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Cuando hablamos de salud nos referimos a un concepto que engloba tanto nuestra área física como nuestros pensamientos y bienestar psicológico. Acudir a un terapeuta es una poderosa herramienta para salir adelante cuando observamos que necesitamos mejores fortalezas mentales.

¿Cómo saber si necesito ayuda psicológica? ¿A quién debo acudir cuando necesito ayuda? ¿Qué terapias psicológicas necesito? Por desgracia, la salud mental sigue siendo un tema poco hablado y la mayoría de la población tiene muchas preguntas sin resolver.

Un psicólogo o psicóloga es una persona que se ha formado específicamente en el ámbito de la salud mental y/o el bienestar psicológico. Su tarea es orientarte y ofrecerte herramientas de superación y crecimiento personal. Por otra parte, también están formados para derivarte a un médico psiquiatra si estás pasando por una situación crítica.

¿Cómo saber si necesitas ir al psicólogo? A continuación, te ofrecemos 5 criterios o señales de alarma por las que debes recibir ayuda psicológica.

1. No puedes llevar una vida normal
Según el manual DSM-V, uno de los criterios diagnósticos para definir un trastorno mental es la incapacidad para llevar una vida normal. Definiendo la normalidad como la capacidad de mantener cierta estabilidad emocional evitando conflictos con los demás y contigo mismo. Si tus días transcurren de una manera caótica y problemática, es importante que acudas a un psicólogo.

2. Tiene dificultades para resolver un conflicto
Un signo de buena salud mental es poder resolver un problema con herramientas asertivas y basadas en la inteligencia emocional. Si consideras que te cuesta mantener la calma y gestionar los problemas adecuadamente, ir a un psicólogo puede ser una buena opción.

3. Una persona o un acontecimiento te producen malestar
Es normal tener diferencias y malentendidos con otras personas, sin embargo, si tienes un conflicto que perdura en el tiempo y te genera malestar mental (ya sea con un familiar, amigo, pareja…) es una señal de que debes ir al psicólogo.

4. Tu salud física también está en peligro
En ocasiones los trastornos mentales pueden relacionarse con enfermedades médicas. Si presentas alucinaciones, problemas en comprender los estímulos externos o percibes que tu salud psicológica puede poner en peligro a tu integridad física (ataques de ansiedad, ideación suicida, autolesiones…) es indispensable que acudas a un profesional.

5. Necesitas apoyo externo y consejo profesional
No tienes por qué presentar ningún trastorno o malestar grave para ir al psicólogo. De hecho, es importante saber que puedes acudir a un terapeuta para orientarte mejor en tus pasos hacia el bienestar emocional. Un buen psicólogo o psicóloga puede ayudarte en tu camino de crecimiento personal desde la psicología positiva.

Cómo saber si necesito ayuda psicológica – Cómo saber si necesito ir al psicólogo: 5 señales de alarma

Maneras de buscar ayuda psicológica
Existen muchos tipos de terapeutas, cada uno especializado en un ámbito diferente, por lo consiguiente también puedes encontrar distintas maneras de buscar ayuda psicológica. En este articulo vamos a centrarnos en las dos vías principales:

La sanidad pública nos ofrece terapias y asistencia psicológica. Para poder acudir a un terapeuta en el ámbito público, tu médico de cabecera debe derivarte a él. En el caso de que se trate de una emergencia, será la unidad de urgencias psiquiátricas quienes se encarguen de la situación.
Si lo que deseas es acudir a un psicólogo privado, puedes encontrar un amplio directorio en nuestra sección de profesionales. Por otro lado, para elegir al psicólogo o psicóloga que mejor se adapte a tus necesidades es importante que analices correctamente cuál es tu situación. En este caso, puedes encontrar profesionales especializados en tratar con adolescentes, niños, psicólogos de pareja, psicólogos clínicos…
En definitiva, lo importante es que tengas claro que necesitas ayuda y que debes buscar apoyo en un terapeuta profesional.

Necesito ayuda psicológica pero no tengo dinero
Si es este tu caso, debes acudir a los servicios públicos que te hemos mencionado anteriormente. Para ello, encuentra tu centro sanitario más próximo y consulta a tu médico de cabecera para pedirle que te proporcione un especialista.

Cómo saber si necesito ayuda psicológica – Maneras de buscar ayuda psicológica

¿Ir al psicólogo sirve?
Una vez nos preguntamos ¿Cómo saber si necesito ayuda psicológica? es posible que nos aparezca la siguiente duda: ¿ir al psicólogo sirve?

Por desgracia, los tabúes sociales que rodean la disciplina psicológica han influenciado negativamente a las terapias. Ir al psicólogo sirve y es una gran ayuda siempre y cuando estés dispuesto a colaborar y estés motivado a mejorar.

Los psicólogos y psicólogas somos seres humanos, por lo que podemos errar en alguna ocasión, nuestro objetivo es ayudar y proporcionar las mejores herramientas. No obstante, es el paciente quien debe dar uso de dichas herramientas. Resulta muy sencillo afirmar que ir al psicólogo no sirve porque tu salud mental no ha mejorado. Sin embargo, es importante que te preguntes si te has esforzado y si has seguido sus consejos.

Es posible que la primera terapia que recibas no sea aquella que mejor se adapte a tus problemas. Es normal puesto que cada persona es un mundo y es posible que debas cambiar de psicólogo hasta encontrar aquél que mejor te pueda ayudar.

Como consejo final en este artículo sobre cómo saber si necesitas ayuda psicológica, queremos comentarte que el camino hacia el bienestar mental no es corto ni sencillo, pero con paciencia y esfuerzo valdrá la pena acudir a un psicólogo.

Desafortunadamente, en la actualidad y debido a distintos factores (entre ellos el hecho de encontrarnos en una época difícil en donde cada vez es más difícil encontrar un trabajo estable), ha aumentado el número de casos de personas con depresión y ansiedad. Por lo consiguiente, también ha aumentado el consumo de los llamados antidepresivos (fármacos utilizados para combatir la depresión) los cuales hacen la función de aumentar los niveles de serotonina en el cerebro. Cuando se aumentan estos niveles, aumenta también considerablemente el bienestar emocional de la persona ya que mejora su estado de ánimo.

Sin embargo, los efectos positivos no se notan hasta pasados unos días e incluso semanas después de una toma diaria y regulada. En este artículo de Psicología-Online, vamos a analizar con detalle cual es la razón del por qué los antidepresivos tardan en hacer efecto.

Cuando iniciamos un tratamiento farmacológico para combatir la depresión es necesario seguirlo al pie de la letra y contar en todo momento con el asesoramiento de un profesional ya que si no está bien administrado no va a hacer el efecto deseado y por el contrario puede revertir los resultados. Generalmente cuando se comienza con este tratamiento farmacológico, tardan varios días incluso semanas en hacer efecto y esto muchas veces es motivo de frustración y desesperación para algunas personas.

Los medicamentos que se utilizan para combatir la depresión son los (ISRS) que quiere decir los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. Pero, ¿de qué manera actúan en nuestro cerebro?

Efectos de los antidepresivos en el sistema nervioso
Para explicar de manera sencilla y resumida como actúan los antidepresivos en nuestro cerebro, empezaremos por mencionar que una de las tantas funciones de las neuronas es captar serotonina de un espacio al que se le denomina sináptico.

Lo que ocurre con los fármacos para la depresión es que impiden que la neurona recoja otra vez la serotonina que se encuentra en el espacio sináptico con la finalidad de aumentar la cantidad de serotonina entre las propias neuronas. Por lo tanto provocan que de un momento a otro se eleve la cantidad de serotonina de manera exagerada. Aparte de que la serotonina se encarga de aumentar el estado de ánimo, también se encarga de regular el ciclo del sueño, el deseo sexual, el apetito, el vómito, entre otras cosas.

Por lo tanto, es normal que al inicio del tratamiento, cuando los niveles de serotonina en nuestros cerebro se alteran bruscamente puedan llegar a aparecer algunos efectos secundarios molestos como las alteraciones en el sueño, en el apetito, disminución del deseo sexual, vómitos, mareos, etc. Una vez que nuestros niveles de serotonina finalmente se regulan podemos llegar a experimentar los beneficios del consumo de estos fármacos. Esto explica porque pueden llegar a tardar en hacer efecto los antidepresivos en nuestro cerebro ya que a pesar de que nuestro cuerpo tiene mucha capacidad para adaptarse a los cambios, no lo hace de inmediato y necesita de cierto tiempo para lograrlo. Generalmente el tiempo que se requiere para que los antidepresivos hagan efecto en nuestro cuerpo es más o menos de 2 a 3 semanas.

Por qué los antidepresivos tardan en hacer efecto – Por qué tardan tanto tiempo en hacer efecto los antidepresivos

Efectos de los antidepresivos los primeros días
Antes que nada es necesario mencionar que no todas las personas reaccionan igual a los antidepresivos debido a que cada cuerpo es diferente y cuenta con distintos niveles de adaptación. Es por ello también que existen distintos tipos de antidepresivos, los cuales deben de ser únicamente diagnosticados por un profesional para que te recete el que más se adapte a tus necesidades. A pesar de ello, en ocasiones tienes que ir probando distintos tipos para saber cual es el que te provoca el efecto deseado y las menores molestias posibles al principio. Algunos de los efectos secundarios que pueden causarte los antidepresivos los primeros días de consumo son los siguientes:

Disminución del apetito sexual (anorexia sexual)
Estreñimiento
Mareos y en raras ocasiones pueden ir acompañados de vómito
Somnolencia
Resequedad bucal
Dolor de cabeza (leve)
Cierto grado de ansiedad e inquietud
Es necesario mencionar que todos estos síntomas pueden ser normales hasta cierto punto ya que si se presentan de manera exagerada y se mantienen por mucho tiempo hay que consultarlo con el médico ya que probablemente, como lo mencioné antes, se debe de probar con otro tipo de antidepresivo.

Por qué los antidepresivos tardan en hacer efecto – Efectos de los antidepresivos los primeros días

¿Qué hacer si los antidepresivos no funcionan?
Si después de haber probado con distintos tipos de antidepresivos descubres que ninguno te funciona o después de haber pasado por un largo tratamiento en donde te funcionaba cierto tipo de antidepresivo y ahora no lo hace, debes de saber lo siguiente:

Los antidepresivos no funcionan siempre. No te desesperes ni te sientas mal contigo mismo(a) si hasta ahora ningún tipo de antidepresivo te ha funcionado, debes de saber que esto puede ocurrirles a algunas personas. Aún se desconoce la causa exacta del porqué los antidepresivos no le funcionan a algunas personas o exactamente porque dejan de funcionar, sin embargo esto no es el fin ya que existen otro tipo de tratamientos como la psicoterapia que son sumamente eficaces para aliviarla.
Probablemente no tengas depresión. El diagnosticar de depresión a una persona puede ser realmente algo muy subjetivo sino se evalúa de manera exhaustiva. Así que otra posible razón por la que no te estén haciendo efecto los antidepresivos es que realmente lo que padeces no se trate de una depresión sino de otro tipo de trastorno por lo que requieras de otro fármaco distinto.
Taquifilaxia antidepresiva. La taquifilaxia antidepresiva se refiere a un padecimiento en el que el nuestro cuerpo se adapta a los antidepresivos que se están recibiendo y finalmente estos dejan de hacer efecto aunque anteriormente si se hayan obtenido los resultados deseados.
Terapia psicológica. Existe cada vez más evidencia de que la terapia psicológica, especialmente la cognitivo-conductual, es una tratamiento sumamente efectivo para la superar la depresión. Sin embargo, muchas personas prefieren enfocarse más en el tratamiento farmacológico ya que no les supone tanto esfuerzo. Es importante que sepas que vale la pena llevar a cabo un tratamiento psicológico aunque éste sea más tardado y lleve un proceso largo ya que el hacerlo finalmente te ayudará a eliminar tu problema de raíz.

Uno de los órganos más fascinantes de nuestro cuerpo es, sin lugar a dudas, el cerebro. Se trata, además, de un órgano que, a día de hoy, sigue siendo muy desconocido y que, a cada descubrimiento que realizamos, nos resulta más perfecto y sorprendente. Gracias al cerebro podemos realizar todas nuestras actividades diarias, comprender el mundo y relacionarnos en él. Pero, no solo nos permite disfrutar de la vida con los ojos abiertos sino que, también, cuando los cerramos continúa trabajando y recreando otras situaciones y escenas que bien podrían darse en la vida real.

En este artículo vamos a descubrir mejor el funcionamiento del cerebro indicándote por qué soñamos cuando dormimos. Una de las grandes incógnitas de nuestro cuerpo humano y que ha causado grandes debates entre filósofos como fue el conocido caso de Sigmund Freud.

Si quieres saber por qué soñamos cuando dormimos es importante que conozcamos qué ocurre en nuestra mente cuando dormimos. A diferencia de lo que pensamos normalmente, dormir no significa estar inactivos sino que es una actividad más de nuestro sistema nervioso. Durante las horas de sueño, nuestro cuerpo equilibra el organismo, las células se regeneran y nuestros músculos y huesos reposan. Es decir, la parte “material” del cuerpo requiere de este descanso pero el cerebro sigue trabajando, de forma diferente, eso sí.

Durante toda la noche podemos tener diferentes tipos de sueños pero, también, pueden haber momentos en los que no soñemos. El mero hecho de dormir no implica soñar sino que, dependiendo de la fase del sueño en la que nos encontremos, podemos recrear este tipo de pensamientos o no.

Además, no siempre somos capaces de recordar los sueños que hemos tenido durante la noche. Por lo general, tan solo recordamos aquellos que acabamos de tener (justo antes del despertar) o aquellos que nos han podido alterar (por ejemplo, las pesadillas, los sueños angustiosos, etcétera).

¿Qué pasa en nuestro cerebro cuando dormimos?
Durante las horas de sueño, nuestro cerebro se activa casi de forma completa. Es decir, está más activo durante las horas de descanso que durante el día y, por ello, necesitamos que el flujo de sangre sea el doble del que usamos cuando estamos despiertos.

Pero es cierto que hay una parte del cerebro que no funciona cuando dormimos: el centro de la lógica. Y es precisamente por eso por lo que los pensamientos que acuden a nuestra mente, nuestros sueños, suelen formar parte de un mundo más onírico y que no tiene por qué guardar relación con la realidad.

Además, tienes que saber que nuestro cerebro también envía mensajes a nuestro cuerpo para que, durante el sueño, no se active ni reciba esos mensajes como reales. Para ello, el cerebro envía una serie de señales a la médula espinal que tienen como objetivo paralizar nuestro cuerpo. Este es el motivo por el que podemos estar viviendo una gran cantidad de aventuras con los ojos cerrados pero, nuestro cuerpo, permanece completamente inmóvil. La única parte de nuestro cuerpo que se mueve durante el sueño son los ojos que se activan cuando entramos en la fase que se conoce con el nombre de REM.

Por qué soñamos cuando dormimos – El porqué de los sueños

La función de los sueños
Ahora que ya sabes que nuestro cerebro está mucho más activo de noche, vamos a continuar este artículo sobre por qué soñamos cuando dormimos hablando de la función que tiene el hecho de soñar. Durante este momento del día, nuestro cerebro hace una tarea muy importante para nuestra memoria: desechar y seleccionar recuerdos. Esta tarea de “almacenar” la información es de la que se ocupa nuestro órgano cuando nosotros estamos con los ojos cerrados.

Además, durante el momento del sueño, nuestro cerebro se encarga de intentar solventar los problemas o complicaciones que nos hayamos encontrado durante el día. Por ello, es importante dormir bien y descansar por las noches para que, así, al día siguiente toda la información pueda haber sido procesada, seleccionada y resuelta. En este otro artículo te contamos cómo afecta la falta de sueño a nuestro cerebro para que entiendas lo importante que es descansar bien.

Los sueños y nuestro subconsciente
Muchos estudiosos han estudiado la relación existente entre nuestros sueños y nuestro subconsciente. Uno de los padres de esta teoría fue Sigmund Freud quién, incluso, elaboró un diccionario con la interpretación de los sueños. Está claro que, en muchas ocasiones, los sueños o pesadillas que recrea nuestra mente son un reflejo de alguna preocupación o situación de nuestra vida cotidiana. Y, al no tener activada la parte “lógica”, la forma de representación de este problema se sale de los límites de la realidad y se nos presenta de una forma metafórica y surrealista.

Soñar que se te cae un diente o soñar que te persiguen son sueños muy comunes y a los que se les ha dado infinitas interpretaciones. Es cierto que analizar los sueños puede ayudar a psicoanalizarte pero tampoco debemos tomarnos esto al pie de la letra. Hay algunos sueños que no tienen por qué interpretarse de forma psicológica, simplemente son evocaciones mentales.

¿Siempre soñamos cuando dormimos? NO
Ahora que ya sabes por qué soñamos cuando dormimos, tenemos que resolver otra duda muy común. Y es que, a diferencia de lo que muchas personas creen, no siempre que dormimos estamos soñando. Existen diferentes fases del sueño que se dividen en:

Fase NREM (o NO REM): es la primera fase que transcurre durante los 30 o 60 minutos primeros. Durante este momento nos encontramos en la transición entre el sueño y la vigilia y, además de en este primer momento del sueño, también se repite a lo largo de la noche. Durante esta fase, nuestros músculos se relajan y el metabolismo se ralentiza.
Fase REM (“rapid eye movement”): la fase REM tiene una duración media de 30 a 90 minutos, después, volvemos a tener una fase NREM y continuamos con los ciclos del sueño. De forma cíclica se van repitiendo estas fases durante la noche, por tanto, podemos tener hasta 5 sueños distintos en la noche si dormimos 8 horas.
Como vemos, la diferenciación de ambas fases se ha establecido con el hecho de que nuestros ojos estén en movimiento o no. Tal y como hemos indicado más arriba, todo nuestro cuerpo permanece estático durante las horas de sueño. Todo excepto los ojos. Ellos son los indicadores de la actividad cerebral. Y es que durante la fase REM nuestro cerebro está mucho más activo y, por tanto, nuestros ojos reciben esta actividad con el movimiento. El cuerpo sigue relajado pero nuestra mente está más activa que nunca.

Por tanto, no siempre que dormimos soñamos porque si dormimos y no llegamos a entrar en la fase REM nuestro cuerpo no estará tan activo como para recrear sueños. Además, las personas que padecen insomnio y se van despertando durante la noche puede que estén constantemente en la fase NREM y, por tanto, no terminen de soñar.

Por qué soñamos cuando dormimos – ¿Siempre soñamos cuando dormimos? NO

¿Por qué soñamos cosas malas o tenemos pesadillas?
Durante el sueño podemos padecer lo que técnicamente se conoce como “sueño disfuncional” y coloquialmente conocemos como “pesadillas”. Se trata de una alteración que tiene lugar en nuestro subconsciente y que puede ser un reflejo de que hay algo en nuestra vida que nos esté perturbando. Pero no siempre tiene por qué ser así.

Como ya hemos dicho, sí que puede haber una relación directa entre los sueños y nuestras emociones o nuestra vida, es lo que defiende el psicoanálisis de Freud. Pero también puede ser que las pesadillas aparezcan sin que exista alguna correspondencia con nuestro estado anímico. De hecho, puede ser que un sueño agobiante o de miedo tan solo ocurra porque acabemos de ver una película que nos ha alterado y nuestro cerebro solo repite lo que acabamos de ver.

De hecho, además de las explicaciones del psicoanálisis sobre los sueños, también hay algunos factores externos o físicos que pueden producirnos pesadillas, por ejemplo:

Ver una película de miedo o angustia antes de dormir
Estar enfermo y padecer subidas de fiebre por la noche
Vivir en un estado de estrés y ansiedad
Estar con depresión

Los alimentos para combatir la depresión
Por Rosario Linares
ESCUCHAR POST SOBRE PREVENIR Y COMBATIR LA DEPRESIÓN

Durante muchos años se pensó que la depresión era un problema meramente psicológico. Ahora sabemos que no es así. De hecho, nuestra dieta cotidiana puede agravar los síntomas o, al contrario, atenuarlos. Aunque un control de la alimentación no es suficiente para combatir la depresión, una alimentación balanceada puede ayudar como coadyuvante en el tratamiento de la depresión. ¿Sabes cuales son los alimentos más indicados para combatir la depresión? Te lo explicamos.

depresion alimentacion

¿Por qué el consumo de azúcar influye en la depresión?
Nuestro cerebro depende del suministro de glucosa para funcionar, por lo que no es extraño que la cantidad de azúcar que consumimos guarde relación con las conductas agresivas, la ansiedad y la depresión. De hecho, se ha descubierto que las personas que sufren depresión son particularmente vulnerables a las oscilaciones del nivel de glucosa en sangre.

Cuando comemos alimentos que contienen demasiada azúcar o carbohidratos simples se produce casi inmediatamente un pico de glucosa. Para equilibrar esa cantidad excesiva de glucosa, nuestro cuerpo desata una respuesta hormonal dirigida a disminuir los niveles de glucosa en sangre. Como resultado, cuando baja el pico de glucosa podemos experimentar síntomas como la fatiga, irritabilidad, confusión mental, problemas de concentración y de memoria, tristeza y desaliento.

En segundo lugar, el consumo excesivo de azúcar genera una serie de reacciones químicas en nuestro cuerpo que promueven los procesos inflamatorios. A largo plazo, la inflamación crónica termina afectando el funcionamiento del cerebro e incluso puede generar enfermedades neurodegenerativas. Un estudio realizado en la Universidad de Toronto analizó los cerebros de 20 personas diagnosticadas con depresión mayor y 20 personas sanas. Los resultados no solo mostraron que la inflamación cerebral en las personas con depresión era un 30% mayor, sino que también se apreció que la inflamación era más grande cuanto más severo era el cuadro depresivo.

Estos estudios nos demuestran cuán importante es balancear el nivel de glucosa en sangre, sobre todo si ya padeces depresión. No obstante, solo podemos lograrlo si seguimos una dieta equilibrada, en la que algunos alimentos están prácticamente prohibidos.

¿Cuáles son los alimentos que pueden causar o empeorar la depresión?
Varios estudios han desvelado que los alimentos ricos en azúcar refinada y carbohidratos simples, como la bollería industrial, la pasta, el arroz blanco y las sodas, aumentan el riesgo de sufrir depresión. En este sentido, una investigación realizada en la Escuela de Medicina de Harvard le dio seguimiento a más de 43.000 mujeres durante un periodo de 12 años. Al cabo de ese tiempo los investigadores concluyeron que quienes mantenían una dieta rica en carne roja y alimentos confeccionados con granos refinados, tenían más probabilidades de ser diagnosticadas con una depresión mayor. De hecho, el riesgo podía aumentar hasta un 41% más.

depresion y comida

Sin embargo, para prevenir y superar la depresión no solo debemos evitar los alimentos con azúcar refinada y carbohidratos simples. En los últimos años también se está mirando con lupa el gluten, que se suele encontrar en el trigo, el centeno, la cebada y la avena. Se debe aclarar que los resultados aún no son concluyentes, pero un pequeño estudio realizado por investigadores de la Monash University, en 22 personas a lo largo de 3 días, desveló que el 90% de quienes habían mantenido una dieta rica en gluten reportaban un aumento de los síntomas depresivos. ¿Por qué?

Una hipótesis explicativa apunta al hecho de que el exceso de gluten hace que disminuyan los niveles de serotonina, lo cual puede conducir a la depresión. Otra hipótesis indica que el gluten puede afectar la microbiota intestinal, causando cambios en el estado de ánimo que pueden provocar la depresión.

También se conoce que algunos aditivos alimentarios actúan sobre nuestro estado de ánimo y podrían contribuir a la aparición de problemas como la depresión. Uno de los aditivos más controvertidos es el aspartamo, un edulcorante no calórico que se usa en muchas bebidas, sobre todo en las versiones ‘light’.

En este sentido, un estudio realizado recientemente en la Universidad de Dakota del Norte desveló que el consumo de aspartamo puede generar síntomas neurobiológicos. Estos investigadores hicieron que algunas personas mantuvieran durante 8 días una dieta rica en productos con aspartamo, mientras que otros consumieron alimentos similares pero sin este aditivo. Así pudieron apreciar que quienes habían consumido aspartamo reportaron la aparición de síntomas depresivos y dolor de cabeza.

Los alimentos que ayudan a combatir la depresión
Alimentos ricos en triptófano. El triptófano es un aminoácido que influye sobre el estado de ánimo ya que estimula la producción de serotonina, un neurotransmisor que genera una sensación placentera de tranquilidad, relajación y bienestar. Además, también disminuye la sensación de hambre, un aspecto muy importante, ya que las personas con tendencia a la depresión suelen experimentar una imperiosa necesidad de comer alimentos dulces. El pavo, el pollo, la leche, el queso y los huevos son algunos de los alimentos que contienen mayor cantidad de triptófano. Por otra parte, las frutas con más triptófano son: el plátano, la piña, el aguacate y la ciruela.
Alimentos ricos en ácido fólico. Numerosos estudios realizados desde la década de 1940, cuando se descubrió esta vitamina, indican una relación entre el ácido fólico y la depresión. De hecho, se ha apreciado que las personas deprimidas tienen una deficiencia de esta vitamina. Por eso, se recomienda incluir en la dieta alimentos como el hígado de pollo o de ternera, los cacahuetes, las verduras de hoja verde como las espinacas y la acelga, así como los cereales integrales.
Alimentos ricos en magnesio. La falta de magnesio provoca problemas de atención, dificultades de memoria y fatiga. De hecho, se trata de un mineral esencial para nuestro sistema nervioso y se ha demostrado que su deficiencia genera un estado de hipersensibilidad ante el estrés. Además, se conoce que en muchos casos los síntomas de la depresión pueden aliviarse con suplementos de magnesio. No obstante, también puedes encontrar este mineral en alimentos como el chocolate negro, los moluscos, los productos lácteos, los cereales integrales, las semillas de girasol, las almendras, la soja, el tofú, las bananas, la verdolaga y la acelga.
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Alimentos ricos en omega-3. No es un ácido graso milagroso, pero se estima que los suplementos de omega-3 pueden reducir los síntomas de la depresión al menos en un 10%. También se conoce que este ácido graso es muy beneficioso para el cerebro y contribuye a aliviar los procesos inflamatorios. De hecho, no podemos olvidar que el cerebro es uno de los órganos que más lípidos contiene, y se estima que un tercio de los ácidos grasos que componen la materia gris pertenecen a la familia del omega-3. El pescado azul, los mariscos, la yema del huevo, las almendras, las nueces y el aceite de linaza son alimentos ricos en omega-3 que deberías incluir en tu dieta.

¿Alguna vez has rechazado hacer algo solo porque no estabas seguro de los resultados que obtendrías?

¿Prefieres evitar situaciones en las que tienes que probar algo nuevo delante de la gente?

¿Has abandonado proyectos que pueden mejorar tu vida sin razón aparente?

superar el miedo al fracaso

No hay dudas de que el fracaso es una píldora amarga y difícil de tragar pero si lo negamos o intentamos esconderlo, no aprenderemos de la experiencia y viviremos permanentemente con miedo a volver a fracasar. Así, nos mantendremos anclados a lo conocido, dentro de una zona de confort que nos impide enfrentar nuevos retos y crecer como personas.

Por eso, aunque no podemos evitar sentir ese miedo, podemos aprender a manejarlo e impedir que nos arrebate buenas oportunidades.

Cinco pasos para lidiar con el miedo al fracaso
Siente el miedo. A la mayoría de las personas no les gusta sentir miedo, por lo que suelen esconder o negar esta emoción. Sin embargo, reprimir el miedo no hará que se disipe, al contrario, continuará agazapado en nuestro interior.
Descubre el origen. Detrás del miedo al fracaso se suelen esconder otros temores, como el miedo a que nos critiquen, a no estar a la altura de las circunstancias, a decepcionar a alguien o a perder el status quo que hemos alcanzado.
miedo a fracasarºA su vez, detrás de esos temores generalmente se oculta una historia más profunda. El miedo a equivocarse suele provenir de experiencias en las cuales hemos fallado, que se han anclado en nuestra mente y se reactivan cada vez que debemos enfrentar un reto. Por eso, el miedo al fracaso es más común en las personas que han recibido una educación sobreprotectora, que han tenido padres o maestros muy estrictos o que tienen rasgos perfeccionistas.

La buena noticia es que el simple hecho de descubrir esas experiencias negativas que nos han marcado o las creencias erróneas que sustentan el miedo al fracaso, ya nos permite lidiar mejor con esta sensación.

Si ademas, re-elaboras estas experiencias con técnicas como EMDR o la hipnosis con la ayuda de un psicólogo, “reprogramarás” tu cerebro para que esas vivencias no te sigan condicionando en el momento presente.

Visualiza el proceso. Curiosamente, un estudio realizado en la Universidad de Nueva York desveló que fantasear de manera positiva con los resultados que deseamos alcanzar se traduce en menos energía y un desempeño más pobre. Esto significa que el pensamiento positivo por sí solo no es suficiente.
Sin embargo, otro experimento realizado en la Universidad de California comprobó que cuando visualizamos el proceso que debemos seguir para alcanzar una meta, alcanzamos mejores resultados y nos estresamos menos en el camino.

Por eso, para vencer el miedo al fracaso, es conveniente que visualices los obstáculos que se pueden presentar y te veas venciéndolos. Ese simple ejercicio te dará la dosis de confianza que necesitas.

Reformula el fracaso. El fracaso es una palabra muy vaga. De hecho, podemos elegir ver el fracaso como “el fin del mundo”, como una prueba de que no servimos para nada, o podemos verlo como una experiencia que nos permite crecer y nos brinda aún más energía, porque significa que estamos un paso más cerca de nuestra meta.
En nuestra cultura el fracaso tiene una acepción negativa, pero no tiene por qué seguir siendo así. Si comienzas a pensar en el fracaso en términos de aprendizaje, cada vez tendrás menos miedo a afrontar nuevos retos porque sabrás que, aunque te equivoques, habrás aprendido.

Un excelente ejercicio consiste en bucear en el pasado: busca tus “fracasos” y míralos desde una nueva perspectiva. Pregúntate: ¿Qué aprendí? ¿Cómo crecí a raíz de esa experiencia? ¿Cuáles fueron las cosas positivas de esa situación?

Crea un plan B. En muchas ocasiones el fracaso nos asusta porque lo comprendemos como una situación permanente, una especie de estigma que llevaremos a lo largo de nuestra vida. Sin embargo, parafraseando a William D. Brown, el fracaso es tan solo un evento, no una persona. El fracaso no te define como persona y mucho menos es permanente, siempre existe la posibilidad de volver a intentarlo o cambiar el rumbo.
De hecho, tener un plan B suele ser reconfortante y nos ayuda a vencer el miedo al fracaso. Así podremos sentirnos más seguros porque sabremos exactamente qué hacer en caso de que el plan original no dé los frutos esperados.

superación del miedo al fracaso

No obstante, recuerda que, al fin y al cabo, la vida consiste en ir tomando decisiones. En la mayoría de los casos esas decisiones no son malas ni buenas sino que simplemente te llevan por caminos diferentes, donde siempre te están aguardando nuevas oportunidades.