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Como ya sabemos, las enfermedades físicas están directamente relacionadas con las enfermedades psicológicas y viceversa. Una persona que padece de una enfermedad crónica tiene muchas posibilidades de sufrir de alguna enfermedad mental, entre ellas destacan los trastornos depresivos y de ansiedad.

La fibromialgia es una de las enfermedades crónicas que hasta el momento no tiene una cura definitiva y se caracteriza principalmente por un dolor musculoesquelético intenso así como también por una sensación de cansancio extrema, parestesia en las extremidades, entre otros síntomas. Por otro lado, la depresión es un trastorno mental que está caracterizado por un desinterés general y una sensación de vacío y tristeza extrema constante. En este artículo voy os a darte a conocer cuál es la relación entre fibromialgia y depresión y a brindarte más información acerca de ambos padecimientos.

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Síntomas físicos y psicológicos de la depresión

Es perfectamente normal que en algunos momentos de nuestras vidas experimentemos tristeza y desesperanza debido a las situaciones difíciles que se nos vayan atravesando en la vida.

Lo normal es que esos sentimientos desaparezcan después de un tiempo y que no nos impidan seguir llevando una vida normal en donde podamos seguir realizándonos. Sin embargo, la depresión es un trastorno mental que se caracteriza porque la persona que la sufre experimenta sentimientos de tristeza, desesperanza y abatimiento se presentan de manera muy intensa y continua, los cuales afectan de manera directa distintas áreas de su vida como la social, laboral, personal, etc.

Las personas deprimidas tienen a sentirse constantemente cansadas, desmotivadas, su rendimiento y concentración disminuyen considerablemente, se encuentran irritadas, tristes, desesperanzadas y pueden tener problemas de sueño como insomnio o hipersomnia. Algunos de los síntomas que manifiesta en su día a día una persona deprimida, son los siguientes:

  • Cansancio extremo
  • Confusión
  • Dificultad para concentrarse
  • Sentimientos de vacío
  • Tristeza
  • Desesperanza
  • Fatal de motivación
  • Pérdida de energía
  • Sentimientos de inutilidad
  • Problemas de sueño
  • Irritabilidad
  • Dolores musculares y/o estomacales
Fibromialgia: definición y síntomas

Cuando hablamos de fibriomilagia nos referimos a un padecimiento reumatológico en el que las personas afectadas sufren de dolores intensos musculoesqueléticos así como también de una fatiga extrema. Esta enfermedad es mucho más frecuente en mujeres que en hombres y puede aparecer prácticamente a cualquier edad, sin embargo es muy común que aparezca en personas de mediana edad. Algunos de los síntomas más comunes de la fibriomialgia son los siguientes:

  • Dolores musculares en distintas partes del cuerpo.
  • Fatiga y cansancio excesivos provocados por llevar a cabo tareas que requieren de poco esfuerzo. Este puede no desaparecer incluso aunque la persona tenga un descanso adecuado.
  • Sensación de entumecimiento, hinchazón, contracturas en los músculos, calambres en las extremidades, temblor.
  • Trastorno del sueño (problemas para dormir, no tener un sueño reparador, despertarse en muchas ocasiones por la noche)
  • Problemas cognitivos que pueden dar lugar a la falta de concentración, pérdida de memoria y dificultad para adquirir un nuevo aprendizaje.
Relación entre fibromialgia y depresión

Después de conocer algo más acerca de lo que es la depresión y la fibriomialgia, finalmente vamos a dar respuesta a la pregunta principal: ¿cuál es la relación entre fibriomialgia y depresión? Basándonos en los estudios científicos que se han llevado a cabo hasta ahora, cabe destacar que se ha encontrado que existe una alta comorbilidad entre la fibriomilagia y la depresión.

Un 30% de personas que padecen de fibriomialgia también padecen de depresión, sin embargo también se ha encontrado que un 60% de personas con fibriomialgia han tenido depresión en algún momento de su vida. A pesar de que ambas enfermedades están muy relacionadas, no ha sido comprobado que una sea causante de la otra.

Debido a los síntomas propios de la fibriomialgia, como los que ya hemos visto, las personas que la padecen se vuelven más vulnerables a desarrollar depresión ya que los intensos dolores que experimentan, el cansancio extremo, los problemas de sueño y/o el deterioro cognitivo, les impiden llevar a cabo una vida normal en donde puedan desarrollarse personal, social y laboralmente.

Todo esto tiene una repercusión enorme en el bienestar emocional de la persona, así como también el hecho de que al ser una enfermedad que no muestra signos físicos evidentes que se puedan ver a simple vista, existen muchos casos en los que las personas más cercanas al enfermo(a) no se implican demasiado con el(ella), llegando en unos casos a dejarle de lado al creer que se trata de una exageración o invento de parte del otro. Por lo que el no contar con el apoyo suficiente y el experimentar todos estos síntomas desagradables de manera continua, sin duda puede dar lugar a que se presente algún trastorno depresivo y/o de ansiedad.

Un amor racional es aquel que se siente y también se piensa. Es una manera de relacionarse, donde el “ser para sí” y el “ser para el otro” se integra en un “nosotros” saludable. En el amor racional el sentimiento, por si solo, no basta.

Un amor descerebrado es puro impulso. “Contigo, pan y cebolla” es un viejo dicho napolitano, el cual inspiró la película de los años cincuenta de Marcelo Mastroiani y Sofía Loren, que significa algo así como: “Si te tengo, no necesito nada más”. Afirmación peligrosa para quien quiera buscar su autorrealización. Para estar con los pies en la tierra sería conveniente tener presente las siguientes reflexiones, las cuales confirman que con el amor no basta.

Si alguien duda que te ama, no te ama. A los enamorados hay que frenarlos, no empujarlos. “No estoy seguro” o “Necesito tiempo”, son algunas de las expresiones del titubeo afectivo. Cuando el amor hace mella nos atraviesa de lado a lado como un choque eléctrico, es una evidencia que se sustenta a sí misma, no cabe la duda. En esto se parece al orgasmo: si alguien no está seguro que lo tuvo, no lo tuvo. Otra cosa es decir que no nos conviene, que quiero desenamorarme, que somos incompatibles, así exista afecto. “Te quiero, pero no te amo”: ¿quién no ha sido victima de esta frase tenebrosa? Amor subdesarrollado, que no llega, que se achica, que desfallece antes de germinar.

No te merece quien te lastima intencionalmente. ¿Para qué seguir con alguien que nos hace daño? Un amor saludable no exige eso. Amar no es hacer un culto al sacrificio ni negociar los principios fundamentales. Si la persona que supuestamente te ama, te hiere o viola tus derechos, pues su manera de amar es enfermiza. El sentimiento aquí no tiene nada que ver. No se trata de ser un buen samaritano o poner la otra mejilla, un denuncio a tiempo es más efectivo, un alejamiento más recomendable. No solo tenemos que hacernos merecedores del otro, sino que la pareja también debe merecernos. Repito: la dignidad no es negociable, no importa cuantas arandelas amorosas quieran colgarle.

El buen amor es recíproco. Democracia afectiva, equilibrio, Amor justo, sindicalizado, bien repartido, no milimétrico pero adecuadamente dosificado. Horizontal dentro y fuera de la cama, ¿No esperar nada a cambio? Eso es para un amor universal, que trasciende el individuo, eso es mística o sentido de vida o misión humanitaria. En las relaciones cara a cara todos esperamos: si eres fiel, esperas fidelidad; si das sexo, esperas sexo; si eres cariñoso, esperarás cariño. Los que creen que pueden vivir con dar y no recibir, al cabo de un tiempo se frustran y deprimen, ya que es natural y congruente con la condición humana buscar un balance interpersonal. Algunas persona solo saben relacionarse desde la explotación o adoptando actitudes de victima. Todo amor “vertical” está contraindicado.

En el amor hay que aprender a perder. Si no te aman, no hay que insistir, ni suplicar ni tratar de convencer al otro o la otra. Cuando no se es correspondido, lo mejor es matar toda esperanza, porque la expectativa puede hacer que uno se pegue a relaciones tóxicas por años esperando el milagro de una resurrección amorosa que nunca llega. Realismo de línea dura: si no te quieren, a otra cosa, así duela, así haya que pedir ayuda, así la depresión se haga presente. Es mejor sufrir el duelo y alejarse de alguien que no llega al umbral afectivo que necesitas, a sufrir inútilmente un día a día de indiferencia. Lo que se opone al amor no es el odio, sino la indiferencia.

Cuatro premisas sin anestesia. Tratamiento para el alma, ver lo que es, enfriar la cabeza y poner el corazón a buen resguardo. No importa los que digan los enamorados del amor, el realismo afectivo salva gente y la ubica en un terreno fértil para que el “yo” no se destruya a si mismo persiguiendo un imposible, así sea en el nombre del amor.

 

A veces hay amores imposibles que no producen satisfacción, sino que se enquistan en lo más profundo del corazón y provocan mucho daño. En esos casos, lo mejor es aceptar la realidad y aprender a olvidar a esa persona, pero olvidar a alguien a quien amamos, aunque ese amor nos duela no es tarea fácil.

Amor no correspondido

En una ocasión alguien afirmó que “no hay amores imposibles, sino amantes cobardes”. De hecho, muchas personas dejan de luchar por un amor debido a obstáculos que en realidad se pueden sortear, como pueden ser las diferencias sociales, la distancia geográfica o incluso la diferencia de edad.

Sin embargo, hay amores por los que no vale la pena luchar, esto sucede cuando no hay reciprocidad, lo que conocemos como un amor no correspondido, como cuando una de las personas no siente lo mismo por el otro, ya tiene pareja o tiene una orientación sexual diferente. En esos casos, aferrarse a esa ilusión significa hacerse daño.

El amor es cosa de dos y no podemos exigir al otro que nos quiera, por lo que cuando nos enamoramos de una persona que no puede o no quiere correspondernos, se convierte en una misión suicida.

¿Por qué nos empeñamos en un amor imposible?

Los amores imposibles son típicos de la etapa adolescente, el estudiante que se enamora del profesor es un ejemplo clásico. Sin embargo, a medida que maduramos estos amores quedan atrás y el objeto de nuestro deseo comienza a ser una persona más similar a nosotros, que comparte nuestros gustos e intereses.

No obstante, hay quienes se sumergen en un bucle de relaciones imposibles que nunca llegan a buen puerto. Veamos algunas de las causas por las que nos obsesionamos con alguien que no nos corresponde:

En algunos casos la persona realmente no está buscando una relación de pareja estable, sino que puede estar escondiendo un temor al compromiso. En la práctica, ese amor imposible es un truco para mantenerse alejada de relaciones reales y de los “riesgos” que estas conllevan.

Las personas con baja autoestima y tendencias masoquistas a nivel emocional pueden tener la idea inconsciente de que ellos no merecen tener una relación de pareja sana y estable, y se embarcan en relaciones imposibles.

Otras veces nos empeñamos en un amor imposible porque lo idealizamos, creemos que si esa persona nos amase nuestra vida sería mejor o más completa. En realidad no nos enamoramos de la persona en sí, porque en la mayoría de los casos no la conocemos lo suficiente, sino de la imagen idílica que hemos formado, nos enamoramos de la persona que nos gustaría que fuera.

En otros casos simplemente nos sentimos atraídos por algo que tiene sabor a prohibido, como ser el amante de otra persona que ya tiene pareja. Por consiguiente, ese amor se convierte en un reto, un desafío. De hecho, si la persona comienza a interesarse realmente por nosotros y el amor se materializa en algo real no es extraño que la relación pierda automáticamente su encanto. Otras veces, cuando nuestra autoestima está condicionada al logro,  conseguir el reto de que alguien deje a su pareja por nosotros supone una prueba de que somos valiosos.

¿Por qué es tan difícil olvidar un amor imposible?

Casi siempre, cuando una relación de pareja llega a su fin, es porque ha atravesado por una serie de fases que la han conducido al desencanto. Por eso, aunque la ruptura suele ser dolorosa, tarde o temprano logramos pasar página. Sin embargo, en los amores imposibles la decepción no llega, nos quedamos permanentemente ilusionados. Entonces olvidar equivale a dejar atrás un sueño.

No obstante, vivir atados a un amor no correspondido implica maniatar nuestra vida emocional. Cuando nos llenamos de ilusiones que no se concretan, no solo nos hacemos daño, sino que nos impedimos encontrar a una persona que realmente pueda satisfacer nuestras expectativas. Apostar por un amor imposible es como hipotecar nuestras emociones, es como cultivar sin la posibilidad de ver los frutos. Por eso, a largo plazo, este tipo de amor provoca una gran frustración.

¿Existe una predisposición a involucrarse en relaciones imposibles?

Hay personas que son más propensas a involucrarse en este tipo de relaciones, ya sea por sus características de personalidad, por sus creencias, su mentalidad o por la educación que han recibido.

Las personas con una baja autoestima pueden ser víctimas de este problema ya que, en el fondo, creen que no merecen una relación real por lo que se fijan en personas que no les pueden corresponder.

Las personas que han sido educadas haciéndoles creer que no valían nada, también tienen mayores probabilidades de caer en un mecanismo de auto-sabotaje. Aunque sean adultas, siguen creyendo que no merecen conseguir las cosas buenas en la vida, como una pareja que las ame y apoye, por lo que se fijan en relaciones imposibles y así confirman la imagen que tienen de sí mismas.

Las personas con tendencias masoquistas también suelen sentirse tentadas por los amores imposibles ya que esta “relación” satisface sus ansias de sufrimiento y dolor. De hecho, un estudio realizado en la Universidad de Michigan demostró que el rechazo de una persona activa las mismas áreas del cerebro que se movilizan cuando experimentamos un dolor físico.

El problema de base suele ser un monopolio emocional. Es decir, cuando una persona ha crecido marcada por una emoción negativa, como puede ser la angustia o la sensación de rechazo, tendrá la tendencia a involucrarse en situaciones que generen esa emoción. Por consiguiente, un amor imposible les permite perpetuar las emociones que vivieron en su infancia y mantenerse dentro de un círculo autodestructivo, que es el único que conocen.

¿Cómo olvidar un amor imposible?

Si has caído en las redes de un amor imposible y no es la primera vez que te sucede empieza por mirar dentro de ti y encontrar las causas que te llevan una y otra vez por el mismo camino. Pregúntate por qué te enamoras de personas inalcanzables. Quizás descubras que tienes miedo al compromiso, que no estás preparado/a para enfrentarte a una relación sentimental o que estás repitiendo experiencias emocionales que provienen de tu infancia.

Hay quienes “disfrutan” de ese amor idílico porque se sienten relativamente cómodos en la zona de confort que han creado y les aterroriza la perspectiva de iniciar una relación de pareja real, en la cual tienen que abrirse emocionalmente a otra persona.

Sea cual sea la causa, sé sincero contigo mismo, quizá en este punto te ayude un profesional de la psicología, ya que te brindará una perspectiva objetiva y te ayudará a conocerte mejor a ti mismo.

Cómo olvidar a alguien en tres pasos

Si necesitas saber cómo olvidar a alguien porque sabes que es un amor imposible sigue estos tres pasos:

El primer paso es tomar la decisión firme de hacerlo. Esto, aunque pueda parecer de perogrullo, puede resultar muy difícil, ya que muchas veces nos resistimos a olvidar a una persona o hacer lo necesario para ello, cómo evitar el contacto por un tiempo, porque nos aferramos a la idea romántica de que, cómo en las películas, un milagro va a suceder y vamos a alcanzar la felicidad con esa persona y, por otra parte, siempre cuesta separarse de la persona amada o hacerse a la idea de que nuestro amor es un imposible.

Para tomar esta decisión es importante que seas realista y pienses en tu felicidad. Si seguir enamorado/a de esa persona te hace daño, quizá sea el momento de pasar página.

El segundo paso consiste en sentirte bien contigo mismo/a. Si no te sientes a gusto contigo, si no te amas lo suficiente, entonces no estás preparado/a para comenzar una relación de pareja saludable. No olvides que los conflictos internos son la causa más común de los problemas de pareja.

También es conveniente reflexionar sobre los ideales que has creado. ¿Estás enamorado/a de una persona real o de una imagen idílica? ¿Hasta qué punto conoces a esa persona? ¿Conoces sus defectos y manías? Es probable que te asombre descubrir que en realidad conoces muy poco de esa persona y que estás enamorado/a del ideal que has creado en tu mente.

Por último, el tercer paso para olvidar a alguien es abrirte a nuevas experiencias. No se trata de que apliques el proverbio “un clavo saca al otro”, pero debes ser consciente de que cuando estás obsesionado/a con un amor, no logras ver lo que ocurre a tu alrededor, te cierras a los demás y te impides vivir. Obsesionarse no es estar enamorado, aunque así lo creas. Quizás la persona que te hará feliz se encuentra justo delante de tus narices y no puedes verla porque estás mirando en la dirección equivocada.

¿Y tú? ¿Has vivido alguna vez algún amor imposible? ¿Estás viviendo ahora una relación imposible?¿Necesitas olvidar a alguien y no puedes? Si quieres dejar de obsesionarte por una persona o sientes que no puedes olvidar a alguien que no te hace feliz en www.psicoterapiamp.com te ayudamos !  Agenda tu cita hoy mismo al ( 81 ) 81430123 en Monterrey N.L.

 

La esquizofrenia es un trastorno mental grave y crónico en el que los pacientes sufren de una intensa distorsión del pensamiento a raíz de la cual les es difícil diferenciar lo que es real y lo que no. Los pacientes que sufren de esquizofrenia suelen experimentar alucinaciones y delirios, así como una grave alteración de la percepción y una falta de consciencia sobre su estado psicológico. Esto incide en la vida normal de los afectados una manera muy profunda, consiguiendo interferir en cualquier faceta de su cotidianidad y llegando a imposibilitarlos para realizar muchas de las funciones normales de la vida diaria.

La esquizofrenia afecta a 1’1% de la población mundial y suele dividirse en diferentes clasificaciones según los síntomas más notables, siendo la esquizofrenia del tipo paranoide la clase más común.

¿Qué es la esquizofrenia paranoide?

La esquizofrenia paranoide es la forma de esquizofrenia más prevalente. En este tipo de esquizofrenia, los síntomas como los delirios o alucinaciones son más habituales en comportamiento del paciente que otros síntomas tales como el comportamiento desorganizado, común en otros tipos de esquizofrenia.

La paranoia, es un delirio autorreferencial que forma parte de los síntomas positivos de la esquizofrenia, en el que la persona se apega a ideas fijas irracionales y estructuradas sobre patrones de desconfianza hacia los demás que pueden llegar a ser extremos. Dentro de las ideas paranoicas podemos encontrar las manías persecutorias, como las que, por ejemplo, tendría una persona que cree que es víctima de una conspiración y que está siendo escuchada a través de micrófonos en su propia casa. Las personas que sufren de esquizofrenia paranoide muestran un comportamiento en el que las ideas paranoides son muy acentuadas y exclusivas, así como las alucinaciones y otro tipo de delirios, como el delirio de grandeza.

Causas de la esquizofrenia

La esquizofrenia está causada por un conjunto de factores, aunque aún sigue siendo una incógnita el hecho de por qué se presenta en unas personas y no en otras. Aunque la causa exacta aún sigue investigándose, existen varios factores clave que interactúan entre sí haciendo que las personas desarrollen este trastorno.

Parece estar clara una gran implicación de factores genéticos, especialmente en el cromosoma 5. Las personas cuyos padres o familiares cercanos presentan esquizofrenia tienen mayor predisposición a desarrollarla.

Algunas fuentes también apuntan a una alteración bioquímica en las neuronas de los pacientes que hace que se dé un problema de comunicación entre ellas. Parece que la dopamina, un neurotransmisor muy importante en la comunicación neuronal, se encuentra en desequilibrio en los pacientes con esquizofrenia, que parecen poseer un exceso de actividad dopaminérgica. También se estudia una disminución en la actividad de la corteza prefrontal de estos pacientes.

Otros factores de riesgo pueden ser ciertos problemas durante el periodo de gestación o nacimiento o el uso de drogas que alteran la química cerebral.

Síntomas de la esquizofrenia paranoide

Los síntomas positivos y negativos que pueden indicar la presencia de esquizofrenia son variados, siendo los más comunes:

Síntomas positivos:

  • Alucinaciones: Las alucinaciones son experiencias perceptivas distorsionadas e irreales que pueden ser auditivas, visuales o de otro tipo sensorial y que para la persona que las padece pueden aparentar ser completamente reales.
  • Ideas delirantes: Son ideas irreales y alteradas que se mantienen de forma rígida y que parecen completamente ciertas para el paciente.
  • Lenguaje desorganizado: Se trata de una forma de expresión con gran falta de coherencia y sentido práctico.
  • Comportamiento desorganizado: El comportamiento desorganizado alude a un comportamiento gravemente desestructurado en el que pueden darse desde una rigidez muscular extrema hasta una incapacidad para mantener la higiene personal
  • Reacciones emocionales extremas: Las reacciones emocionales pueden resultar extrañas y desproporcionadas antes situaciones diversas.

Síntomas negativos:

  • Apatía o déficit afectivo con una gran falta de reacción ante estímulos externos
  • Déficit cognitivos como pobreza del habla
  • Depresión
  • Aislamiento

La esquizofrenia de tipo paranoide se inclina más hacia las ideas delirantes y alucinaciones que a otros síntomas como los de la esquizofrenia desorganizada. Los delirios paranoicos son ideas irracionales o extrañas a través de las cuales el paciente interpreta la realidad de una manera distorsionada siendo clave su figura dentro de estas ideas. Algunas de las características más acentuadas son:

  • Manía persecutoria. En este caso, por ejemplo, la persona puede llegar a pensar que forma parte de un plan externo o que puede estar siendo perseguida, espiada o incluso que otros tratan de matarla, cuando no es cierto.
  • Celos delirantes. Este sería el caso de pacientes que creen firmemente ser engañados y manipulados por personas a su alrededor aunque esto sea completamente irreal
  • Megalomanía y delirios de grandeza. Esto describe a pacientes que pueden creer firmemente que su figura es clave en diferentes causas irreales o que son famosos o importantes en una realidad paralela.
  • Alucinaciones auditivas, visuales o incluso olfativas. Como hablábamos anteriormente, las alucinaciones son percepciones distorsionadas de la realidad en las que la persona cree estar viendo, sintiendo o escuchando algo o a alguien que no existe en la vida real y que pueden incluso llevarle a cometer actos peligrosos tanto para ellos como para los demás.

Tratamiento de la esquizofrenia paranoide

El tratamiento de la esquizofrenia en general, no solo de la esquizofrenia paranoide, es esencial para mejorar la calidad de vida del paciente. Debido a los complicados síntomas que experimentan los pacientes afectados por este trastorno, es esencial un tratamiento y seguimiento médico continuo que consiga controlar y manejar las características de esta enfermedad. Los pacientes con esquizofrenia usualmente pueden adoptar conductas autodestructivas pudiendo llegar a cometer actos suicidas en un gran número de casos. Sin embargo, con un tratamiento adecuado, las personas que padecen esquizofrenia pueden llegar a tener una vida sana y satisfactoria.

Entre los tratamientos, el más recomendado por los profesionales de la salud mental es el tratamiento farmacológico con antipsicóticos. Estos consiguen controlar la sintomatología positiva de la esquizofrenia. Además, las terapias psicosociales como las enfocadas en el manejo de habilidades cotidianas, la terapia grupal y cognitivo conductual o la educación y el apoyo familiar son muy importantes para mejorar la calidad de vida de los pacientes. Afortunadamente, cada vez se avanza más en el estudio de esta enfermedad y en los tratamientos que consiguen mejorar el estado de los pacientes.

 

Aunque la mayoría de la gente piensa que la psicosis aparece “de la nada”, esto es muy poco común. A menudo hay señales de advertencia, meses o incluso años antes. Por supuesto, estas señales son más fáciles de reconocer cuando miramos hacia atrás, por eso hemos querido hacer este artículo para aprender a reconocer algunos signos de advertencia cuando aparecen por primera vez. El reconocimiento temprano ofrece una mejor oportunidad para la intervención y la prevención de la psicosis.

Los brotes psicóticos

La gente que ha padecido algún brote psicótico a veces describe los primeros cambios que tienen como una mayor dificultad para filtrar la información, las distracciones y las sensaciones. Pueden tener problemas para concentrarse o para entender lo que están escuchando. Las experiencias visuales pueden llegar a sentirse como más brillantes o intensas y los sonidos más fuertes.

Es como si se sintieran “sobrecargados” y les resulta más difícil mantener el hilo de lo que están pensando, así como de lo que los otros hablan. Pueden sentirse más y más desconectados o simplemente quieren estar solos. Poco a poco, les abruma la confusión acerca de lo que es real y lo que no, lo cual les lleva a desconfiar, incluso a sentir pánico.

Otras personas en cambio pueden dar la sensación de que actúan de manera extraña, o simplemente no parecen ellos mismos. Pueden presentar dificultades en la escuela o el trabajo, incluso dejar de ir.

Algunos de estos primeros cambios no son específicos a la psicosis. En otras palabras, muchos jóvenes con estos signos y síntomas no tienen por qué padecer psicosis, tal vez sólo se trate de una reacción temporal al estrés. Pero para aquellos que se encuentran en las primeras etapas de una enfermedad psicótica, estos síntomas proporcionan señales de advertencia importantes. Cuando varios signos o síntomas se producen o se hacen más intensos con el tiempo, o simplemente existe una historia familiar de trastornos psicóticos, es particularmente importante estar atentos para buscar ayuda a tiempo.

Señales de alerta temprana de psicosis y los síntomas a tener en cuenta

  • Cambios de personalidad no específicos
  • Aislamiento social
  • Disminución en el funcionamiento (en la escuela o en el trabajo, en el auto-cuidado)
  • Estado de ánimo deprimido
  • Ansiedad
  • Disminución de la motivación
  • Disminución de la concentración
  • Alteración del sueño
  • Expresión emocional reducida
  • Problemas con el manejo de la tensión diaria
  • Deterioro en la higiene personal

Otras señales de alerta temprana son los síntomas más leves o sutiles de la psicosis. Llamamos a estos síntomas psicóticos atenuados.

Síntomas Psicóticos Atenuados

  • Desconfianza: por ejemplo, sienten cada vez más incómodos frente a amigos, familiares o maestros sin saber por qué.
  • Creencias raras o pensamiento mágico: por ejemplo, sensación de confusión acerca de si un sueño realmente ocurrió, se preguntan si otras personas podrían ser capaces de leer su mente, encuentran conexiones significativas entre eventos no relacionados, tienen frecuentes experiencias de irrealidad o déjà vu.
  • Experiencias perceptivas inusuales: por ejemplo, los sonidos parecen ser más fuertes de lo normal, ven sombras o figuras vagas por el rabillo del ojo, creen que los ruidos cotidianos suenan como palabras o tienen un significado especial.
  • Discurso tangencial o circunstancial: por ejemplo, cambian el tema de conversación sin motivo alguno mientras están hablando, utilizan combinaciones inusuales de palabras.

Cuando estos síntomas han comenzado o empeorado durante el último año, la investigación sugiere que la persona puede tener un mayor riesgo de desarrollar psicosis.

Es de destacar que algunas personas experimentan síntomas psicóticos atenuados que son de larga duración ni estables. Es decir, los síntomas han existido desde hace más de un año pero no han sido continuados ni demasiado frecuentes en el tiempo. Estos individuos no tienden a presentar tanto riesgo de desarrollar psicosis en el futuro.

Personas que pueden tener mayor riesgo de psicosis

  • Las personas que tienen un familiar cercano (un hermano o hermana, padre o madre) que ha experimentado algún trastorno mental con psicosis (esquizofreniatrastorno bipolar o depresión mayor con psicosis) y que han tenido una disminución en el rendimiento del funcionamiento diario (en la escuela o el trabajo, la vida social y familiar, el autocuidado) durante al menos un año.
  • Las personas con síntomas completos (en lugar de atenuados) de psicosis que se iniciaron en los últimos tres meses, aunque sean breves y variables. Los síntomas pueden ser intensos pero ir y venir, duran menos de una hora, y aparecen no más de un par de veces cada semana. No son frecuentes o sostenidos lo suficiente como para cumplir con los criterios para un trastorno psicótico total. Sin embargo, estos síntomas deben ser tomados en serio, por si se hacen más frecuentes o sostenidos en el tiempo, pues pueden ser el preludio de un brote psicótico.

Es importante destacar que las investigaciones sugieren que el tratamiento precoz de estos síntomas puede ayudar a prevenir problemas más graves en el futuro. Al igual que con los primeros signos de la enfermedad médica, si los signos tempranos de problemas de salud mental se dejan sin tratar, es más probable que empeoren. Por el contrario, si se tratan a tiempo, a menudo mejoran.

La intervención temprana tiene el potencial de retrasar o en última instancia prevenir la aparición de la psicosis, y para mejorar los resultados de los que se llega a desarrollar un trastorno.