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¿Por qué la ( el ) narcisista se hace la víctima?
Los narcisistas se hacen las víctimas para seguir siendo los héroes de sus películas. Ejercer el victimismo otorga poder a quien lo aplica mediante el engaño. Esto es algo que el narcisista sabe desde una edad muy temprana. Quien llora es consolado, quien se lamenta es atendido, los que sufren son apoyados

¿Qué es el victimismo manipulador?
Utilizan los eventos negativos como moneda de cambio para hacer demandas excesivas y sacar provecho a costa de los demás. Usan su posición de víctimas para manipular. Eso es inaceptable. Reconocer a las personas que manipulan a golpe de victimismo es fundamental para no caer en sus redes o lograr salir de ellas

¿Cómo se llaman las personas que siempre se quejan?
Victimismo como personalidad

No obstante, existen personas que hacen gala de un victimismo crónico: se encuentran en un estado permanente de quejas y lamentos infundados. Estos individuos se escudan en una personalidad victimista

¿Qué es el victimismo crónico?
Las personas con victimismo crónico son aquellas que están constantemente interpretando la realidad como si todo lo malo que les sucede fuese culpa de los demás. Su día a día es una agresión ficticia tras otra, y de forma inconsciente desplazan toda la responsabilidad de lo que les sucede a los otros

El victimizarse o victimismo crónico, caracteriza a las personas que se sienten víctimas de todo y de todos. Culpan de manera reiterada a los demás de lo que les ocurre, a las circunstancias, de forma inconsciente se desvinculan de su responsabilidad ante sus actos y culpabilizan a los demás.
Este modo de relacionarse con los otros y con el entorno, desarrolla en estas personas una visión pesimista de la vida, que a su vez puede acarrear más consecuencias negativas en su día a día, convirtiéndose en personas tóxicas para sí mismos y para los que les rodea.

Algo que lejos de sacarles de este rol que han adoptado por diversas circunstancias, agranda sus sentimientos y emociones negativas hacia los demás y su desconfianza, se sienten incomprendidas y víctimas de los demás. Padeciendo elevados niveles de sufrimiento desde esa irracional incomprensión que creen estar padeciendo y provocándolos también en sus seres queridos y personas de su entorno.
La mayoría de las personas que se victimizan, lo hacen porque en algún momento lo han aprendido y entran en un bucle de el que no pueden salir, bien porque es como aprendieron a relacionarse, porque obtienen algún tipo de recompensa y donde nunca es suficiente.

¿Cómo son las personas victimistas?
Pero, ¿qué rasgos de personalidad y actitudes recurrentes realizan estas personas? Vamos a conocerlos a través de los siguientes puntos.
1) Deforman sistemáticamente la realidad
Las personas con victimismo crónico creen sinceramente que toda la culpa de lo que les ocurre es culpa de otras personas; nunca asumen responsabilidad alguna por sus acciones. El problema de fondo es que ven la realidad de forma distorsionada, con un objetivo de control externo. Tienden a pensar que tanto las cosas positivas como los malos momentos dependen de causas externas a su voluntad.
También es cierto que suelen exagerar inconscientemente lo negativo, de tal modo que caen en un fuerte pesimismo que les impide ver las cosas positivas de la vida.
2) El lamento constante les refuerza
Los individuos victimístas creen que su situación personal se debe a los malos actos de los demás y de las circunstancias, por tanto no se sienten responsables de nada de lo que les ocurre. En consecuencia, se pasan el día lamentándose, hasta el punto que encuentran un importante refuerzo a su actitud en el lamento y la queja, asumiendo su rol de víctimas y tratando de llamar la atención de su entorno.
No son capaces de pedir ayudar a nadie, se limitan a lamentarse por su mala suerte de toparse con indeseables. Esto no es otra cosa que una búsqueda inconsciente de atención y protagonismo.
3) Su objetivo es encontrar culpables
El estado de víctima permanente también va muy asociado a una actitud desconfiada. Creen que los demás siempre se mueve por intereses espurios y actúan de mala fe contra ellos. Por esta razón inspeccionan al milímetro cualquier detalle o gesto de las personas de su alrededor intentando descubrir algún agravio, por pequeño o inexistente que sea, para reforzarse así en su rol de víctimas.
A base de actuar así, acaban reafirmando su personalidad y son muy susceptibles con el trato que los demás les dispensan, exagerando cualquier pequeño detalle hasta un límite patológico.
4) Nula autocrítica
No son capaces de hacer autocrítica sobre su actitud o sus acciones. Las personas con victimismo crónico están plenamente convencidas de que no tienen la culpa de nada, con lo cual no conciben que nada en ellos sea reprochable o mejorable. Como ya se ha comentado, responsabilizan de todo a las demás personas, son incapaces de aceptar crítica alguna y, por supuesto, están lejos de poder reflexionar sobre su actitud o sus actos para poder mejorar en alguna faceta de sus vidas.
Se muestran intolerantes ante los fallos y defectos de otras personas, pero sus propios errores los perciben como nimios y, en cualquier caso, justificables.
Las tácticas que usan las personas victimístas
Cuando hay una persona que asume el rol de víctima, debe haber otra que sea percibida como culpable. Con este objetivo, los victimistas crónicos emplean una serie de tácticas y estrategias que para conseguir que otra persona se sienta culpable.
Si ignoramos este modus operandi de los victimistas es más fácil que caigamos en su marco mental y que logren convencernos de que toda la culpa es nuestra.

1. Retórica y oratoria del victimista
Es muy habitual que este tipo de personas traten de ridiculizar y descalificar cualquier argumento de su “enemigo”. No obstante, no tratan de refutar al adversario en base a datos o argumentos mejores, sino que se dedican a descalificar e intentan que la otra persona asuma el rol de “atacante”.
¿Cómo lo consiguen? Asumiendo el papel de víctima en la discusión, de modo que el adversario quede como una persona autoritaria, con poca empatía y hasta agresiva. Este punto es conocido en la disciplina que estudia las argumentaciones como “retórica centrista”, puesto que es una táctica que pretende presentar al enemigo como un radical, en vez de refutar o mejorar sus argumentos. De este modo, todo argumento del bando contrario solo es una demostración de agresividad y extremismo.
Si se ven acorralados por una afirmación o un dato irrefutable, la persona victimista no contestará con argumentos o aportando otros datos sino que dirá algo así: “Siempre me atacas, ¿me estás diciendo que miento?” o bien “No me gusta que impongas tu punto de vista”.
2. La “retirada a tiempo” del victimista
En ocasiones, el discurso de la persona victimista está enfocado a evadir su responsabilidad para intentar evitar tener que reconocer un fallo o pedir perdón por algo que ha hecho mal. Para ello, intentará salir de la situación como pueda. La estrategia más habitual, además de descalificar el argumento de su interlocutor (ver punto 1), consiste en escurrir el bulto para no reconocer que estaba errado en su postura.
¿Cómo lo consiguen? Asumiendo el papel de víctima y manipulando la situación para que la interacción entre en un espiral de confusión. Esto se traduce en que el victimista intenta proyectar sus errores hacia el adversario.
Por ejemplo, si en el hilo de una discusión, el oponente aporta un dato comprobado y fiable que contradice la postura de la persona victimista, ésta última no reconocerá que estaba equivocado. En lugar de eso, intentará retirarse usando estas frases típicas. “Este dato no contradice lo que yo decía. Por favor, para de confundirnos con números que no vienen al caso” o “Me estás culpabilizando por haber dado mi simple opinión, no tiene sentido seguir discutiendo con alguien así”. Y, tras estas palabras, lo normal es que abandone el lugar de los hechos sintiéndose “ganador”.
3. Chantaje emocional
La última de las estrategias que más frecuentemente usan los victimistas crónicos es el chantaje emocional. Cuando conocen bien las virtudes y defectos de su “adversario”, no dudan en manipular sus emociones para intentar salirse con la suya y mostrarse como víctima. Las personas que van de víctimas tienen una gran capacidad para reconocer emociones, y usan las dudas y flaquezas de las otras personas en su propio beneficio.
¿Cómo lo consiguen? Son capaces de detectar los puntos débiles de su oponente y tratan de sacar rendimiento a la empatía que pueda dispensarle. Así, van fraguando la situación para que el otro asuma el papel de verdugo y ellos se afianzan en la posición de víctimas.
Este tipo de actitud puede materializarse, por ejemplo, con aquella madre que intenta culpabilizar a su hijo con frases del estilo: “Con todo lo que hago siempre por ti, y así me lo pagas”. El chantaje emocional también es una estrategia de manipulación típica de las relaciones de pareja. Te lo explicamos a fondo en este artículo:
¿Cómo lidiar con una persona así?
Lo primordial es que, si tienes un victimista crónico en tu círculo cercano, seas capaz de identificarlo. Después, has de intentar que no te enrede en su juego de manipulación. Basta con hacerle saber que sus lamentos siempre son los mismos y que lo valiente en esta vida es intentar hallar soluciones. Si está dispuesto a encontrar salidas a sus problemas, debemos echarles una mano y hacerles notar que estamos con ellos, pero también hay que dejarles claro que no vamos a perder el tiempo escuchando sus quejas.

Causas del victimismo
• Autoconcepto: A partir de experiencias en las que una persona se ha sentido vulnerable, dañada y allí ha sido atendida, puede ser la única forma en la que ha aprendido a validarse. A través de ser víctima consigue la atención y el cariño de los otros y aprende a culpabilizar a la vida de lo que le ocurre, evitando activamente la responsabilidad sobre sus actos y sus consecuencias.
• Indefensión aprendida: Ante situaciones vividas en las que la persona pueda haber sufrido maltrato y/o negligencia y que no han sido afrontadas o cuando la persona no ha podido hacer nada para cambiar la situación, se genera en ella la creencia de que no puede hacer nada, que las cosas no cambiarán, generalizándose este pensamiento a la mayoría de las situaciones a afrontar.
• Baja tolerancia a la frustración: Cuando las situaciones de la vida no son satisfactorias para la persona, laboral y/o personalmente, la persona puede no ser capaz de afrontar su responsabilidad, admitir sus errores y su responsabilidad para poder cambiarla, sintiéndose víctima de los demás.
• Vínculos primarios: Cuando no se ha desarrollado un buen apego, se puede crecer con una gran dificultad para gestionar las emociones, principalmente las negativas, lo que hará que la persona señale a otro como el responsable de lo que siente, de tener intención de dañarle, porque no es capaz de lidiar con su tormenta emocional.

Características de las personas que se victimizan:

• Lamentaciones: Constantemente se reafirmarán en términos absolutistas como buenos y a los demás como malos. Se quejarán de lo que les ocurre y de no poder cambiar la situación para obtener la compasión y la validación de los demás.
• Distorsión de la realidad: No ven la realidad tal cual es, no asumen su responsabilidad ante sus acciones ni sus consecuencias. Tienen una tendencia a pensar que tanto lo bueno como lo malo depende de lo que les rodea.

• Pesimismo: Tendencia a exagerar lo negativo en detrimento de lo positivo, lo que les impide valorar las cosas positivas que les ocurren en su vida, quedándose en esa errónea zona confort y creyéndose incapaz de salir de ahí.
• Exigencia a los demás: No suelen pedir ayudar, creen que su queja, su lamento, su situación, es razón más que suficiente para inconscientemente exigir a los demás atención y soluciones.
• Culpabilizan: Se centran tanto en lo negativo, que se vuelve algo obsesivo y cualquier sutileza en el comportamiento del otro, que para cualquier otra persona pasaría desapercibida para ellos es una señal de alarma, de que les van a hacer daño, de que algo va a ocurrir, de alguna injusticia de la que son víctimas.
• Tendencia a menospreciarse: Es una actitud que le permite mostrar su baja autoestima y captar la atención de los demás, usando expresiones para humillarse a sí mismo.
• Incapacidad de autocrítica: No se plantean poder hacer algo para mejorar su vida, sus emociones, su situación personal o laboral. No pueden reflexionar sobre sus actos, ni reconocer que puedan haberse equivocado, ni tampoco lo harán si son los demás los que le sugieren algo para mejorar, se sentirán atacados.
• Actitud defensiva: Relacionado con lo anterior, ante cualquier posible mejora que los demás les puedan realizar se defenderá, exagerará su situación, se recreará en su malestar y atacará al otro. Permanecen muy atentos al otro para que esto no llegue a ocurrir y recordarles lo mal que están para evitar los comentarios positivos o de mejora que le puedan ayudar.
• Autosabotaje: En diferentes momentos de su vida, será muy obvio una solución, una posible mejora, pero se encargarán de que eso no sea así, se reafirmarán en su papel de víctima ya sea con actos y/o creencias y no llevarán a cabo ningún cambio.

Consecuencias de victimizarse:

A corto plazo, se pueden obtener beneficios relacionados con no responsabilizarse, evitar, tener la atención y el cariño de los demás, pero esto mantenido en el tiempo hará que afloren las verdades consecuencias de victimizarse:
• Aislamiento social: Relacionarse con personas que se victimizan es agotador, por mucho que las quieran. De forma inconsciente vuelven las relaciones complejas, hostiles y basadas en la negatividad. Lo que a largo plazo hace que la gente se aleje, bien porque la persona victimista los echa o porque ellos se cansan de intentarlo todo para poder ayudar y que la persona no haga nada por mejorar su situación.
• Inestabilidad emocional: El no querer ver la realidad, no responsabilizarse de sus actos y que los demás puedan realizar alguna crítica constructiva, son demasiadas opciones para su poca o nula capacidad de autocrítica, por lo que le resultará muy difícil poder lidiar con sus emociones y gestionarse de forma adaptativa.
• Resolución de problemas: Existe una tendencia a bloquearse ante los problemas, a quedarse atascadas y no poder salir de ahí, esperando a que alguien se lo solucione y sintiendo una gran insatisfacción.
• Problemas laborales: En las relaciones en el trabajo, esta actitud perjudicará ante cualquier contratiempo que pueda surgir tanto a nivel individual, como en equipo, lo que a la larga influirá en su desarrollo laboral y en algunos casos, en la pérdida del puesto de trabajo.
• Abuso emocional: No respetarán los límites emocionales de los demás, les invaden con sus problemas, descargan en ellos su negatividad, pero en realidad lo que están haciendo es reforzarlas y exigir a los demás que se hagan cargo de ellas.

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