EnvidiaLa envidia

La envidia viene en nuestra carga genética, somos envidiosos siempre, desde el nacimiento. Es parte de nuestra naturaleza y sin embargo, lo más importante no es el objeto, sino quién lo trae y es muy frecuente decir: “¡qué bonito!”, “¡qué lindo!” y cuando uno ya tiene la posesión de algún objeto, ya no se le ve tan bonito, porque era bonito en la medida que lo traía puesto otra persona. Es muy importante entender que la envidia es un dolor íntimo por el bienestar del otro, cuando vemos que el otro tiene algo que posee y nosotros no podemos alcanzar, se despierta ese dolor dentro de nuestro ser.

¿Qué es la envidia? Es un sentimiento de tristeza o enojo que experimenta la persona que no tiene o desearía tener para sí sola algo que otra posee. No solamente se envidian las posesiones físicas, si no, también se pueden envidiar la belleza, la inteligencia, la mujer del otro, el hijo inteligente que el otro tiene, uno puede envidiar del otro la juventud, la salud, etcétera. Uno puede envidiar la alegría que otra persona tiene, el éxito que tiene otra persona a nivel espiritual o nivel económico. Para nosotros también llega a ser un placer la desgracia del otro, este es un sentimiento muy mezquino, muy doloroso; en ocasiones la gente dice: ¨ qué bueno que le fue mal¨. Este sentimiento tan desagradable, es clandestino, es callado,  uno no se atreve a decirlo porque sabe que los demás lo van a juzgar como mezquino, decía Kierkegaard, el gran filoso nórdico, que el envidiar es el deporte de los pequeños pueblos.

La envidia tiene un parentesco muy grande con el odio, con los celos y por supuesto, es lo opuesto al amor. También se dice que en el centro del sistema capitalista esta la envidia porque si no existiera la envidia no habría un motor de progreso, se tiene que envidiar algo para luchar por tener aquello y lograr lo que tiene el otro, igualmente, en la mercadotecnia se ha dicho una definición un tanto sínica que “es un método de fabricar envidias para vender objetos para aumentar la velocidad de consumo”. Es importante considerar que si usted es inteligente o bello, usted no tiene la culpa de eso, así se nace, sin embargo, eso va a provocar en los demás molestia ¿por qué? Porque ellos no tienen esas cualidades que usted posee, entonces, muchas veces a lo largo de la vida vamos a estar con otras personas en competencia, en competencia en amores, en el trabajo, en el ascenso social, en el ascenso laboral, y al competir algunos van a ganar y otros van a perder y aquel que triunfa va tener que tolerar y soportar el sentimiento antagónico de aquellos que lo envidian, ganar produce envidia, por ejemplo  aquellas personas que son famosas o que tienen mucho dinero o que tienen riquezas.

¿Cómo combatir la envidia? Ese es muy difícil de lograr, porque la envidia es algo natural en lo genético que traemos de nuestra propia naturaleza, entonces, para combatirla el mejor método es confesar, decir: ¨yo te envidio tu triunfo, tu éxito, el libro que has publicado o el hijo que tienes es extraordinario y muy inteligente”, el confesarlo va a disminuir el dolor íntimo que uno tiene, sin embargo, si usted sigue con la envidia, la envidia duele íntimamente, la envidia nos va a quitar la calidad de vida porque es angustia, es sufrimiento oculto y clandestino que llevamos y va a invadir nuestro pensamiento y nos va a llenar de rencor y coraje por el éxito del otro.

Hay que recordar que cada quien tiene su camino, usted tiene el suyo, el vecino tiene otro distinto y uno debiera saber que cada quien hace su propio destino.

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