COMO SER FELIZPAZ INTERIOR

Una de las principales metas de la vida de toda persona es alcanzar la felicidad, un estado anímico quebradizo en el que influye tanto la actitud de uno mismo como el entorno que le rodea. … «Alcanzar la felicidad no significa llegar a una meta. Se trata de una actitud, de seguir un camino que requiere trabajo diario.
La felicidad es un concepto que a menudo está presente en nuestra vida y se asocia a muchos ámbitos: nuestra vida personal, laboral, familiar, social, etc. Por lo tanto, la felicidad es muy importante en nuestra sociedad. Pero, ¿realmente sabemos qué es la felicidad?
La mayoría de las personas piensan que la felicidad es algo trascendental y utópico, que es un estado duradero e incompatible con sentir tristeza, enfado, etc. Por lo tanto, se llega a la conclusión de que es muy difícil de conseguir y alcanzar la felicidad personal en nuestro día a día. Por lo tanto, estas personas ven la felicidad como una meta inalcanzable lo cual es un error.
La felicidad no se parece a la risa, no tiene tanto que ver con llegar a algún lugar, sino con seguir el rumbo que da sentido a nuestra vida
¿Qué es la felicidad?
Debemos tener en cuenta que la felicidad es subjetiva, es decir, cada persona la consigue y la experimenta de forma distinta. Sin embargo, una cosa que compartimos todos los seres humanos es la búsqueda de la felicidad y el bienestar. Independientemente del país donde vivimos, de la religión, de la edad, del género y del nivel social, todas las personas deseamos estar bien y ser felices. Esto es el motor de nuestra vida. Entonces, ¿Qué es la felicidad? Al largo de toda la historia de la filosofía se ha estudiado y se ha definido este concepto.

Llegar a una meta
Una de las definiciones más aceptadas es la que dice que la felicidad es una emoción que se produce en un ser humano cuando éste cree haber cumplido una meta. En este sentido, la felicidad suele ir acompañada de una sensación de satisfacción y alegría. Ciertamente es importante planearnos objetivos en nuestra vida pero, debemos intentar evitar caer en el error de proponernos metas difíciles y a largo plazo, ya que éstas van a reafirmar la teoría de que la felicidad es inalcanzable. Es importante tener metas y objetivos del día a día, más sencillos pero no menos importantes.
Disfrutar de las pequeñas cosas
Asimismo, la felicidad se trata de pequeñas cosas, pequeños momentos del día a día que nos hacen sentir diferentes. La felicidad es como una chispa, algo pequeño que tiene luz, que nos llena y nos hace vibrar. Es aquella sensación agradable, intensa que aparece como resultado de una pequeña actividad, de un encuentro con una persona, etc.
Conocernos a nosotros mismos
Un punto muy importante es el de conocernos a nosotros mismos y dedicar un tiempo a pensar qué cosas nos provocan felicidad para poder potenciar esos momentos. Por ejemplo, si a una persona le hace feliz cuidar plantas, y lo sabe, quizá estará más atento a qué actividades puede realizar para favorecer su felicidad: piensa en ir a pasear por un parque cuando las flores empiezan a florecer y disfruta del olor, busca una exposición de bonsáis, etc. Se trata de ser creativos y activos en la búsqueda de sensaciones y actividades relacionadas con aquello que nos hace felices y de disminuir el nivel de nuestra propia exigencia.
Les comparto un maravilloso relato es este:
Una tarde, hace muchísimo tiempo, Dios convocó a una reunión. Estaba invitado un ejemplar de cada especie. Una vez reunidos, y después de escuchar muchas quejas, Dios soltó para cada quien una sencilla pregunta: “Si pudieras elegir, ¿qué te gustaría ser?”
Cada uno de los presentes respondió sin tapujos y a corazón abierto:
La jirafa dijo que le gustaría ser un oso panda. El elefante pidió ser mosquito. El águila, serpiente. La liebre quiso ser tortuga; y la tortuga, golondrina. El león rogó ser gato; y la nutria, carpincho. El caballo, orquídea. Y la ballena solicitó permiso para ser zorzal…
Le llegó el turno al hombre, quien incidentalmente venía de recorrer el camino de la verdad. Este hizo una pausa, y esclarecido exclamó: “Señor, yo quisiera ser… feliz.”
Si nos dijeran que podemos hacer realidad un solo sueño, ninguno sería más apropiado que el deseo de ser feliz
La felicidad y la paz interior
¿QUÉ ES LA PAZ INTERIOR?
Nos hace saber que la felicidad nada tiene que ver con el deseo de dejar de ser lo que cada uno es, sino, por el contrario, con ser auténticamente uno mismo.
Nos hace saber que el camino que conduce a la deseada felicidad comienza siempre con la propia decisión de ser feliz, asumiendo la responsabilidad de esa elección.
Nos abre los ojos, finalmente, a una verdad incuestionable: pocas cosas existen más deseables e importantes en esta vida que el deseo de ser feliz.
LA RESPONSABILIDAD CUESTA
Cada vez que digo frente a un grupo, sean amigos, colegas o pacientes, que irremediablemente somos responsables de nuestra felicidad y, por añadidura, responsables de cómo nos va en la vida, escucho el murmullo de desacuerdo de algunos de los presentes y el reclamo protestón de casi todos los demás.

Algunas veces, quizá solo para provocar el debate que mucho me interesa, me animo a preguntar, casi sabiendo la respuesta:
—¿Qué sucede? ¿No están de acuerdo?
Con algo de duda y mucho de cortesía, la respuesta siempre es la misma:
Sí… Bueno… de alguna manera…
Y yo, como siempre, leo en esa respuesta “diplomática” que, más allá de sus dudas, creen que no, pero saben que sí.
Por acción o por omisión, por decisión previa o posterior, por dejar pasar o por haberlo producido, siempre somos parte de lo que nos sucede
Pero claro, es muy duro aceptarlo; así, sin peros… tal vez sea porque esta declaración de involucración inapelable nos confronta con la responsabilidad de cambiar lo que no está bien… y no solo en nuestro microcosmos, sino en la vida de todos y todo el tiempo.
Quizá asumir de plano tanta responsabilidad nos obliga a aceptar cierta complicidad en cada una de nuestras frustraciones. Nos duele, nos molesta, nos irrita y nos subleva que las cosas no sucedan como soñamos, como deseamos, como deberían suceder o como nos convendría que sucedieran.
En la vida real, la de todos los días, a pesar de nuestra queja, las cosas difícilmente salen exactamente como deseábamos, y cuando se asemejan a eso, no ocurren en los plazos que habíamos imaginado.
Muchas veces, la posibilidad fáctica de que nuestro deseo se cumpla en este momento es prácticamente nula. Lo cierto es que, en el mundo de lo cotidiano, siempre encontraremos dificultades, obstáculos y limitaciones para hacer realidad un sueño, cumplir un deseo o, simplemente, poder seguir nuestro camino sin perder el rumbo.
Tendremos que elegir cada vez más conscientemente entre dos actitudes:
• Culpar al exterior y esperar que cambie, o hacernos partícipes de la frustrante realidad y ser cómplices de ese cambio. Es decir:
• Asumir la responsabilidad de actuar en coherencia con mis deseos trabajando activamente, afrontando el coste y el riesgo que conlleva el camino

¿En qué consiste la felicidad?
Según las investigaciones de Seligman, Steen, Park y Peterson (2005) se han encontrado tres caminos que nos permiten buscar la felicidad personal.
Emoción positiva y placer
Una de las claves para alcanzar la felicidad es mantener una actitud positiva en todos los aspectos de la vida. Cuando las emociones positivas son las dominantes en nuestra vida, todo se experimenta de una manera más placentera y positiva.
Compromiso
Otro de los factores que influye para encontrar la felicidad es justamente el hecho de tener un compromiso y mantenerse firme con él. Tanto es así que las personas que expresan tener una ‘buena vida’ acaban siendo el resultado de un constante esfuerzo para desarrollar y demostrar sus fortalezas a través del trabajo y el ocio.
Sentido
No existen maneras de ser feliz sin desarrollar un sentido sobre nuestra propia vida. De esta forma, las personas debemos establecer un significado en nuestras vidas, es decir, ver un propósito que sea más alto que nosotros mismos.
Estos tres elementos se deben combinar para intentar alcanzar una felicidad personal. La clave es desarrollar cada uno de ellos para poder vivir una vida plena y feliz.
Claves para ser feliz
Como ya hemos dicho, no existe una fórmula única para encontrar la felicidad y disfrutar de una vida perfecta. La realidad, es que cada uno de nosotros debe trabajar para buscar la felicidad. Aun así, existen algunos métodos que pueden hacernos más fácil saber cómo alcanzar la felicidad personal.
1. Dirige tu atención
La atención es mucho más importante de lo que a primera vista suponemos. Poder enfocar nuestra atención a ciertas cosas en lugar de otras puede ser la clave para encontrar la felicidad en nuestra vida. De esta forma, poner atención en lo positivo o en aquello que realmente queremos, dejando atrás lo que no nos beneficia (como pensar mal de los demás o los chismes negativos) es una buena manera de estar alegre y enfocarte en lo que realmente quieres.
2.- Sonríe
A pesar de que quizá te hayas levantado con el pie izquierdo, intenta sonreír lo máximo durante todo tu día. De esta forma, conseguirás engañar a tu cerebro y empezar a notarte cada vez más alegre y feliz. Esto no significa que un día no puedas estar más decaído o triste de lo normal, simplemente es un buen método para intentar alegrarte esos días donde lo ves todo negro.
3. Practica la gratitud
Estar agradecido con lo que tienes y con lo que te rodea es una de las maneras más efectivas de lograr alcanzar la felicidad todos los días de tu vida. La realidad, es que tienes muchas cosas a tu alrededor por las que estar agradecido (una buena familia, amigos, amantes, un trabajo que te gusta, etc.), así que es el momento de empezar a practicar esta gratitud.
4. Reparte la positividad
La felicidad no se alcanza si estás sólo en el mundo. Por ello, puede ser muy beneficioso tanto para ti como para los demás practicar la positividad con todos los que te rodean. Empieza por lanzar cumplidos a los demás y acabarás creando un entorno muy positivo con el que rodearte.
5. Regala pequeños gestos
Compartir es un acto que no sólo nos llena de energía, sino que además nos hace más felices. Por este motivo, una de las maneras más perfectas de conseguir la felicidad es justamente haciendo pequeños gestos hacia nuestros seres queridos.
6. Haz cosas que realmente te gusten
A veces nos ponemos objetivos que quizá no son para disfrutarlos, sino para dar una apariencia hacia los demás. Por este motivo, una de las claves para conseguir la felicidad en tu vida es justamente hacer lo que realmente quieres. Para ello, es esencial conocerte a ti mismo y saber lo que disfrutas.
7. Encuentra tu meta
Una de las claves principales para lograr la felicidad personal es tener objetivos en tu vida. Por ello, es esencial que tengas metas que quieras lograr en tu vida e intentes luchar por cada una de ellas. Esto te hará sentir realizado cada día.
8. Ten la mente abierta y sal de tu zona de confort
Estar cómodo y hacer siempre lo mismo no te ayudará a ser más feliz. Por lo contrario, experimentar nuevas sensaciones hará que puedas tener una vida mucho más llena. Es por eso que es esencial salir de nuestra zona de confort y tener la mente más abierta en todos los ámbitos de la vida.
9. Disfruta de las pequeñas cosas
A pesar de que al principio pueda costarte, es esencial disfrutar de todas las pequeñas cosas que haces en tu día a día. Incluso limpiar tu casa o hacer una tarea difícil tiene su parte positiva.
Cosas que nos hacen infelices
1. Renuncia al perfeccionismo
El perfeccionismo puede parecer algo positivo porque podemos asociarlo a la idea de querer hacer las cosas de la mejor manera posible. Pero las creencias perfeccionistas causan un gran malestar en la personas, puesto que provocan que tengamos expectativas demasiado altas, muchas veces inalcanzables. El perfeccionismo extremo y la felicidad no son compatibles, porque esta manera de pensar produce ansiedad, depresión, baja autoestima…
Puedes saber más sobre este fenómeno en este artículo: “Personalidad perfeccionista: las desventajas del perfeccionismo”.
2 Renuncia al odio, la ira y la venganza
Es normal sentir odio e ira en algún momento de nuestra vida, por ejemplo, cuando nos deja la pareja. Pero este sentimiento, que puede formar parte de las fases de ruptura de pareja, no puede controlar nuestra vida. No hay nada positivo en sentir odio hacia los demás y desear venganza, más bien puede complicar las cosas y hacernos sentir incluso peor. No dejes que el odio y la ira te controlen.
3. Renuncia a que los demás decidan por ti
Los seres humanos somos seres sociales, y muchas veces queremos causar buena impresión en los demás. Pero no puedes dejar que estos pensamientos te dominen, puesto que te harán tremendamente infeliz. La felicidad se consigue conociéndose a uno mismo y luchando por lo que a uno le gusta.
4. Renuncia a poseer siempre la verdad absoluta
Aunque a veces cueste reconocerlo, no siempre tenemos la razón. Si queremos ser felices debemos ser tolerantes con los demás y respetar sus opiniones y libertades, lo cual permite crear un clima de tolerancia necesario para que todo el mundo pueda expresarse sin frustrarse. También debemos hacer autocrítica, en el sentido de reconocer nuestros propios errores cuando los tenemos.
5. Renuncia al pasado
Para ser feliz es necesario conectar con uno mismo en el momento presente. El pasado ya no lo podemos vivir más, así que no tiene mucho sentido vivir anclado en momentos anteriores de nuestra vida si no es para aprender de ellos. Estar en el aquí y el ahora con todos los sentidos es crucial.

6. Renuncia a ser muy duro contigo mismo
También es normal que muchas personas sean muy duras consigo mismas, que se culpen por todo y que, ante los fracasos, se recreen en lo que pudo haber salido mal. De los errores es posible aprender, y no siempre nos van a salir bien las cosas. Tener la certeza de que hay formas de levantarse después de una caída es lo que nos va a ayudar a ser felices.
7. Renuncia al pensamiento negativo
Y es que cuando no aceptamos que a veces podemos fracasar, los pensamientos negativos invaden nuestra mente. Nos valoramos de manera negativa y nuestra autoestima y nuestra autoconfianza se tambalean. Esto provoca que nos paralicemos en vez de estar en movimiento.
8. Renuncia a la queja
Quejarse por costumbre no soluciona nada. Si algo no nos gusta de nosotros mismos o de una situación, tenemos que poner de nuestra parte para atender el problema. La simple queja no deja de ser una manera de no afrontar la realidad y, por tanto, nos hace infelices.
9. Renuncia a tu necesitada de control
Las personas que están obsesionadas por controlar todos los eventos de su vida sufren lo que se conoce como ansiedad generalizada, y es que no se puede ser feliz si queremos que todo salga perfecto. La imperfección es importante en nuestra vida y, por eso, es necesario dejar ir el exceso de control.
10. Renuncia a temer a la incertidumbre
El exceso de control puede llevarnos a temer a la incertidumbre, a no estar cómodos en aquellas situaciones en las que estamos lejos de nuestra zona de confort. Si queremos crecer como personas y ser felices, es necesario que demos un paso al frente y no tengamos miedo a la incertidumbre.
11. Renuncia a evitar afrontar los problemas
La resistencia a afrontar los problemas es una de las características de una personalidad débil, porque es más fácil culpar al entorno o a los demás que asumir que quizás algo que hicimos pudo haber empeorado nuestra situación. Afrontar los problemas es clave para ser feliz y para ponernos en marcha para solucionarlos.
12. Renuncia a pensar en lo que los demás piensen de ti
Pasar el día pensando en lo que los demás pensarán de ti puede ser muy agotador, por lo que hay que evitar estar continuamente pensando en dar una gran imagen impecable de cara a los demás. Por ejemplo, subiendo fotos de tus vacaciones para conseguir la admiración de otras personas.
Este comportamiento puede ser negativo por muchos motivos. Puedes comprobarlo en este artículo: “Consejos para dejar de pensar en lo que los demás piensen de ti”.
13. Renuncia a las barreras que te impones a la hora de cambiar
La resistencia al cambio es un fenómeno que podemos experimentar las personas y que también está muy relacionado con la zona de confort y la ansiedad que produce la incertidumbre. Asimismo, la baja autoconfianza también está relacionada con la resistencia al cambio. Es por eso que puedes seguir una serie de pasos para mejorar la confianza que tienes en ti mismo y empoderarte así frente a la transformación de tu vida.
14. Renuncia a culpar a los demás
Excusarte culpando a los demás es una pérdida de tiempo, porque no te permite avanzar. Cuando culpas a los demás de tus fracasos no asumes la responsabilidad y no diriges tu vida en la dirección que deseas. Para ser feliz debes llevar las riendas de tu vida, y esto significa poseer la habilidad de ser responsable.
15. Renuncia a auto culparte
Que no culpes a los demás no significa que debas culparte a ti mismo y machacar tu autoestima. Debes ser consciente de que existen momentos buenos y malos en la vida, eso te permitirá adoptar una actitud positiva frente al cambio.
16. Renuncia al apego emocional
Las emociones tienen una función adaptativa en nuestra vida, y por eso son y han sido útiles para el desarrollo de nuestra especie. Pero no saber gestionar correctamente estas emociones puede influir negativamente en nuestro bienestar. Es por eso que es necesario saber identificarlas y regularlas, para que podamos vivir en armonía con nosotros mismos y con los demás.
El apego emocional de por sí no es malo, pero los individuos no solo nos apegamos a otras personas, sino que lo hacemos también con objetos y, peor aún, con nuestras propias narraciones, lo que recibe el nombre “yo conceptual”. Saber desapegarse de las emociones es posible si tenemos la capacidad de observar, vivir el presente, adoptar una mentalidad no enjuiciadora y tratarnos con compasión.
17. Renuncia al miedo
El miedo es una emoción muy adaptativa, pero cuando es irracional puede ser incapacitante y provocar un tremendo malestar. Superar los miedos es necesario para ser feliz.
18. Renuncia a la procrastinación
La procrastinación es todo lo contrario a la frase “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. Es una excusa y, por tanto, te convierte en una persona poco productiva. Esto puede causar problemas para tu bienestar. Por ejemplo, al sentirte estresado porque has acumulado tareas por no hacerlas en su debido momento.
19. Renuncia a los prejuicios
Los prejuicios pueden convertirte en una personas miserable, especialmente en aquellos casos en los que eres machista, racista, etc. Según un estudio realizado por investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETH), las personas con prejuicios están en desventaja social, no aprenden nada nuevo y suelen perder oportunidades.
21. Renuncia a juzgar a los demás
Algunos individuos pasan mucho preocupándose por lo que está sucediendo en la vida de otras personas. Este comportamiento es perjudicial y una pérdida de tiempo. Mejor ocupar el tiempo en nosotros mismos y en nuestra felicidad, así como en desarrollarnos como personas.
22. Renuncia a las expectativas irracionales
Si vivir en el pasado es malo, también lo es vivir en el futuro. Además, si tenemos expectativas irracionales las consecuencias para nuestra salud emocional pueden ser devastadoras. Ahora bien, tener objetivos en la vida es motivante, siempre y cuando sean realistas.
23. Renuncia a las imposiciones sociales
Las imposiciones sociales (no las leyes) pueden causar mucho sufrimiento a las personas. El canon de belleza, el casarse casi por obligación, el no poder tener relaciones liberales… son algunas creencias que predominan en la sociedad y que son catalogadas como “buenas”. Los comportamientos asociados a estas creencias son socialmente aceptados. Pero las imposiciones sociales no nos dejan ser nosotros mismos y pueden afectar a nuestro bienestar. Mientras no le hagas nada a nadie, reflexionas sobre estas creencias y actúa en base a tus verdaderos deseos.

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