la discusiones se conviertan en algo constructivo y así fomentar la unión en la pareja. No des por sentado que tu pareja sabe lo que sientes y piensas. ¡Exprésalo! Si lo vas acumulando dentro de tí, a largo plazo puede explotar todo de una forma más intensa.

5. Intimidad en la pareja
Disfruta de los espacios íntimos. ¡Haz de tu relación una dinámica divertida! Es necesario que compartáis momentos íntimos; caricias, besos, abrazos, en definitiva, relaciones eróticas dentro de la pareja.

Empatía y cooperación para ser feliz en pareja
Esfuérzate por ponerte en su lugar y entender su punto de vista aunque no lo compartas. Sois un equipo, estáis del mismo lado. Crea el hábito de tomar decisiones en pareja para fortalecer vuestra unión.

Cómo ser feliz en la pareja
Es importante establecer objetivos comunes, resolver juntos los problemas y llegar a acuerdos respetando la opinión de cada uno. Esto no quiere decir que pierdas tu individualidad como persona ¡Tú tienes tu esencia! Cuando detectes que tenéis puntos de vista diferentes, en vez de seguir discutiendo por llevar razón, plantea soluciones en las que se incluyan ambas opiniones. Si te pones en el lugar de tu pareja, será más fácil resolver vuestras diferencias.

Finalmente, para aprender a ser mejor pareja y ser feliz en tu relación, puedes seguir estos pasos:

Cultiva aficiones comunes. Es necesario encontrar algo que hacer juntos y pasarlo bien, compartir buenas experiencias.
Gestiona las tareas del hogar de manera equitativa y justa para no caer en discusiones evitables.
Procura ir a la cama al mismo tiempo que tu pareja. Puede ser un buen momento de una charla íntima o para iniciar una relación sexual.
¡No te quejes, haz sugerencias! Cuando nos quejamos solemos exagerar y centramos la atención en aquello que no funciona y no en lo que sí funciona. Transmite detalladamente lo que necesitas y no una idea general. Evita el “siempre” y el “nunca”. Y intenta decir lo que quieres no lo que no quieres, desarrollando así, la comunicación asertiva en la pareja (ejemplo: “Me gustaría que me llamaras Isabel” en vez de “Deja de llamarme Isa”). Quejarse es la mejor manera de arruinar una relación.
Respeta los espacios propios de tu pareja. Es importante tener tiempo de calidad fuera de la relación de pareja. Estos momentos agradables nos llenan de energía y nos hacen sentir más completos. A parte de tener intereses comunes, también hay que tener intereses propios.
Respeta a las personas que son importantes para tu pareja.
No te encierres en la relación de pareja. Vela por las amistades y compartir experiencias todos juntos.
No arrastres tu pasado. Aprende y acepta el pasado, no te obsesiones con él. Cada persona y cada relación es distinta.
Ten presente que para ser feliz con tu pareja primero tienes que ser feliz contigo mismo. La felicidad es un estado interior, que al final solo depende de uno mismo y de la que nos hemos de responsabilizar cada uno de nosotros.
En el buen amor uno más uno suman más que dos. Se nutren mutuamente, se enriquecen y se multiplican. Saben expresarse el reconocimiento mútuo”

Si sentís que no podéis solucionar solos vuestros problemas, no dudéis en acudir a un profesional. Os guiará y os dará herramientas y dinámicas de terapia de pareja para crear una relación más sana y sanar una relación tóxica si se da el caso.

¿Necesito tener siempre una preocupación? Es frecuente que me hagan esta pregunta en consulta. Muchas personas que se dan cuenta de que tienden a estar preocupadas, se cuestionan esta posibilidad. ¿Me gusta tener problemas? ¿disfruto estando mal?

Parece poco probable que alguien encuentre algún placer en el malestar, pero si lo que uno desea es sentirse mejor y hace todo lo posible por dar poca importancia a los problemas y aun así no consigue estar bien, es fácil pensar que en el fondo gusta estar mal. Es lógico pensar que tiene algún beneficio estar agobiado o preocupado, de hecho en ocasiones es así.

Existen beneficios claros derivados de preocuparse
Existen beneficios claros derivados de la preocupación: ayuda a adelantarse a hipotéticos peligros o a consecuencias de las cosas poco apetecibles, ayuda a valorar los pros y los contras de manera exhaustiva, e incluso favorece resolver los problemas a tiempo y conseguir que no se conviertan en un mal mayor.

El problema se desata cuando la persona se vuelve demasiado buena detectando y resolviendo. Cada vez aparecen más situaciones potencialmente dañinas siendo literalmente imposible resolverlas todas y alcanzar un estado de calma ideal. Las personas con esta tendencia tienen la “fantasía” de que su bienestar será duradero una vez acabe con las preocupaciones que le acechan. La realidad es que si no se aprende a convivir con cierto malestar y descontrol a la larga es muy complicado llegar a sentirse verdaderamente tranquilo. Así pues, ciertas características de personalidad potenciarán estados de malestar con tendencia a la cronificación si no se realizan cambios para evitarlo.

¿Necesito tener siempre una preocupación? Desde pequeños nos enseñan a ser constantes, a esforzarnos para resolver las adversidades. De hecho, éstas junto con algunas otras actitudes favorecen claramente el éxito profesional y personal. Pero casi todo cuando se plantea de manera extrema tiene sus efectos secundarios.

Las personas tendemos a buscar el orden en las cosas, buscamos patrones que nos hagan predecibles los acontecimientos, los retos. Dependiendo de la necesidad individual de control de cada uno, la búsqueda de ese control, del orden, y por tanto de previsibilidad, será más intensa. De esta manera, nuestra calidad de vida será la peor parada.

¿Estoy dispuesto a convivir con más incertidumbres buscando tener menor control sobre las consecuencias de cada acontecimiento de mi entorno?
¿Necesito tener siempre una preocupación? Si se ha identificado con estas preguntas del principio y ha dudado en algunos momentos de su vida si realmente siente un perverso placer por estar mal, o por necesitar tener siempre una preocupación que resolver, quizás sea el momento de cuestionarse algo bastante más útil: ¿Estoy dispuesto a convivir con más incertidumbres buscando tener menor control sobre las consecuencias de cada acontecimiento de mi entorno? ¿Estoy dispuesto a dejar que se caiga el avión en el que viajaré en mis próximas vacaciones?, o ¿Estoy dispuesto a dejar que me echen del trabajo si desean hacerlo para afrontar entonces las opciones que tendré?… Son muchas las situaciones que pueden llegar a resolverse de este modo si uno prioriza el bienestar a largo plazo en detrimento de los alivios momentáneos. Cuidado con hacer por resolver miedos incluso cuando no dependen de uno mismo, al final pasan su factura.

Existen una serie de creencias adquiridas en la sociedad desde que somos bien pequeños que favorecen que las relaciones de pareja que generamos en la vida adulta no sean sanas, y fomentan que se pueda iniciar y/o mantener relaciones tóxicas o de malos tratos.

Esas creencias de las que hablo se han denominado “mitos del amor romántico”. Voy a enumerar algunos de ellos, que muchas veces están relacionados y que son los que me encuentro frecuentemente en la consulta, y como afectan para construir relaciones más sanas.

El primero es: “la felicidad únicamente nos la dará la vida en pareja”,
basado en la idea de “la media naranja”.
Nos han hecho creer que si no estamos en pareja estamos incompletos, que nos faltaría algo para ser felices y que para estar bien necesitamos estar emparejados. Si no, se estaría en soledad. Cierto puede ser que tener pareja es un factor más que puede contribuir a nuestra felicidad. La idea no es negar que nos guste compartir, proporcionar y recibir afecto de una pareja. La idea es saber que, si se basa en este mito, caerá en un error y que le llevará a tener un malestar importante cada vez que no tenga pareja. Si nuestra condición de la felicidad únicamente pasa por estar emparejado corremos el riesgo de depender de otra persona, de generar relaciones adictivas e insanas. Es muy posible que se genere una obsesión tal, que lejos de hacernos feliz, nos lleve a buscar una pareja de una manera exagerada e insistente provocando o estando en relaciones nefastas para nuestra salud psíquica ya que acabará mermando nuestra autoestima y tendrá un efecto de círculo vicioso.

Si nuestra condición de la felicidad únicamente pasa por estar emparejado corremos el riesgo de depender de otra persona
Esto se asemeja a la idea de buscar agua en el desierto teniendo mucha sed, en cualquier parte usted verá ese agua desvirtuando la realidad aunque no exista en ese lugar. Eso es lo que le puede ocurrir, fruto de su desesperación, verá a cualquier persona potencial para ser su pareja, aunque no le satisfaga ni se sienta cómodo/a.

Puede ocurrir que generar una alta expectativa en la persona que le atraiga, le lleve a incurrir en errores y hacerse una idea preconcebida y deformada. Como ocurre en el ejemplo del desierto cuando se ve agua donde no la hay. En esa ilusión quizá quiera acelerar el proceso de conocer a alguien y atribuya características personales que no sean reales, basándose en lo que le proporcionaría estando en pareja. La felicidad no es una condición, es un estado y es imposible ser siempre feliz, tendremos momentos de todo tipo con o sin pareja.

La felicidad no es una condición, es un estado y es imposible ser siempre feliz
Obsesionarse en esta idea hace que se olvide de fomentar la ilusión en otras áreas de su vida, dando prioridad a la pareja en todo momento. De esta manera, si rompe la relación nos dará la sensación de pasar de una total alegría a una gran amargura y decepción, con la idea de quedarse rota toda su vida, corroborando este mito. Y lo que ha ocurrido es que ha depositado toda su energía únicamente en esta área de su vida, olvidándose de alimentar otras áreas que también contribuyen a estar bien.

Este mito generalmente ha tenido más fuerza en las mujeres cuyo personajes en el amor han solido estar representadas por personas tristes y amargadas hasta que llega la pareja, “que además suele representar de alguna forma una salvación”.

“El amor puede con todo”, “el amor hará que se resuelva este problema”. Aquí podemos incluir también “mi amor hará que cambie”.
No basta con querer, también hay otros factores que ayudan a resolver o no los problemas que surgen en la pareja. Es importante el contexto de cada uno, los diferentes objetivos y creencias acerca de uno/a mismo/a, los valores de ambos miembros de la pareja, las habilidades de resolución de problemas que se tengan y capacidad para comunicar. Es frecuente encontrarnos en consulta parejas que se quieren pero que no tiene la misma idea de la vida y sus objetivos son distintos, este hecho les frena en poder avanzar como pareja. Un ejemplo sería que un miembro quiere tener hijos y el otro no; que uno crea en “las relaciones abiertas” y el otro no, que uno quiera vivir por ejemplo en España y el otro en Francia etc. Podemos ceder en algunos aspectos y a través de la comunicación llegar a acuerdos. No siempre es posible llegar a consensos en temas que son fundamentales para uno o ambos miembros y sobre todo no podemos cambiar al otro/a. El amor no moldea al otro a mi medida, es como es, y puedo o no aceptarlo. Mi comportamiento puede influir en mi pareja pero nunca podrá cambiarlo.

Mi comportamiento puede influir en mi pareja pero nunca podrá cambiarlo.
Este mito nos lleva a hacer cosas de manera forzada para “salvar la pareja”, y lo único que hace es empeorar más la relación. Por ejemplo, si no nos sabemos comunicar, no hay una base buena de confianza y hay problemas, lo mejor para salvar nuestro amor es “vamos a tener un hijo” o “vamos a casarnos”. Tomar decisiones en pareja de esta manera generará a la larga más tensión y frustración, puesto que lejos de cumplirse las expectativas puestas en las decisiones, el problema de pareja se agravará más.

Esta idea del amor nos lleva a mantenernos en relaciones tóxicas por el mantenimiento de la perspectiva de que el amor triunfará por encima de todo, como le quiero algo se podrá hacer y nos olvidamos que una relación es de dos personas y que cada una tiene unos miedos, necesidades y motivaciones diferentes.

Otro mito muy generalizado e interiorizado es la idea de “sin ti no soy nada” o “no puedo vivir sin ti”.
Relacionado también con los dos mitos anteriores. Este mito nos lleva tener un miedo excesivo por perder a la persona amada, facilita que haya conductas controladoras y muestras de celos, o también perdonar y /o justificar todo en el nombre del amor. Genera una fuerte dependencia con la otra persona, buscando la aprobación continúa de la pareja por el temor a que nos dejen. Quizá no sea consciente de tener esta creencia, se puede apreciar de formas más sutiles en comportamientos como no decir lo que pensamos. Si su comportamiento frecuentemente son para complacer a su pareja incluso a costa de usted, haciendo favores continuos que nos suponen un gran esfuerzo sin que el otro lo pida, etc. le conducirá a una baja autoestima y declive de la relación. Perderá la conciencia de lo que quiere y de quien es, olvidándose de sus propios deseos, valores y dignidad.

Creer que el enamoramiento y el amor son lo mismo, o el mito de la pasión eterna.
El amor evoluciona a lo largo de una relación, esto tampoco significa que evolucione en indiferencia, si esto ocurre ya no es amor aunque antes si lo haya sido.

Las sensaciones del principio no son las mismas en una relación de amor. Digamos que el enamoramiento es una etapa dentro del amor, que es natural y normal tener. El fuerte deseo que tenemos de estar con esa persona hará que se fomente la unión y que nos fijemos más en las semejanzas que en las diferencias. Esto no es insano si se concibe como una etapa, pero si pretendemos que el amor sea así y nunca haya problemas nos llevaremos una decepción importante, que puede que nos conduzca al desamor.

Existen personas “adictas a esta etapa del enamoramiento”
Se habla de que existen personas “adictas a esta etapa del enamoramiento”, todas las sustancias que se liberan a nivel cerebral sería como la droga, con lo cual son personas que se cansan pronto de la relaciones porque no buscan conocer a la persona sino vivir en un estado emocional continuo que no es posible. El amarse en las diferencias es lo que hará a una relación más fuerte, saber lidiar con ellas y aceptarlas, afrontar los conflictos y aprender a comunicarse sin perder la identidad. El amor madura con el paso de los años, al igual que nos ocurren con otras relaciones como las amistades. La pasión disminuye y aumenta el por aprecio y cariño, los nervios del principio y el miedo al rechazo se cambian por mayor tranquilidad. En este proceso salen dificultades, diferencias, intereses divididos y se afirma la autonomía dentro de la pareja. En el fondo estas etapas forman parte de un proceso de maduración de la pareja que por hacer un símil, es semejante a la que tenemos desde la niñez, pasando por la adolescencia a la vida adulta. Al principio no se ven las dificultades ni las diferencias, se van viendo con el tiempo, en un proceso sano de maduración y se necesitan ir integrando en la relación sin renunciar a lo que somos como persona. Estar en otras etapas del amor no tiene por qué ser peor, simplemente es distinto. Frecuentemente hay personas que dicen “al principio es así (refiriéndose al enamoramiento) pero luego cuando te casas, cuando pasan años etc. todos los hombres son iguales, o todas las mujeres son iguales, ya no es lo mismo”. Se decepcionan con el amor y evitan tener relaciones para no sufrir, pero en el fondo de este comportamiento está este mito también. Piense que si todo fuera como al principio, también se acabaría aburriendo. Nuestra mente necesita nuevos retos, nuevos conocimientos… La idea es construir y al igual que nos realizamos como personas, ir realizando la pareja, y eso supone pasar por etapas difíciles para poder evolucionar.

No obstante, no se olvide que el deseo en una relación es como la idea de sacar al niño/niña cuando estamos en la etapa adulta, hay que alimentarlo. Buscar en ocasiones desinhibirnos y hacer algo diferente para la pareja es una inyección de vitalidad y de energía en la relación. No hace falta hacer grandes cosas, pero si aprender a disfrutar más los momentos y vivir ese presente.

Los celos demuestran amor. Cuánto daño hace este mito en las relaciones y sus integrantes.
Los celos representan el miedo a perder algo y hay una subcreencia debajo de este mito que tiene que ver con la idea de posesión, que nuestra pareja nos pertenece y que podemos hacer lo que deseamos y necesitamos con ella. Si es su caso, no olvide que lo que la otra persona quiere y necesita cuenta, mi pareja está conmigo porque quiere, es decir de forma libre. Los celos no son muestra de amor y si se manifiestan queriendo controlar a la otra persona estamos muy lejos de la idea de un amor sano. No sólo es querer hay que saber querer bien. Los celos patológicos representan miedo e inseguridades. En consulta o incluso con alguna amistad me encuentro que alguien me diga creo que “X” me pone los cuernos, y puede ser que sea real o no, no puedo asegurar nada y no puedo aliviar esta creencia. Frecuentemente hago esta pregunta ¿realmente lo que te importa es la posible tercera persona o cómo se está comportando su pareja últimamente? ¿o lo que siente usted con esa relación? Quizá sea más importante mirarse a sí mismo y ser consciente de como uno está en la relación que buscar una tercera persona como fuente del problema. Y en base a eso, comunicarse, observar que relación se tiene y tomar decisiones al respecto.

En definitiva, estas ideas propician que fomentemos amores desequilibrados y elijamos parejas tóxicas que restan en vez de sumarnos.

Todo empieza como un coqueteo, una ilusión, un sentirse absorbido, estar encantado, dudar, tener celos, desear físicamente, percibir las dificultades de entendimiento, decepcionarse, volverse a entusiasmar: Enamorarse, encontrarse con la persona con la que uno quiere compartir la vida.

Y una vez que hemos encontrado a esa persona tan especial, ¿podemos perderla?. Estamos tan felices, que nos parece imposible ya, vivir sin ella. Nuestra inseguridad puede hacernos pensar que no merecemos alguien tan especial a nuestro lado, o que algo tan bueno no puede ser verdad, que lo tenemos que perder de un momento a otro. Quizá experiencias pasadas, donde ese príncipe o princesa no fue tan ideal como parecía en un principio, o no nos quería tanto como decía, nos hacen pensar que esta vez tampoco funcionará.

Nuestra pareja sigue siendo tan encantadora como siempre, pero nosotros inmersos en mil pensamientos neuróticos somos incapaces de verlo. Nos olvidamos entonces, de disfrutar el presente que tenemos y de cuidar nuestra relación con pequeños detalles diarios.

Estamos seguros de nuestros sentimientos y de los suyos, pero empezamos a percibir amenazas en el entorno que ponen en peligro nuestra confianza. Otra persona más atractiva, más inteligente, más… es igual, la inseguridad la ponemos nosotros, y sabemos buscar aquello que nos hará dudar más, aquello que nos hará más daño. No queremos perder esa persona que tan felices nos hace, pero empezamos a comportarnos de manera diferente, precavidos, artificiales…. La comunicación sincera se dificulta, y somos nosotros quienes podemos llegar a producir un distanciamiento real de la persona con la que queremos vivir.

¿Qué cosas nos hacen sentir celosos? Aquello que más nos duele, inseguridades y complejos hay para todos los gustos. Y como todo es una cuestión subjetiva, al final sabremos dar la vuelta a lo que haga falta para justificar nuestra preocupación, llegando incluso a perseguir y espiar a nuestra pareja.

Hay algunos tipos de personalidad que suelen ser más celosos, como los, desconfiados, inseguros, narcisistas, necesitados de estimación o histéricos. Pero en cualquier caso, los celos, producen un gran deterioro en la relación y pueden acabar con ella.

¿Qué hacer?
Pedir apoyo psicológico profesional, Vigilar nuestra autoestima, nuestra independencia, cuidar nuestra relación sin suponer finales trágicos, permitiéndonos disfrutar el presente y mirando con ilusión el futuro.


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MIGUEL PLA PSICOTERAPUETA © DERECHOS RESERVADOS 2014